lunes, 13 de junio de 2011

"El fin del mundo en 35 mm." de John Carpenter. 2005


John Carpenter o gusta o disgusta. No suele tener término medio, y cuando lo tiene, es que es una película mediocre. Un film como Memorias de un hombre invisible no gustó, o no disgustó del todo porque se trataba de un film de encargo manufacturado para unos grandes estudios con escasa posibilidad de movimiento y con una márgenes muy estrechos para la libertad creativa. Pero cuando John Carpenter hace de John Carpenter, no hay medias tintas que valgan. Su cine siempre me ha parecido una desconcertante lección de narrativa clásica, lo que suele contrastar con las temáticas que generalmente suele elegir el director. Carpenter puede rodar sin aspavientos y sin grandes ejercicios de virtuosismo visual la más atroz de las ocurrencias pero es que Carpenter es así. No tiene inconveniente a la hora de poner en imágenes una aberración dramática y hacerlo además desde los ojos de un clásico.