domingo, 29 de agosto de 2010

"El equipo A" de Joe Carnahan. (2010)


Hace poco leí una entrevista al director de "El equipo A" en la que el entrevistador le decía algo así como que si uno toleraba una frase como "¡están tratando de pilotar un tanque!", lo más probable es que al final terminara pasando un rato de lo más entretenido con la película. Y creo que tiene mucha razón. "El equipo A" es lo que en mis años mozos llamábamos una "americanada" o una "fantasmada", o lo que es lo mismo, un disparate de tras de otro, una disparatada sucesión de escenas cada cual más hilarante que la interior con el sentido mínimo y la coherencia justa para que de la sensación de que hay una historia entre tanto tiroteo, explosión y abracadabra.
De entrada, lo más admirable de un film como "El equipo A" es algo que suelo decir muy a menudo, la película tiene conciencia de sí misma, es decir, sabe qué es lo que es, es decir, sabe que no es más que un entretenimiento vacío, escandaloso sí, pero hueco. Esto como digo, no tiene nada de malo si la película no se toma en serio a sí misma y sabe hasta donde puede llevar el dramatismo de determinadas escenas o la definición de los personajes. Así, el dramatismo en "El equipo A" es nulo, los personajes están descritos a base de brochazos rápidos y sin dar pie a ambigüedades; el líder, el guapo, el loco y el fuerte, y muy poco más.
Y vista así, lo cierto es que "El equipo A" es una película de lo más entretenida. Su historia se sostiene lo justo como para no aburrir y su complejidad es absolutamente nula, con la excepción de su trama, rocambolesca y rebuscada plagada de agentes dobles, traidores e infiltrados que supongo yo, explicará la presencia en los títulos del film de tres guionistas. El film salta de localización en localización (en realidad, y aunque en la película se diga lo contrario, sin salir de Canadá) sin dar un respiro al espectador que asiste patidifuso a una constante y repetitiva violación de las leyes de la física en las que el término "inverosímil" se queda corto.
Pero que nadie se acerque a "El equipo A" buscando nada más, y eso sí, nada menos. El film cumple con lo pactado. Acción rebosante de diversión, escenas hilvanadas para que nadie se pierda y el siguiente disparate tenga una razón de ser, al menos, argumental y nada más. Película de palomitas, sin más, pero insisto, tampoco sin menos.

4 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Supongo que la función de muchas películas es la del puro entretenimiento, sin más implicaciones. No solo de obras maestras vive el hombre...

Ramón Monedero dijo...

En efecto querido Cahiers, en efecto... No sólo de Bergmans, Tarkovskis y Kiarostamis vive el hombre...

Antonio Rentero dijo...

Recordemos que cada semana en la serie de TV había al menos un par de coches que daban 15 vueltas de campana y sus ocupantes salían tambaleándose y sacudiéndose el polvo sin mayores consecuencias.

Ramón Monedero dijo...

Tienes toda la razón Antonio. Yo de hecho eché de menos que no muriera nadie, fíjate...