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sábado, 17 de octubre de 2009

"Señales del futuro" de Alex Proyas. 2009


Tiene uno de esos puntos de partida absolutamente intrigantes. Un curioso ejercicio de clase provoca que llegue a manos de un astrofísico una sucesión numérica, aparentemente sin sentido, que una vez desentrañada, parece apuntar algunas de las catástrofes más importantes de la historia del hombre y lo que es más, señala tres catástrofes más cuando el astrofísico en cuestión da con el papelito de marras. Tela...
El asunto además gana puntos porque detrás está Alex Proyas, un director de tendencias peligrosas, responsable/culpable de la inefable "El cuervo", pero que expió todos sus pecados, fundamentalmente con "Dark City" y luego también, hay que admitirlo, con "Yo, robot", que con Will Smith y todo, la película estaba muy bien para lo que era, un producto de acción para el lucimiento de Smith.
A mi, visto lo visto, Alex Proyas me parece algo así como el hermano menor de Zack Snyder. Un director de tendencias modernillas, juguetón, aficionado a los fuegos artificiales, pero también, con un mínimo de inquietudes. Yo creo que Snyder tiene más inquietudes que Proyas, que es más arriesgado.
Dejando a un lado el generoso problema que implica la cada vez más molesta presencia de Nicolas Cage (¡por dios, que se cambie ese corte de pelo!), "Señales del futuro" es una película que se deja ver muy bien, intrigante, que conforme va avanzando va dejando al descubierto sus intenciones más cercanas a la ciencia ficción (el género que sospecho, más le interesa a Proyas) que a las paranoias existenciales tipo "23" (por cierto, ¡que estropicio de películas!). El film,
discurre con fluidez, no hay grandes hallazgos escénicos, ni grandes muestras de puesta en escena, en realidad, Proyas nunca ha destacado por esto. Lo que más interesa del cine de Alex Proyas son sus propuestas sobre el papel y como mucho, su conexión atmosférica, que es lo que tenía "Dark City". Tema y atmósfera visual estaban muy bien conexionadas. En "Señales del futuro" el asunto ya no está tan claro. En general es una película bastante convencional, lo único que llama la atención son, en todo caso, el principio y el final, que desvelan unas intenciones quizá, un pelín pretenciosas por parte de su director, algo así como pretender ser el Stanley Kubrick del siglo XXI. El hombre quiere, a veces surgen milagros como "Dark City", pero no le terminan de salir. Ese final de "Señales del futuro" suena a pretencioso y lo que es peor, no llega a calar.
Otro problema que tiene Proyas es que se deja seducir demasiado por las virtudes de la tecnología digital. Hay escenas, tan vistosas y a la vez, tan vacías, que ponen en evidencia las acartonadas intenciones del director. A veces parece, que sólo es eso lo que le interesa. Ese es el gran problema de esta película, que en ocasiones pone en evidencia lo mucho que le interesan los efectos visuales, poniendo a la altura del betún cualquier tipo de aspiración dramática. Ahora bien, no nos engañemos, "Señales del futuro" no es más que eso, distracción visual y poco más. Admite un disfrute adicional por que tiene un tema interesante, eso es lo que tiene Proyas, y porque hay cierta conexión entre su puesta en escena y su tema central.
En suma, película entretenida, cuyo final defraudará a algunos y quizá entusiasmará a otros, pero en cualquier caso un largometraje que no provoca la sensación de haber tirado por el retrete dos horas de nuestra vida.
Por cierto... Alex Proyas prepara otra aproximación al mito de Drácula. La idea es filmar un relato que combine la historia real de Vlad el Empalador histórico y las aventuras del Drácula literario. "Dracula. Year One". Tela...