
La mera existencia de una película como Paranormal Activity 2 (Paranormal Activity 2; Tod Williams, 2010) puede ser tanto motivo de alegría para aquellos que amamos el buen cine de género hecho en Hollywood como de hastío para los que detestan la tendencia casi patológica de la Tierra de los Sueños de exprimir los éxitos hasta más allá de lo tolerable. Motivo de alegría porque, al fin y al cabo,Paranormal Activity 2 es una consecuencia directa de un éxito tan inesperado como fresco y revitalizante para el cine de terror. Contando la misma historia de siempre, el director de origen israelí Oren Peli consiguió insuflarle aires nuevos a un relato que hemos visto un millón de veces, retorciendo un poco más si cabe la mala uva que por lo general suele impregnar este tipo de películas. Y de hastío porque la única razón de ser de una película como la que nos ocupa es la taquilla, el dinero.