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jueves, 2 de abril de 2009

Regresa Alex Proyas


Entiendo que de entrada, un director como Alex Proyas pueda generar una lógica indiferencia. Muchos lo recuerdan por "El cuervo", lo que no es un film, precisamente, de referencia. Pero creo yo, que también es verdad, que conforme han ido pasando los años y Proyas ha ido metiendo la cabeza en otros proyectos, su forma de hacer y entender el cine ha ido variando significativamente. De entrada, ahí está "Dark City", una obra verdaderamente interesante, tal vez demasiado apoyada en su estética pero con una lógica interna mucho más coherente que, pongamos por caso, "Matrix", con la que comparte algún que otro nexo argumental. De hecho, "Dark City" es una de esas raras películas que han ido ganando con el tiempo y que poco a poco se ha ido convirtiendo en una pequeña joya de culto, que con sus defectos y todos, está aglomerando a su alrededor una nutrida legión da fans.
"Dias de garaje" fue su particular aproximación al cine más o menos independiente, hecho con pocos recursos y con más diálogos que acción. Con un guión escrito por el propio Proyas el film no llamó demasiado la atención y aquí con suerte, la podríamos encontrar perdida en la estantería de algún videoclub. No es una gran película pero es un curioso ejemplo del director de "Dark City".
Pero fue en 2004 cuando Proyas ingresó oficialmente y por la puerta grande en Hollywood. Lo hizo al servicio de su estrella más rentable, Will Smith, sustentado en un clásico de la literatura de Issac Asimov y en una digna adaptación de Jeff Vintar ("Final Fantasy") y Akiva Goldsman ("Una mente maravillosa" por no mencionar algún que otro estropicio en el que el hombre ha metido la cabeza). "Yo, robot" costó 120 millones de dólares y terminó recaudando más de 342 millones. La película, más allá de su aparataje visual y de su adecuación más o menos fiel a la obra de Asimov (partiendo del hecho de que "Yo, robot" no es una novela sino un conjunto de relatos cortos), resultaba un efectivo y bien llevado relato de acción y suspense donde por primera vez la acción, no se merendaba a la trama. A uno le podía irritar más o menos la presencia de Smith (eso es algo contra lo que Proyas, al menos a estas alturas de su carrera, no puede luchar), pero hay que reconocer que la película en conjunto, estaba bastante bien, si obviamos también determinadas salidas de todo de Proyas sobre todo el clímax del film, con la cámara de Proyas dando vueltas al rededor de Smith (¡qué daño a hecho "Matrix"!). En suma, cine de acción con pegas, pero bastante por encima de la media y además, con reflexión añadida, exportadas del universo Asimov, pero bueno, de eso, cómo mínimo se trataba, ¿no?
Pues bueno, el caso es que ahora regresa Alex Proyas con una película que, todo parece indicar, responde a la magnífica recaudación que "Yo, robot" tuvo en Estados Unidos. El film se titula "Knowing" (conociendo), aquí tenéis su cartel y aquí podéis ver el trailer. Con otra estrella al frente del invento, el no menos irritante Nicolas Cage (a mi la verdad, creo que a estas alturas..., si..., si, me cae más gordo Cage), "Knowling" nos cuenta la historia de un chaval, hijo de un profesor (Cage), que recibe un papel que ha permanecido enterrado cincuenta años con una extraña sucesión de números, que en última instancia parecen configurar un código (de hecho el título del film debería escribirse como "Kn0wl1ng", al estilo "Se7en", ya me entienden) que presagia, atención, una serie de catástrofes que ya han ocurrido y que van a ocurrir....
Dilema planteado en una película cuyo cartel promocional (en la imagen) recuerda a "La guerra de los mundos" de Spielberg, el trailer a "El incidente" de Shyamalan pero con efectos especiales y nueva apuesta por esa tendencia que Hollywood tanto está explotando últimamente de contarnos de una y mil formas el fin del mundo (ya hablamos en su día de "2012"). Contras de entrada, pues que aquí no está Asimov, en su lugar tenemos en relato de partida de Ryne Douglas Pearson (autor de la novela en la que se basó "Al rojo vivo" con Bruce Willis y códigos numéricos de por medio también). Aquí tampoco tenemos ni a Vintar ni a Goldman y a cambio nos han colocado al propio Douglas Pearson de cuyos antecedentes tampoco nos podemos fiar demasiado, a Juliet Snowden y a Stiles White, la pareja de -irresponsables- guionistas autores de "Boogeyman" -¡alerta!-. Mal pinta el asunto mal.
A mi me interesa Proyas pero con reservas y una de esas reservas es que no se hasta que punto puede llevar a buen puerto un guión que cojee por veinte sitios. Ya veremos. Esperemos en cualquier caso que este "Knowling" no sea el "23" del 2009 que mira que... ¿cómo es posible reventar una propuesta tan interesante como la de "23"? Bueno, pues allí ahí una película que lo demuestra...

lunes, 30 de marzo de 2009

Una "freakada": Bruce Campbell


Como todo cinéfilo orgulloso de serlo, tengo mis particulares tics, mi tendencia más freak, que cómo el propio apelativo indica (una vez se ha banalizado y desvinculado de la monumental obra maestra de Tod Browning), suele recaer en cuestiones más bien intrascendentes y profundamente minoritarias. De hecho, parece que los freaks, a más reducido es el círculo sobre el que gira nuestra admiración, más satisfechos nos sentimos de ser un freaks. Yo, sin ser la excepción que confirma la regla, soy un simpático seguidor de Bruce Campbell. Sin quebraderos de cabeza ni seguimiento obsesivos, Campbell es mi particular y deshonroso capricho cinéfilo. Y es que es un tipo que me hace gracia. Sólo le miro a la cara y no puedo evitar esbozar una leve sonrisa.
Desde luego Campbell es un hombre asociado a una saga, "Evil Dead", que aquí se estrenaron (son tres películas) como "Posesión infernal", "Terroríficamente muertos" y "El ejército de las tinieblas". La particular trilogía escrita y dirigida por Sam Raimi antes de marear al respetable con Spider-Man (sobre todo con la tercera), es un cuento de miedo en su más simple y banal concepción del término. De hecho, en "Posesión infernal" yo creo que se dio un curioso caso de querer empezar a hacer una película y terminar haciendo otra. El film arranca como un largometraje de terror serio. Tiene momentos muy buenos como la llegada de los jóvenes a la caseta (con ese plano por encima del coche acercándose o como Raimi dilata el tiempo y enrarece el espacio con los rítmicos golpes de un columpio contra la pared). Además parece que Raimi quiere preocuparse un poco por sus personajes e ir poco a poco. Obviamente esto el director no lo hace bien, pero si que revela la intención por parte de Raimi de querer tomarse su tiempo.
Pero a mitad del metraje, conforme las posesiones se van reproduciendo y el espacio, limitado a una cabaña se hace más y más pequeño, "Posesión infernal" parece tomar un camino premeditadamente disparatado, cómico incluso, convirtiéndose al final en un film de terror muy poco serio. Ahí reside la gracia de "Posesión infernal" y de toda la saga en realidad. Porque si algo demuestra esta teoría de empezar haciendo un film de terror para terminar haciendo una película de horror y risas, es precisamente su secuela, "Terroríficamente muertos", más que una continuación, un remake de la original con más dinero que ya abiertamente se metía de lleno en la comedia más absurda. Ya, la cuestión no era provocar miedo más allá de algún que otros susto, sino el disparate. Fue de hecho en esta película donde Bruce Campbell dio rienda suelta a sus tics y sus gestos como protagonista absoluto, durante la mayor parte del tiempo sólo en escena con momentos tan memorables como Campbell rompiendo la vajilla en su cabeza y persiguiendo a su propia mano amputada.
"El ejército de las tinieblas" fue algo así como "Terroríficamente muertos" pero pasada por el filtro de un gran estudio, la Universal, es decir, más dinero y más espectacular. Raimi contó con un presupuesto de 11 millones de dólares (frente a los 350.000 dólares de "Posesión infernal" y los 3,5 millones de "Terroríficamente muertos"), un dinero que se vio incrementado tras el éxito de "Darkman", la anterior película que Raimi hizo para la Universal. En "El ejército de las tinieblas", Campbell vuelve a ser un monigote estrella interpretando dos personajes, el héroe y el villano de la función. El film es la banalidad hecha cine, sin ningún prejuicio, la película es un completo e hilarante disparate que también ofreció algunas escenas memorables, como aquella de Ash recitando las palabras mágicas, que no recuerda...
Con el éxito de la serie "Evil Dead", Bruce Campbell se hizo con cierto hueco dentro del cine de terror de serie B y llegó a protagonizar algunos éxitos de video-club como "Maniac Cop", un film escrito por uno de los magos del género, Larry Cohen. Pero lo cierto es que Campbell no consiguió destacar. Ha aparecido en casi todas las películas de los hermanos Coen (amigos de Raimi cuando montaron "Posesión infernal") y claro, en todos los films del propio Sam Raimi, pero poco más. Su filmografía esta repleta de títulos descacharrantes como "Lunatics. A Love Story", "Waxwork II. Perdido en el tiempo" o "The Demolitionist". También lo hemos visto aparecer, aunque eso si, muy brevemente en alguna que otra superproducción como "Congo" (en la que moría a los cinco minutos), "The Majestic", "Sky Hight" o "Bienvenido al hormiguero".
En 1994 Bruce Campbell consiguió su particular vehículo de lucimiento con la serie de televisión "Las aventuras de Brisco Country Jr.", una especie de disparatada versión western creada por Jeffrey Boam (guionista de "Indiana Jones y la última cruzada") y Carlton Cuse (uno de los guionistas de la serie "Perdidos"), pero el asunto no cuajó. Sólo duró en antena una temporada y hoy lleva camino de convertirse en una serie de culto. De este modo Campbell, alternando las colaboraciones con Raimi y los Coen y sus ocasionales visitas a los grandes estudios de Hollywood, continuó, en el fondo, bebiendo de la mano de Raimi colaborando, interpretando y hasta dirigiendo algún capítulo de la serie "Hércules" primero y después "Xena". Pero donde Campbell sigue siendo una presencia significativa, aunque suela ser muy breve, es en el cine de terror de aires a serie B. Lo hemos visto en "Abierto hasta el amanecer 2", "2012. Rescate en Los Angeles" o "El bosque maldito". De hecho, en este contexto del terror de serie B, Burce Campbell protagonizó una curiosísima película, ignorada, pero con ciertos valores muy peculiares, "Bubba Ho-Tep", de Don Coscarelli (el temido de director de la serie "Phantasmas") y delirante argumento; Campbell interpreta a un Elvis Presiley otoñal refugiado en un asilo que fingió su propia muerte para huir del estruendoso mundo de la fama y junto a un anciano negro que se cree John F. Kennedy (como lo leen) tendrán que enfrentarse a una particular invasión de zombis... Sin desperdicio y todo, siendo un film mucho más templado de lo que pudiera sugerir su pasmoso argumento.
Campbell, consciente de que su particular gallina de los huevos de oro es "Evil Dead" siempre ha empujado a Raimi a que filmará una nueva secuela. La última vez que se habló de "Evil Dead" fue cuando Raimi dijo que iba a producir una nueva versión pero para que la dirigiera un director joven que la imprimiera frescura (como sea el tipo de director que está contratando para sus películas de terror de su productora Ghost House, vamos listos...), después se dijo que no, que iba a ser el propio Raimi quien dirigiría una nueva "Evil Dead", pero de momento, poco se sabe del tema aunque eso si, aguanta el tipo en imdb como un proyecto anunciado de Raimi, aunque no de Campbell (al actor aparece como productor no como protagonista). Esto es significativo porque según tengo entendido Bruce Campbell tuvo alguna que otra desagradable palabra en público con respecto al último film de Raimi, "Drag Me To Hell" ("Arrástrame al infierno"), diciendo algo así como a quien le importa a donde te arrastren, la gente lo que quiere ver es más "Evil Dead".
De hecho, tal es el empeño y la nostalgia de Bruce Campbell por "Evil Dead" que visto que Raimi no se decide, ha sido el propio Campbell quien se ha dispuesto a exprimir un poco más la franquicia, aunque sea de forma indirecta. Atención porque el asunto no tiene desperdicio. La película, que está hecha desde el año 2007 y que según creo a España, llegará, un día de estos, pero directamente al video-club, se titula "Mi nombre es Bruce" (en la imagen, de la que por cierto es verdad, ya hablé de ella hace tiempo en este mismo y humilde blog) y la dirige el propio Campbell. Curiosamente el guión no es del propio Campbell, sino de Mark Verheiden, guionista de entre otras, "La máscara", "Time Cop" y un habitual de las series "Smalville" y "Heroes", que debe ser un consumado fan de Campbell sino no se explica el argumento. La idea es la siguiente, Bruce Campbell se interpreta así mismo como un actor de tercera interpretando papeles en películas de terror de serie Z. Un buen día, un grupo de lugareños de una aldea perdida de Estados Unidos se traslada a Los Angeles en busca de Bruce, el actor real, y le plantea la siguiente cuestión más o menos tal que así: si se te da también enfrentarte a demonios, como demostraste en la serie "Evil Dead", ¿te importaría acompañarnos a nuestro pueblo donde..., tenemos un problema de posesiones masivas bastante significativo?. Disparatado ¿verdad? Pues la película está hecha y Campbell ya ha dicho que va hacer la segunda parte. Y todo pese a que la película costara un millón y medio de dólares y el fin de semana de su estreno recaudara sólo 16.432 dólares, si bien es verdad, la película se estrenó sólo, en una sala, lo que es un pecado, un verdadero tiro en la cabeza a cualquier carrera comercial de cualquier película.
Pero el caso es que Bruce Campbell sigue sumido en su mundo de la serie B. A sus 51 años sus fama es limitadísima a un grupo de freaks que como un servidor, tampoco es que perdamos el sueño por sus delirantes propuestas aunque siempre, nos resulte un rostro simpático. Y lo cierto es que el futuro de Campbell no se presenta particularmente esperanzador, ni si quiera con un eventual regreso a la serie "Evil Dead" porque, al fin y al cabo, se trata de un producto demasiado codificado como para ser consumido en masa por el gran público. Una pena, moderada, pero pena al fin y al cabo.

jueves, 26 de marzo de 2009

"Ágora" de Amenábar


Con Alejandro Amenábar me pasa un poco lo que con Quentin Tarantino, lo amé y después lo odié, aunque siempre ha sido un director que me ha interesado. Defiendo a capa y espada "Tesis" pese a sus irregularidades, defiendo también con ahínco "Abre los ojos", también pese a sus irregularidades, y detesto con bastante empeño "Los otros". Esto, me he dado cuenta yo últimamente, me pasa de un modo un poco visceral cuando una película me entusiasma y después le descubro el truco. Es decir, "Los otros" me gustó mucho, pero después revisé "Suspense" de Jack Clayton, volvía verl el film de Amenábar y entonces se me calló el mito. Se me calló el mito por dos razones, primero porque el film de Amenábar se revelaba una simplona disección al lado de la complejidad propuesta por Clayton y segundo, porque era una película muy tramposa que no jugaba con honestidad con el público ante el recordado twist final. Si, ya se que hay defensores apasionados del film de Amenábar pero éstos no me han convencido aún de la supuesta honestidad dramática de "Los otros" mientras que -la rival- "El sexto sentido" era precisamente eso, un ejemplo de manual de cómo construir de una sorpresa de forma honesta.
Mi disgusto con Amenábar fue tal que debo de ser uno de los pocos españoles que aún no ha visto "Mar adentro". Al disgusto que yo llevaba encima, todo lo tonto que quieran, pero disgusto al fin y al cabo, se le sumó esa irritante tendencia de los directores que consiguen uno o dos éxitos con el cine de género y raudos quieren demostrar que son grandes artistas capaces de lanzar (al menos aparentemente) sesudos planteamientos. Que le dieran 14 desmedidos, excesivos y abusivos Goya ya me tocó la fibra sensible y desde entonces no me hablo con Amenábar (bueno en realidad no creo que lo haya notado).
Ahora, cuando han pasado los años y he visto el trailer de "Ágora" admito mi predisposición a reconciliarme con Amenábar aunque no nos engañemos, la historia nos ha demostrado que este tipo de cosas no siempre salen bien. Me explico. Alejandro Amenábar se ha dejado en esta película según imdb 75 millones de dólares, un auténtico disparata para el cine español. La historia también nos ha enseñado que un director, y si es joven más aún, por bueno que sea, más tarde o más temprano, tiene que fracasar. Es una ley natural y hasta necesaria, el fracaso proporciona humildad y un necesario saneamiento que generalmente le viene muy bien a un director. Amenábar lleva más de una década en la cumbre y por números, le toca estrellarse. Si así fuera, y sinceramente, no se lo deseo y menos aún con esta película, las consecuencias pueden ser imprevisibles.
Y no ya por el prestigio de Amenábar que como digo, no pasa nada si fracasa, otra cosa es que lo haga con un film de casi 100 millones de dólares, un presupuesto que aquí en España sólo oímos llegar de Hollywood. El problema viene de que Amenábar, aunque haya llevado todo el cuidado del mundo con "Agora", el director no ha hecho más que triunfar y eso tal vez, le ha podido provocar un exceso de confianza o mejor, un exceso de seguridad. Tengo entendido que por Telecinco, que ha financiado un buen pellizco de la película están nerviosísimos devorando paquetes de cigarrillos de forma compulsiva a la espera de ver qué pasa con "Ágora".
Yo de entrada, si hemos aprendido algo de Hollywood, es que además de que mejor será filmar una película en inglés para no cerrarle el mercado anglosajón ("Ágora" ha sido filmada en inglés) y que si pones a una estrella del reparto también mejor que mejor (Rachel Weistz, la protagonista de "La momia" es la estrella de "Ágora"), otra cuestión que no debemos olvidar jamás es la publicidad.
Acabo de leerme un libro del que hablaré un día de estos que pone en evidencia como una buena campaña de publicidad puede lanzar una película o hundirla en el más absoluto de los fracasos. Sólo espero que los encargados de lanzar "Ágora" hayan hecho los deberes al otro lado del charco (de entrada ese poster promocional es un poco feo, la verdad), la historia ha demostrado que el marketing de un largometraje puede ser el único salvavidas de un film tan arriesgado como este. En todo caso, ánimo Amenábar.

jueves, 19 de marzo de 2009

No entiendo a Harry Potter


Hollywood ya calienta motores para lanzar la sexta, si, han leído bien, ¡sexta! entrega de la serie Harry Potter. Esto, lo del fenómeno Harry Potter, es algo que de verdad, no logro entender. Como todo universitario digno de haberlo sido alguna vez en su vida, yo fui camarero una vez. Recuerdo que entre el alboroto habitual de un viernes por la noche llegó una familia que había tomado la dudosa decisión de acudir al restaurante en el que yo trabajaba. El matrimonio, se sentó y rápidamente agarró la carta. La hija, una niña que tendría 8 ó 9 años, permanecía absorta a un ladrillo de unas seiscientas páginas, era un libro de Harry Potter. Creo que esto, el estímulo por la lectura entre los niños es lo mejor y lo más honorables que ha conseguido la saga cinematográfica, ahora bien...
"Harry Potter y la piedra filosofal" a mi personalmente me pareció un film estimable, sobre todo su primera mitad. Chris Columbus, que nunca ha sido una cineasta de primera, se le da bien en todo caso eso de presentar mundos fantásticos y con este primer largometraje quedó bastante claro. La primera mitad de "Harry Potter y la piedra filosofal" era un verdadero festín de diseño de producción y todo, presentado con cierta elegancia, con cierta contención. "Harry Potter y la cámara de los secretos", también de Columbus, no me agradó ni en la limitada medida que lo había hecho la primera película. Como el factor sorpresa ya estaba dicho, la película no era más que un ahondar en intrigas palaciegas que francamente nunca me han interesado particularmente y ahora explicaré por qué. Con "Harry Potter y el prisionera de Azkaban" la presencia de Gary Oldman es siempre un añadido de agradecer, pero en conjunto la película me aburrió poderosamente. Que Alfonso Cuarón estuviera detrás de las cámaras no aportó ni quitó nada particularmente significativo al conjunto, el estilo Potter ya lo había dejado bien diseñado Columbus, funcionaba en taquilla y por tanto, no tenía sentido alterarlo.
Después de "El prisionero de Azkaban" decidí que la saga Potter ya no me tomaba el pelo más veces. Lo hace Lucas con la nueva trilogía de "Star Wars" e Indiana Jones porque más que me duela soy un mitómano de las dos series, pero con Harry Potter si que no. Dicen por ahí que el siguiente episodio de la serie, "Harry Potter y el cáliz de fuego" es la mejor, porque es la más oscura. Yo ya no me creo nada y la presencia de Mike Newell detrás de las cámaras tampoco me vino a interesar. Es verdad que Patrick Doyle hizo un gran trabajo sustituyendo a John Williams en la partitura y tengo que admitir que algunos temas han despertado mi curiosidad por la película (sobre todo el tema que abre el film) de modo que es posible que algún día, si no tengo nada mejor que hacer y si no me supone ningún esfuerzo, es posible, sólo posible, que me atreva a verla.
Cuando para "Harry Potter y la orden del Fenix" se escogió a un director como David Yates, hasta la fecha consumado director de series de televisión, la impresión que me dio es que la fórmula estaba tan asegurada y el control sobre el producto era tal, que importaba un bledo quien estuviera o dejara de estar detrás de la cámara, de modo que nada mejor que elegir a un joven director con ganas de comerse el mundo que no le importe trabajar al estilo obrero clásicos, es decir, filmar un guión que te dan y una vez terminado el rodaje, a casita que ya serán otros los que la monten. Ni la he visto ni ganas que tengo.
Buena prueba de que no debo estar muy equivocado es que "La orden del Fenix" fue un éxito, David Yates ya ha terminado la siguiente, "Harry Potter y el misterio del príncipe" y también va a dirigir "Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte I" y "Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte II". A mi esto de dividir la que se supone es la última entrega de la serie en dos películas me huele a que los señores de la Warnes están viendo que el chollo se les acaba por lo que nada mejor que estirarlo como buenamente se pueda. Aunque no me extrañaría que uno años la Warner se saque del bolsillo una o dos precuelas, tres o cuatro spin off o directamente seguir estirando el personaje a partir de guiones originales no basados en libros de la señora Rowling.
Y no me gusta Harry Potter porque lo que he visto me aburre poderosamente. Lo vistoso de sus logrados efectos especiales no me equilibran el somnífero relato que entrega tras entrega no hace más que generar un fenómeno mediático y social todos los años, y esto es para mi lo curioso, lo interesante, lo extraño. No me explico como una serie de películas cuya mediocridad, según me confirma lo que he visto con lo que he ido leyendo, ha ido en aumento puede provocar tanto revuelo. Entiendo que forme alboroto las dos o tres primeras veces, pero la sexta o la séptima vez... A veces he llegado a pensar que me estoy perdiendo algo, que hay algo en la serie Harry Potter digno de admiración y que yo no lo veo. No se...
A mi, lo que menos me gusta de Harry Potter es su núcleo dramático, es decir, algo tan banal y a la vez tan universal como sus tramas detectivescas. Rowling juega a ser una Arthur Conan Doyle descafeinada y no le sale, al menos en su traslación a la gran pantalla (si, no me he leído ningún libro de la Rowling ni tengo previsto hacerlo en las próximas décadas). Y creo, que uno de los aspectos más dramáticamente erróneos de la saga sea lo que sus responsables entienden por factor sorpresa. Al menos en la tres primeras, las pesquisas detectivescas perseguían desenmascarar a algún personaje para que al final el villano en cuestión sea un personaje del que sólo habíamos oído hablar de pasada, tal vez, al principio de la película. Quiero decir, sorpresa es cuando la respuesta la hemos tenido delante todo el tiempo y no nos hemos percatado ("El sexto sentido"), y no sacarnos de la chistera a un villano con lo que toda la trama detectivesca se queda en papel mojado que no ha servido para mucho.
En fin, que no deja de sorprenderme el entusiasmo por la saga, la admiración incluso de los más pequeños. ¡Pero si un crío de diez años no debe enterarse de la mitad! A lo mejor es eso, como no entienden las enmarañadas tramas se dejan llevar por los vistosos aparatos de producción y efectos especiales. Debe ser eso, porque si no, yo, de verdad, no lo entiendo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Lo último de Sam Raimi


Ya hay circulando por Internet un primer (y generosamente extenso) trailer de "Drag Me to Hell" de Sam Raimi. Y el asunto, ciertamente, promete. Entre otras razones porque da la sensación de que se trata de un regreso, en serio, al cine de terror, un género que Raimi lleva sin tocar con todas las consecuencias desde la época de "Evil Dead", allá por la turbulenta década de los 80. Raimi, que siempre ha sido un director irregular pero interesante por definición, se había autoexiliado en la saga "Spider-Man" a la que por pura y mera evolución lógica, ya es dificil sacarle mucho más. El problema es que Raimi siempre ha tenido un problema con un concepto en realidad muy sencillo, el equilibrio y resulta ser un hombre muy poco escrupuloso a la hora de afrontar según qué proyectos. Sólo a Sam Raimi se le ocurriría ponerse detrás de una cámara para rodar películas tan improbables como "Ola de crímenes, ola de risas", "Rápida y mortal" o "Entre el amor y el juego". Pero el caso es que es precisamente aquí, donde reside la magia de Sam Raimi creo yo. Porque de hecho, la propia "Evil Dead" y sus secuelas, en realidad son una de esas películas que hace falta tener muy poco escrúpulos para decidir rodarla, y fíjense ustedes lo que salió de allí.
Lo bueno, de entrada, de "Drag Me to Hell", es que la película es un guión de propio Raimi en colaboración con su hermano Ivan. Esto sin duda, puede dotar al conjunto de una agradecida frescura, la misma, que se dejó sentir en películas tan variadas entre si como "Darkman", "El ejército de las tinieblas" y "Spider-Man 3", con diferencia, la más hilarante de la serie.
Como se puede apreciar en el trailer, también da la impresión de que "Drag to Hell" no va a ser un film, precisamente, pletórico de humor, al contrario. Esto le resta cierto interés raminiano, porque lo verdaderamente diferenciador del director norteamericano es precisamente su descacharrante humor en las situaciones más grotescas. Pero parece que Sam Raimi ha madurado.
Para mi Raimi demostró que era todo un cineasta de primera categoría en la impresionante "Un plan sencillo", película, a priori, poco raminiana pero con un peso específico y una densidad que tirarían de espaladas al primer Ridley Scott que se cruzara por la calle. Por esta razón, porque Raimia, creo yo, ha madurado, por lo menos un poco, esa sensación da, "Drag Me to Hell" muy bien podría ser una especia de "Premonición" pero a lo bestia. De hecho, según el trailer, hay cierto paralelismo visual en algunas de sus escenas, en la luz que emana determinados momentos.
En cualquier caso, también lo podemos apreciar en el trailer, también parece que Raimi no le ha perdido el pulso al terror a juzgar por un par de planos que ponen los pelos de punta y el mero hecho de haber filmado una película, abierta y decididamente fantástica, lejos de los denominados thriller de terror que al final uno no sabe si está viendo un thriller o una película de terror (¡ay!, ¿qué habrá sido de los géneros puros?..., esto tiene otra entrada).
Por esta mismo razón, porque Raimi parece haber madurado, evolucionado hacía una posición algo menos anárquica y más equilibrada (una postura que unos aceptaran y otros maldecirán), sería muy interesante ver como Sam Raimi afrontaría de nuevo la saga "Evil Dead", un proyecto que es eternamente comentado, rumorizado y avanzado y que nunca se llega a materializar en ninguna de sus variantes (entre ellas, que la filme el propio Raimi o no). Bruce Campbell ya ha dicho abiertamente que él está, no encantado, deseoso de regresar al mundo de Evil Dead, de hecho, no hace mucho, Campbell tuvo unas palabras poco cuidadas para con su amigo Raimi, en relación a "Drag Me to Hell", diciendo algo así como "a quien le importe a donde le arrastren a uno, la gente quiere ver Evil Dead". Y bueno..., razón, hasta cierto punto, no le falta a Campbell, al menos en ciertos sectores, pero la verdad es que sólo hay que echarle un vistazo a las tibias recaudaciones de "El ejército de las tinieblas".

jueves, 5 de marzo de 2009

Trailer "G.I. Joe"


Bueno, bueno, bueno... El trailer de "G.I. Joe" es un auténtico disparate, como no podía ser de otro modo viniendo de un director como Stephen Sommers. Este hombre, que dio muestras de cierta simpatía en "Deep Rising" y "La momia", que empezó a echarse a perder con "El regreso de la momia" y que terminó provocando arcadas con un proyecto tan prometedor sobre el papel como decepcionante en su concepción como "Van Helsing", regresa ahora con el más grande todavía y el más caro todavía con un presupuesto estimado en 170 millones de dólares. Sin estrellas de renombre con la única cuasi excepción de Dennis Quaid y si mucho niño, y niña mona, empezando por Karolina Kurkova, que no se de donde habrá salido pero que Dios la conserve en su regazo por muchos años, Stephen Sommers se lanza a reventar toda taquilla a su paso con un film, que visto lo visto es un brevísimo trailer, estará plagado de efectos visuales y escenas de acción.
Un peligro, porque Sommer lleva inflándose los bolsillos desde 1998 con el estreno de "Deep Rising" a partir de cuyo momento no ha dejado la oportunidad de producir sus propios éxitos y los moderados de otros como "El rey Scorpion" y toda secuela que a algún insensato se la haya ocurrido hacer tipo "La momia. La tumba del emperador Dragón" y "El rey Scorpion 2" (ésta de Russel Mulcahy, el director de "Los inmortales", ¡en lo que ha caído este hombre!). Y esto no es bueno, porque Sommers no ha recibido ningún tirón de oreja por parte de la taquilla, algo que siempre viene bien, que suele provocar que los directores se lo piensen dos veces antes de hacer alguna idiotez y que ha conseguido incluso, que hasta Renny Harlin hiciera una película de lo más entretenida en su día, "Deep Blue Sea".
Dicho esto, de "G.I. Joe" sólo cabe esperar una ensalada de abrumadores efectos, especiales y de sonido, torre Eiffel derrumbándose sobre el Sena incluido, y apabullantes escenas de acción. Una pena porque Sommers es algo así como Joe Johnston, un tipo simpático, apto para todos los públicos, sin mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato, nada que objetar al respecto, pero que desde "El regreso de la momia" se ha ido ahogando en sus propias recreaciones digitales y sus escasísimas páginas de guiones cada vez más endebles. Una pena también porque Sommers es uno de esos directores ajenos a la estética Mtv y más cercanos a cierto clasicismo, a mostrar lo que ocurre y no a atolondrar al espectador con una sucesión de mil quinientos planos en un segundo y eso es de agradecer. Y una pena también porque al fin y al cabo Stephen Sommers es uno de esos freaks enamorados del cine que muy bien podría haber continuado la estela, ahora machada por Spielberg y Lucas y haber hecho un cine de consumo fácil pero honesto, con un mínimo de interés, con un mínimo de dignidad.
Pero no, Stephen Sommer ha preferido sucumbir a la tiranía de lo plastificado, falseando sus historias con abracadabrantes efectos especiales, adornándolas con vistoso entornos y arrebatadores puñetazos visuales a golpe de sourround. Como digo, una pena, porque cinéfagos como yo no podemos evitar sentir cierta atracción por sus propuestas, sobre la mesa, y a mi modo de ver, empapadas en esa ingenuidad que nos abandonó cuando decidimos entrar en la madurez. Lo bueno de las propuestas de Sommers es que te invitaban a abandonar por un par de horas la madurez. Pero ahora, ni eso.

viernes, 2 de enero de 2009

2012


Ahora que arranca un nuevo año que algunos pasan de felicitar y directamente desean un feliz 2010, porque del 2009 no cabe esperar nada bueno, me he acordado de una película que se estrenará el año que viene bajo el título de "2012". El film, protagonizado por John Cusack, viene dirigido por Roland Emmerich, lo cual no es razón para que nos felicitemos, desde luego, pero lo que me ha llamado la atención de la película ha sido su campaña de publicidad. Si uno ve su trailer, independientemente de contemplar como una ola desmesuradamente gigante arrasa un monasterio budista en el Himalaya, (curiosamente como otro trailer de otra película de Emmerich, "El día de mañana"), el promocional termina con una indicación bastante curiosa: busca en Google 2012...
En efecto. Si uno introduce en el popular buscador la cifra 2012, aproximadamente 216 millones de entradas aparecerán en cuestión de décimas de segundo. Algunas, relacionadas con la película si, pero las que más, nos hablarán de otra cuestión: el fin del mundo. Según parecer, el próximo 21 de diciembre del año 2012 el mundo se terminará. Eso es al menos lo que muchos han deducido en función a un asunto bastante intrigante. El calendario Maya, uno de los más exactos de la antigüedad, tanto, que aún hoy resulta inaudita tanta exactitud, se termina en esa fecha. El asunto, habría pasado desapercibido sino fuera porque la cultura Maya es quizá, una de las sociedades más intrigantes de la historia del hombre, empezando por el hecho de su desaparición. Nadie sabe por qué los mayas abandonaron sus ciudades y templos y lo que es todavía más extraño, nadie sabe a donde fueron.
Dicho esto, claro, que un calendario como el Maya, se terminé de sopetón un 21 de diciembre, así, sin contar con nadie, he levantado una auténtica oleada de cometarios, estudios, foros y discusiones fomentando el temor al fin del mundo unos, y llamando a la calma otros. Según parece, los estudiosos sobre el tema aseguran que ese final del calendario maya no implica un final físico de la humanidad, sino un cambio radical en la Tierra, principalmente, en el hombre. Claro está que esto se puede interpretar de cualquier forma y para eso, ahí está Hollywood.
El problema es que el encargado de interpretar esto haya sido el director alemán Roland Emmerich y su compatriota y compositor de BSO Harald Kloser. Emmerich, como sabrán, es el responsable -culpable dirán algunos- de películas como "Stargate", "Independence Day", "Godzilla", "El patriota", "El día de mañana" y "10.000". Es verdad que con semejante currículo no vale la pena esperar nada particularmente estimulante, salvo, en todo caso, un film entretenido, si uno se ha sometido a esas curas de espanto que yo tanto suelo sacar a relucir y decide dejarse llevar por ciudades arrasadas y apañados efectos especiales filmados sin demasiada truculencia visual (al estilo Burckhemier quiero decir) y en un entorno de simpleza dramática apabullante.
En cualquier caso, la jugada de "2012", suena un poco similar a la de "El día de mañana"; film de catástrofes, imagen promocional casi calcada, y temática sostenida a una hipótesis con ciertas dosis de realidad (más la primera -el cambio climático-, que la segunda claro). En suma, quizá medio planeta vaya a ver "2012" para enterarse de que va esa profecía si no se entera antes gracias a su publicad que a buen seguro, explotará esta teoría apocalíptica. Prepárense para ver en suplementos, periódicos y documentales, reportajes sobre los mayas y su particular calendario a costa del extremadamente limitado ingenio del señor Emmerich. Y es que, si hasta del fin del mundo se puede sacar dinero, ¿para qué esperar más?

viernes, 19 de diciembre de 2008

Gran Torino


Hoy es viernes, glorioso día de estreno. Hoy, entre otras cosas, se estrena "El intercambio", según la publicidad, "otra obra maestra de Clint Eastwood". El estreno llego mientras en Estados Unidos ya está a punto el siguiente film de Eastwood, "Gran Torino". Atentos a la sinopsis porque no tiene desperdicio. Eastwood es Walt Kowalski, un ex combatiente de la guerra de Corea que ahora jubilado, se dedica a que llegue su momento en una apacible zona residencial, pero resulta que su hogar se ha visto invadida por multitud de inmigrantes latinos, afroamericanos y hmong (nativos del sur de China y del sudeste asiático) que han convertido el lugar en un polvorín a punto de estallar. Kowalski soporta como puede la situación hasta que unos jóvenes tratan de robarle su flamante coche, precisamente un Ford Gran Torino. Ni corto ni perezoso, e imagino que llevado por otras cuestiones porque si no el asunto tendría bemoles, Kowalski coge su fusil M-1 que se trajo como souvenir de Corea y se toma la justicia por su mano, tiro aquí, tiro allá.
Como se puede comprobar, el asunto muy bien podría tratarse de una secuela otoñal del popular Harry Callahan, el celebérrimo protagonista de la serie Harry el sucio, puesto que el tipo de reacción de Kowalski, esa de echar mano a un arma y ponerse a pegar tiros, no desencaja demasiado con el poseedor de la Magnun-44 más famosa del mundo. De hecho, en un principio, antes de conocer la sinopsis del film, se especuló que "Gran Torino" fuera una secuela sorpresa de la saga "Harry el sucio".
Llama la atención que dejados atrás la era Reagan y pese a la forzada resurrección de John Rambo, una película con una temática tan discutible que algunos incluso han acusado directamente de fascista y un pelín xenófoba, sea recibida sin problema alguno tanto por Estados Unidos y seguro que en Europa, tampoco provoca ningún trauma. De hecho, se ha llegado a especular que no sería extraño que Eastwood fuera nominado al Oscar al mejor actor e incluso se lo llevara, algo que por otro lado tiene mucho sentido viniendo de un hombre que se ha reinventado en plena era Burckheimer (productor de "CSI" y "Piratas del Caribe", entre otras) y que ha dejado boquiabierto a más de uno con asombrosas producciones inusualmente maduras y exitosas en tiempos de puñetazos visuales forjados en la generación Mtv. Además, a Eastwood el único Oscar que le falta para poder morir tranquilo sería el de mejor actor (que nunca ha conseguido) de modo que un Oscar, con aroma a reconocimiento a toda una carrera (como se ha dado en más de una ocasión) no sería nada descabellado.
Bueno, pues ya veremos que pasa con "Gran Torino". Viniendo de un hombre como Eastwood, seguramente nada malo. El director -que por cierto anunció que con está película dejaría la interpretación con lo cual, más puntos favor para llevarse la preciada estatuilla dorada- de "Sin perdón" sabe como rodar una película como los clásicos, con un tempo inusualmente contenido pero también, asombrosamente intenso. Poco se le puede reprochar a un cineasta como Eastwood desde hace años y ya es, con todos los derechos, una leyenda viva del cine. El día que nos deje Eastwood, el cine se quedará un poco más huérfano. Esperemos que ese día, tarde en llegar.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El regreso de la Hammer Films


Pues si, ya está aquí. Se venía anunciando desde hace años pero nadie se lo terminaba de creer. Pues bien, ya es una realidad, la Hammer ya ha filmado su primer largometraje oficial, se trata de "The Waked Wood", algo así como "La raíz de madera". Y lo ha hecho después de 30 años sin producir una sola película. La última fue "The Lady Vanishes" de Anthony Page, rodada en 1979. "The Waked Wood" está dirigida por un completo desconocido, un director irlandés llamado David Keating y se supone que debería haberse estrenado en Inglaterra el pasado 3 de noviembre. La película, sin actores de renombre narra la tétrica historia de una familia trágicamente marcados por la muerte de su hija que fue asesinada por unos perros salvajes. Pero entonces, la familia descubre la existencia de un ritual pagano que les ofrecerá la posibilidad de resucitar a su hija muerta durante tres días... Ahí queda eso, el asunto, ciertamente, puede prometer...
Pendientes por tanto a que "The Waked Wood" llegue a nuestras pantallas (y, o mucho me equivoco, o con suerte la veremos dentro de un par de años en algún vídeo-club perdido), la Hammer ya tiene en su agenda un nuevo film que se espera protagonice, está vez si, un nombre con pedigrí comercial. Por lo visto, se ha tentado a Hilary Swank para que la protagonice. Se trata de "The Resident", un largometraje dirigirá el director finlandés Antii Jokinen que hasta ahora, sólo había trabajado para la televisión (mal asunto...). "The Resident" contará la historia de una doctora (Swank) se traslada a una nueva vivienda en Nueva York, una casa en la que no tardará en descubrir..., no está sola. Por lo visto un personaje que emplea su tiempo libre en acosar al respectable le cojera ojeriza a la buena de Swank.
En fin..., ya veremos en queda esto. Un resurgir de la Hammer ahora es algo complejo, por definición. La productora británica alcanzó la fama gracias a su reinterpretación de los clásicos del terror. Ahora, una nueva lectura de esos clásicos tan sumamente renovadora y fresca como la que en su día propuso la Hammer, sería algo bastante complicado. Todo parece indicar, a tenor de "The Waked Wood" y "The Resident" que, al menos de momento, la productora ha descartado echar mano de los míticos monstruos clásicos. Es más, a juzgar por los argumentos de ambas películas, todo parece indicar que la Hammer pretende más subirse al carro de un cine de terror ya patentado y a estas alturas, en cierto desuso, que provocar nuevos caminos y nuevas lecturas. Como digo, mal asunto...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El nuevo "Star Trek"


Vaya por delante que no soy ningún fan de la serie. Lo poco que he visto de esta inacabable saga galáctica o me ha dejado indiferente o directamente me ha aburrido. Recuerdo muy lejanamente haber visto la primera, por eso de que era de Robert Wise. Esto me recuerda aquel lapidario comentario de mi buen amigo Pedro (últimamente muy recurrido por este blog, es verdad), cuando le pregunté como un director como Wise se había prestado a una cosa como "Star Trek". Y Pedro, ferviente admirador de la obra de Wise, me dijo hay que comer... Por si fuera poco, también tengo que admitir que no siento un especial interés por JJ Abrams, más que nada porque no he seguido las que dicen, son sus dos obras maestras de la televisión, "Alias" pero sobre todo, "Perdidos" y su salto a largometraje con "Mission: Impossible III" me pareció digno, pero nada más.
Entenderán por tanto que ante el anuncio de un nuevo episodio de la saga a mi el equilibrio cósmico de mi entorno se mantuviera más o menos en el mismo sitio. Pero entonces, vi el teaser (ya saben, ese trailer que no dice nada concebido únicamente para poner los dientes largos al personal) en el que se podía escuchar al ritmo de la bellísima partitura original de Jerry Goldsmith un inmenso "Enterpirse" en fase de construcción. Yo pensé, ¡pues no tiene buena pinta el asunto!. Después comprobé que Michael Giacchino, uno de los más recientes descubrimientos del mundo de la BSO ("Los increíbles", "Ratatouille"...) y habitual colaborador de Abrams (también ha compuesto la BSO de "Alias", "Perdidos" y "Mission: Impossible III"), iba a componer la banda sonora del film. Y eso, para un freak como ya es un punto a tener en cuenta. A esto, se la ido sumando un reparto ciertamente espectacular encabezado por Eric Bana, Simon Pegg, Winona Ryder y Leonar Naimoy entre otros muchos.
Pues bien, ahora acabo de ver el primer trailer de la película y el asunto, definitivamente, pinta muy, muy bien. Como dice mi buen amigo Tigretón llevamos ya muchas decepciones este año como para empezar a relamernos, pero en todo caso os aconsejo que ojeéis eltrailer y ya veremos que pasa el año que viene. Desde luego, lo que parece claro es que eso de pasarse todo el episodio reflexionando sobre el sexo de los ángeles en el universo ha pasado a mejor vida.