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miércoles, 11 de marzo de 2009

Frank Oz


A mi Frank Oz (en la imagen) siempre me ha parecido un tipo muy curioso. Manejó a la cerdita Peggi en "Barrio Sésamo", estaba debajo de los populares rasgos del maestro Yoda en todas y cada una de las entregas de "Star Wars" y siempre que puede se deja caer como actor en las películas de su amigos como John Landis. Sus inicios como director lo cierto es que ya presagiaban que estábamos ante un cineasta particular. "Cristal oscuro" (1982) es una extrañísima película de marionetas que propone una historia épica de aventuras pero en torno a un mundo de pesadilla, casi aberrante, diluyendo una rarísima sensación de extrañeza. La película no llegó a funcionar en taquilla, pero déjó a más de uno contrariado ante semejante espectáculo de muñecos.
"La pequeña tienda de los horrores" (1986) no vino a aclarar el asunto. La película era un divertidísimo musical de Alan Menken y Howard Ashman (los mismos que arrasaron durante años en los Oscar con BSO y canciones de películas como "La Sirenita", "La bella y la bestia" y "Aladdin" entre otras), interpretado -y cantado- por Rick Moranis que a su vez, era un remake de un pequeño clásico del terror de serie B de Roger Corman titulado "La tienda de los horrores". La propuesta no podía ser más disparatada, una planta venida del espacio exterior se alimenta de sangre humana, crece, habla y hasta canta... Sin desperdicio. El film, que sabe que no tiene ninguna seriedad, resulta bastante equilibrado en su particular combinación de terror, comedia y musical. Oz mantiene los resortes básicos del film de Corman, la presencia de actores como Moranis o Steve Martin consiguen que la sensación de estar viendo una comedia no se diluya en ningún momento, ni en los casos más truculentos y las canciones de Menken y Ashman son sencillamente espléndidas y estimablemente bien cantadas. En suma, película inusualmente redonda pese a su descabellado envoltorio y a su desigual equipo de trabajo.
A partir de 1988 con su siguiente película, "Un par de seductores", Oz entró en su etapa más convencional e irregular. Se trata de comedias impregnadas del aroma a Saturday Night Live fundamentadas en un humor de trazo grueso con algunas ideas brillantes pero en la mayoría de los casos ciertamente desiguales. Oz se generó la imagen de director efectivo de comedias americanas de un perfil muy similar; "¿Qué pasa con Bob?" y "Esposa por sorpresa". Con "la llave mágica" Frank Oz quiso regresar a sus años de generador de fantasías tipo "Cristal oscuro" pero la ausencia de muñecos se debió dejar sentir y la película no terminó de cuajar aunque no deja de ser un estimable intento por parte de Oz.
Pero fue en 1997 cuando Fran Oz alcanzó su, de momento, primer cenit como director de comedias con la divertidísima "In & Out". Planteada como una comedia de esas cuya corrección resulta impecable (formalmente exquisita, melódica BSO de Marc Shaiman, Kevin Kline, Joan Cusack, Tom Selleck y todos muy bien perfilados y peinados) "In & Out" resulta una desternillante comedia inesperadamente incorrecta para los Estados Unidos que se ríe de una de las anécdotas más comentadas en su día en la entrega de los Oscar de 1994 cuando Tom Hanks dedicó su oscar a su profesor de arte dramático que según puntualizo, era gay.
Oz y sus guionistas articular la situación desde el punto d vista del profesor, que escucha aquello y que jamás se había planteado, que era gay. La película está repleta de ideas desternillantes, como aquella en la que un alumno de Kline le dice algo así como es usted, educado, inteligente, viste bien... es gay o las desdichas de la prometida que despechada por haber sido abandonada en el altar trata de acostarse con otro hombre que, también resulta ser gay y ésta exclama ¿¡es que todo el mundo es gay!?. ¡¡Esto parece un expediente x!!. Pero sin duda, la escena de "In & Out", después de la reacción de Kilne al escuchar de su alumno que es gay..., lanzando el mando por la ventana como si estuviera impregnado en estiércol, es la cinta que escucha el personaje para comprobar si es gay o no. La idea no puede ser más absurda, una cinta que tienta a quien la escucha a actuar como un hombre a través de todos los tópicos que definen al macho. Howard Brackett (Kline) reacciona con moderada corrección a las instrucciones de la cinta hasta que ésta pone música y defendiendo cosas como los hombres no bailan, Schwarzenegger a penas sabía andar... pero Brackett no puede soportar un buen ritmo pegadizo y al final termina admitiendo que si, que es gay. "In & Out" también gira en torno a los prejuicios que todavía se tienen en torno al comunidad gay, a los estereotipos y sobre todo, a la reacción desmedida que provoca el anuncio público en plenos Oscar de que un hombre, de reputación impecable, resulta que es gay. Simple y llanamente, una comedia perfecta. De lo mejor de esa año 1997. Quizá el tiempo, termine situándola entre los clásicos.
"Bowfinger" fue un chiste personal de Oz hacia el mundo del cine. Otra vez intrascendental, sin demasiados valores, con alguna idea de interés, pero en general muy desequilibrada, algo en lo que tuvo mucho que ver su protagonista, Eddie Murphy, quien ponía en evidencia que a su lado, un intérprete tan discutible como Steve Martin era todo un actorazo (algo que no obstante ya dejó entrever en "Grand Canyon"). "The Score" fue un trabajo de encargo al más puro estilo hollywoodiense. Había poco o nada de interés personal para Oz en aquella película de robos y además el director de "Cristal oscuro" tuvo que lidiar con un cascarrabias Marlon Bandon que no dejaba trabajar al personal sin antes, poner sobre la mesa sus propias exigencias (cuentan que en una escena, Brandon no quería ser rodado de cuerpo entero de modo que el día de rodaje si presentó en calzoncillos en el set para evitar que Oz lo rodara como estaba previsto).
En 2004 Frank Oz regresó al terreno que más conocía, la comedia americana con "Las mujeres perfectas", un curioso remake del film de Brian Forbes basada en una novela de Ira Levin ("La semilla del diablo" y "Los chicos del Brasil") pero desterrando todos sus componente de thriller y convirtiéndola en una comedia ligera. No fue un film particularmente significativo, tenía a Christopher Walken y eso siempre ayuda, algo que no se puede decir de Nicole Kidman o de Matthew Broderick que pese a sus esfuerzos, se quedaba en una insípida tierra de nadie. Película correcta en todo caso que en cualquier caso no explotaba las posibilidades que le ofrecía el libro de Levin.
"Un funeral de muerte" es la última película -y comedia- de Oz que supone además un regreso a su tierra natal (Oz es inglés) en forma de comedia de humor negro situada en Gran Bretaña en torno a un funeral y sus rencillas entre los poco honorables invitados. Oz ya demostró tener muy buena mano para jugar en forma de comedia con los temas escabrosos y "Un funeral de muerte" en ese sentido funciona muy bien. Mantiene ese tono de película inglesa gracias a sus parajes, sus actores, su humor negro y su tempo, inusualmente pausado para una comedia filmada en Estados Unidos.
Hasta la fecha Frank Oz no tiene proyectos en cartera, a menos, de un modo público. Oz es un cineasta que probablemente no pase, al menos de momento, a la historia del cine (aunque yo mantengo mi apuesta con "In & Out" y "Cristal oscuro" y "La pequeña tienda de los horrores" son películas, creo yo, que van ganando con el tiempo), pero si que sospecho es un director con más punto de interés de lo que se puede deducir a un primer golpe de vista de sus comedias descafeinadas. Películas como "La llave mágica" o "Un funeral de muerte", además de las citadas "Cristal oscuro", "La pequeña tienda de los horrores" y "In & Out" demuestran, creo yo, que Frank Oz es un director con ciertas inquietudes, que demuestra que además de divertirse con los amigos filmando películas intrascendentales ("Bowfinger"), es un hombre que también le gusta arriesgarse y eso en el cine, siempre es bueno. Ha demostrado también que puede ser un eficiente artesano con películas de encargo ("The Score") y no parece hacerle ascos a las propuestas más descabelladas. De modo que poco más que añadir salvo recuperar la figura de Oz como cineasta con capacidad, lastrado tal vez por su adhesión a la comedia, pero aún así, muy capaz de ofrecer un producto sensiblemente por encima de la media. Y eso en el cine, también es bueno.

martes, 17 de febrero de 2009

Ang Lee


El otro día vi "Brokeback Montain". Si, aunque parezca mentira no la había visto en su día y es que, tengo un problema con Ang Lee. No me gustan sus películas, lo cual me traído no pocas y acaloradas discusiones sobre su cine y las que me gustan, dicen sus admiradores, son las más flojas. Hombre, a ver, a mi me gustó mucho "El banquete de boda", me pareció uno de esos films rodados y escritos con tanta sencillez y desnudez que Lee puso de manifiesto que cine barato y honesto con pocos personajes y mucho sentido común se puede hacer también fuera de Estados Unidos.
El primer toque de atención con respeto a Lee lo tuve con "Sentido y sensibilidad". Jamás he abandonado una sala de proyecciones en mitad de una película, nunca, con una única excepción, "Sentido y sensibilidad". Me aburrió tanto, que no sabía a que parte de la pantalla mirar. Admito que quizá fue uno de esos días que uno no estaba para exquisiteces y "Sentido y sensibilidad" me pilló con el pie cambiado. Se que quizá, debería darle una segunda oportunidad, pero es que Ang Lee es un hombre que me interesa lo justo de modo que no creo que mi apreciación sobre este film escrito por Emma Thompson vaya a suponer un cambio radical en mi forma de ver y entender el cine en general y la obra de Lee en particular.
"La tormenta de hielo" si que me gustó, aunque empezó a definir mi posición frente a Lee. Se nota que el director taiwanés tiene inquietudes y se siente atraído por los temas complejos y repletos de enriquecedores matices, pero no me gusta nada como filma. Por como pone la cámara Lee y por como monta, sería complicado situar una película con un director como Ang Lee. Es decir, Ang Lee es un hombre visualmente impersonal, plano y sin nada que aportar. Sus temas si, muy interesantes, pero su aparato formal y narrativo, nada de nada. Da igual quien filme sus películas porque visualmente no hay nada que las distinga.
De hecho, estoy convencido de que fue debido a esta impersonal plasmación visual y a su absoluta convencionalidad a la hora de filmar una película, las razones por las que Ang Lee fue elegido para dirigir "Hulk", otra obra supuestamente menor de Lee que a mi, también me gusta. Nunca he entendido las pegas que los fans y el público en general le han puesto a esta película que la tachan de demasiado sesuda (¿?), cuando lo único que me parece es que se trata de una película con los personajes mejor trabajados que en un film de superhéroes medio pero de igual modo, absolutamente espectacular y trepidante. Una vez más, marca de fábrica de la casa Lee, insulsez visual (la película está muy bien montada, idea de Lee, bien hecho, pero más allá de su vistoso montaje, ni rastro de una personalidad tras la cámara) y una mayor madurez dramática.
Yo, "Brokeback Montain" la situaría en este paquete de películas visualmente asépticas, sin un ápice de personalidad, pero con un contenido dramático complejo y en este caso concreto, muy arriesgado. Ang Lee demostró además que es un buen director de actores y mantuvo a flote una película que podría haber naufragado en cualquier momento si no llega a ser por un buen guión, unos buenos actores y un buen director que lo coordine todo claro está, pero a un nivel visual.... ¿Qué más da, en este sentido, que "Brokeback Montain" la hubiera filmado cualquier otro cineasta maduro de Hollywood pero sin chicha visual?
Pero en realidad, la película con la que terminé, o empecé a odiar a Ang Lee fue con "Tigre y dragón". Y esto fue así, por varias razones (está si que la he visto al menos dos veces). Primera; que la película se vendiera como un film chino cuando en realidad era un producto filmado por un taiwanés (seguro que para nosotros un taiwanés nos suene igual que un chino o un japonés, pero estoy seguro de que deben de haber abismos de diferencia) entre cuyas productoras estaban involucradas, además de varias chinas, si es verdad, Sony Pictures y Columbia Pictures. Entre sus muchas distribuidoras, además de Columbia y Sony estaba Warnes Bros. De las cuatro empresas dedicadas a elaborar los efectos especiales del film, una era Blue Sky Studios, algo así como la Pixar de Fox y principales responsables de la serie "La edad de hielo", y la empresa norteamericana CFC/MVFX, responsable de los efectos de entre otras "American Beauty", "Entre el amor y el juego", "El dilema" o "El regreso de la momia". De modo que si, todo muy asiático, si…
En segundo lugar, porque ya no sólo por sus responsables, sino por sus formas visuales, "Tigre y dragón" tenía mucho más que ver con el cine de David Lean que con cualquier tradición cinematográfica china más allá de sus vistosos decorados y trajes y vestidos. Cuando Zhang Yimou fimó "Hero" si que había herencia china, pero cuando Lee filmó "Tigre y dragón" sólo había un reflejo de las enseñanzas del cine clásico y épico de Hollywood. Grandes planos generales, ampulosas, grúas, planos contra planos... De nuevo, profunda impersonalidad.
De este modo y en mi opinión, Ang Lee se encuentra instalado en esa complicada línea entre lo personal (en conceptos) y lo anodino (en formas), muy lejos, a mi modo de ver, de cineastas como el propio Yimou o pongamos por caso, Won Kar Wai, dicho sea de paso, mucho más distantes de Hollywood tal vez porque la fábrica de los sueños de occidente, no está lista para las propuestas formales y dramáticas de un Yimou o un Kar Wai. Pero Ang Lee si. ¿Por qué será?

lunes, 16 de febrero de 2009

Alexandre Aja


Saltó a la fama internacional con su segundo largometraje, "Alta tensión" (de su primer trabajo "Furia", parece que nadie quiere acordarse entre otras razones tal vez, porque es complicado localizar esta película). Fue de hecho, en el festival de Sitges donde se encumbró a Alexandre Aja con este film violento y, admitámoslo, tramposo. "Alta tensión" cuenta la desesperada huida de Marie (Cécile De France) de las despiadada hacha de un psicópata asesinó que sin razón aparente la emprende a hachazos con la amiga de Marie, Alexia (Maïween Le Besco) y toda su familia. Por tanto, "Alta tensión" no puede tener un planteamiento más sencillo; huída de un tipo con un hacha. Simple, ¿no?
Si pero, hay dos cuestiones fundamentales que diferencia "Alta tensión" de cualquier otra película del estilo. La primera, a mi modo de ver, la más valiosa, es el pulso narrativo de Aja, con un ritmo cuidado, preciso y muy bien medido que marca a golpe de sangre los diferentes pasajes del film. "Alta tensión" es en su conjunto una impecable set peace construida en torno a una serie de grandes momentos en los que Aja descarga toda su artillería en torno a una ejemplar planificación, un milimétrico montaje de las escenas y un regusto por la sangre sensiblemente por encima de la media. Bien hecho.
La segunda cuestión que diferencia "Alta tensión" del resto de psycho-killers es su final. Twist dramático donde los haya, estoy convencido de que ningún productor daba un duro por el guión de Alexandre Aja hasta que llegó a sus páginas finales. Una vuelta de tuerca, a mi parecer, poco honesta, dado que el joven cineasta francés construye toda una trama en torno a una trampa, que no sólo nos desvela hasta el final, sino que tampoco sugiere hasta el punto, de plantear argucias dramáticas de dudosa justificación, una vez descubrimos el final de la cuestión. Yo no negaré que el film resulta en cualquier caso sumamente entretenido e interesante pero esto no quita, creo yo, su dudosa artimaña final.
Lanzado pues a la estratosfera de los nuevos cineastas del cine de terror, Aja es requerido por Hollywood para filmar, en principio, un proyecto dudosamente apasionante, un remake de un film bastante mediocre de Wes Crave, "Las colinas tienen ojos". Recuerdo que en su día, leí un artículo del crítico de cine Antonio José Navarro en donde se afirmaba que la versión de "Las colinas tienen ojos" de Aja era una afinada crítica y una asumida demolición de los valores familiares norteamericanos. Yo, como muchos otros lectores del artículo (surgieron algunos comentarios en Internet ciertamente hostiles contra el texto de Navarro), consideré que el estimado crítico había visto más allá de lo supuestamente planteado por Aja pero tengo que admitir que una vez vi el film, tuve que darle toda la razón a Navarro (ese plano de un mutante muerto con la bandera americana en la cabeza en una zona residencial típicamente americana aunque vaciada de significado, de vida no tiene desperdicio...).
"Las colinas tienen ojos" según Aja demostró además que el director de "Alta tensión" tiene una especial capacidad para la acción física, para representar el sufrimiento humano y para plantear y desarrollar momentos de suspense. Muy bien filmada, bien planteada y mejor resuelta, la película de Aja, como ocurría con "Alta tensión", no se deja intimidar por su, a priori, desigual planteamiento dramático (una familia americana que se queda tirada con su roulotte en mitad del desierto) y se revela como un ejemplar ejercicio de puesta en escena, ritmo, violencia y fuerza narrativa.
Ya consagrado, alguien le ofrece a Alexandre Aja "Reflejos", otro remake, está vez de un film japonés, sobre los espejos y sus ricas sugerencias y supersticiones. Nada que temer, en principio, Ajá ya había demostrado tener muy buena mano con el horror y lo que es más, dignificar una práctica tan peliaguda como los remakes. Sin embargo, podemos decir con un escaso margen de duda que "Reflejos" es la película más floja de Aja. Y esto, creo yo, por varias razones pero fundamentalmente porque el largometraje interpretado por un recuperado Kiefer Sutherland (gracias a dios debe de estar dándole Sutherland a "24" todos los días...) traiciona todo aquello que había hecho destacar a Aja. Me refiero en concreto a la acción física, a la violencia de la carne y al sufrimiento humano. Hay indicios eso si (el tipo degollándose el cuello el mismo al principio o la chica que se abre la mandíbula con sus propias manos) pero no cobran -porque tampoco lo buscan- la importancia que habitualmente hubieran ocupado escenas así en un film de Aja.
Además, mientras Aja había hecho suyas tramas-tipo como las de "Alta tensión" o "Las colinas tienen ojos" con "Reflejos" el director galo sigue las reglas no escritas sobre este tipo de películas sin variarlas un ápice, es decir, "sucesos extraños, investigación, puesta en peligro de la vida de la familia del protagonista" y todo culminado con sus respectivas explosiones y derrumbamientos. El film tiene no obstante sus hallazgos si, sus apuntes, pero nada particularmente significativo. ¿El final? Si, tiene su punto, y la banda sonora de Javier Navarrete todavía más, con esa variación del tema "Asturias" de Isaac Albeniz como leit motiv del film.
Lo que a mi modo de ver demostró "Reflejos", es la capacidad fílmica de Aja para desarrollar un horror físico en entornos hostiles (a cielo abierto o en espacios alejados) en contra de sus capacidades para situar sus historias en pleno corazón de Nueva York. Es como si las capacidades de Aja pidieran a gritos un espacio alejado de la civilización para así dar rienda suelta a sus maliciosas ocurrencias. Es como si los golpes de alta tensión organizados por Aja no tuviera cabida en un lugar como la Gran Manzana, demasiado populoso, demasiado civilizado. Aja pide algo diferente, un espacio abierto, una roulotte, una casa en el campo, una camioneta, elementos sencillos con poca ornamentación y mucha furia narrativa.
Ahora Alexandre Aja anda metido en otro remake. "Piraña 3-D". El hecho de que se trate de un film pensado para ser proyectado en salas de tres dimensiones no tendría por qué alarmarnos, de entrada. Además, "Piraña" (simpático film de Joe Dante) si que parece contener esos entornos donde aja tan buenos resultados ha dado, el espacio abierto, la naturaleza y mucha sangre...

martes, 27 de enero de 2009

Desaforado Jackson, Peter Jackson




Es uno de esos casos que me resulta particularmente curioso. Cómo un director como Peter Jackson, especialista en revolver el estómago al más pintado con películas como "Mal gusto" o "Briandead. Tu madre se ha comido a mi perro", de la noche a la mañana, pasase a ser todo un auteur, pero atención, un auteur con todas las palabras. Tanto, que se permite el lujo de tirar por el retrete más de 200 millones de dólares en una aburridísima revisión de "King Kong" que además, resbaló en taquilla y nadie, parece haberle dicho a Jackson ojos negros tienes. Es más, Jackson anda metido en dos proyectos desmedidamente grandes, caros, pero eso si, muy prometedores en vista a su futura carrera comercial. "El Hobbit" (en realidad dos películas), que ya prepara Guillermo del Toro bajo producción y guión de Jackson y "Tintín", que también produce Jackson y dirige Steven Spielberg (y que por cierto, en imdb no hay ni rastro del compositor fetiche de Spielberg, John Williams...).
Y entonces, digo yo una cosa, ¿qué ha pasado entre "Tu madre se ha comido a mi perro" y "King Kong"? Fundamentalmente una cosa, cinco palabras, "El señor de los anillos". Peter Jackson salió notablemente victorioso frente al tremendo reto de filmar una adaptación como esta obra de J.J. Tolkien, no defraudar a los fans del libro y además, amasar millones de dólares. Prueba superada, si señor, ahora bien... Sin desmerecer los -indiscutibles- méritos de Jackson al frente de la saga de "El señor de los anillos" (y se que aquí me la estoy jugando), me parece que encumbrarlo al cisma de los autores en posesión legítima de una obra, creo, hay un buen trecho.
Por mera lógica, por matemáticas, por necesidad, en un total de más de nueve horas de metraje es necesario, que haya un poco de todo. Bueno y malo, regular y mejorable, peor y lo que todavía pudo haber sido peor. Es lógico, ¡son 9 horas! Y es que, el primer fallo que tiene Peter Jackson en su trilogía de los anillos y que fue confirmada en "King Kong" es que el hombre, no tiene medida, es desmesurado, el concepto equilibrio creo que se le escapa, el día que lo explicaron en clase debía de estar rodando cortos en Super-8 de tres horas y media con los amiguetes. Se que hay fans por vía ultravenosa de la saga de Jackson/Tolkien pero por está simple y mera deducción, "El señor de los anillos" es una trilogía, o un gran film de nueve horas, por necesidad, desigual. Con cosas buenas, si, desde luego, pero también con cosas no tan buenas. "King Kong" como he dicho, me parece un disparate muy bien rodado, pero desmedido por todos sitios, por sus -interminables- escenas de acción, por sus efectos especiales y por poner al simio patinando sobre hielo...
Yo no se ustedes pero yo, visto lo visto, prefiero al Jackson disparatado de locuras como "Meet the Feebles" (hilarante e impensable combinación de teleñecos y cine gore) o "Agárrame esos fantasmas", mucho más divertida en su contenido pero en cambio, mucho más contenida en su forma, o mejor, en su estructura, en su creación como relato fílmico. Lo mismo se puede decir de "Tu madre se ha comido a tu perro", con los excesos propios del gore, la película se sostiene muy bien y si uno asume el festival de vísceras que está viendo, el largometraje está muy bien planteado. Incluso cuando Peter Jackson se puso serio por primera vez en "Criaturas celestiales", el director neocelandés no perdió ese punto de hilaridad conceptual, de planteamiento fantástico, ejemplificado en las fantasías de las dos jóvenes protagonistas. De hecho, por preferir, francamente, yo me quedo con ese Jackson regordete con aspecto de oso bonachón y freak (en la imagen) que a ese raquítico reflejo de lo que fue el director de "El señor de los anillos", con cara (y ojos) de haber pasado más hambre, como suele decir mi madre, que el perro de un ciego...
Yo creo que el problema viene de alguien que quiere ser quien no es. Estoy seguro de que dentro de unos años Peter Jackson nos ofrecerá una obra maestra absoluta, creo que la materia prima la tiene, pero de momento, creo que Jackson anda buscando su destino y de momento, a juicio de un servidor, sospecho, que la mira la tiene un poco desviada. Por lo menos, un poco...

miércoles, 14 de enero de 2009

Wright & Pegg (...y Frost)


Simon Pegg (en la imagen con gorra), Edgar Wright (con pelo largo) y Nick Frost (con gafas), son tres amiguetes que conocieron en una popular serie de televisión británica, "Spaced", dirigida por Wright, escrita e interpretada por Pegg y con la intervención también del actor Nick Frost. Aquella sitcom tenía una particular añadidura, al contrario que las telecomedias al uso, filmadas con la cámara a la altura de los ojos y con un montaje extremadamente simple (plano general, medio y primer plano), en "Spaced" su director Edgar Wright la rodó forzando las angulaciones y el montaje, imitando y parodiando determinados recursos propios del cine de terror y ciencia ficción. "Spaced", aunque sólo duró dos temporadas (de siete capítulos cada una), caló muy hondo entre los aficionados al género. Aquello les allanó el terreno, principalmente a Pegg y a Wright para poner en marcha su primer largometraje para la gran pantalla, "Shaun of the Dead" (2004), retitulada en nuestro país con el discutible título de "Zombie Party". "Shaun of the Dead" era una parodia de los films de muertos vivientes pero completamente alejada de idioteces tipo "Scary Movie". Hace desde el respeto y la admiración, fundamentalmente a George A. Romero (director de "La noche de los muertos vivientes" y secuelas), el film de Wright conseguía un particular equilibrio entre humor y sangre.
Ya sólo su título es toda una declaración de principios, "Shaun of the Dead" -Shaun es el nombre del protagonista- es una parodia del título original de "Zombi" de Romero, secuela de "La noche de los muertos vivientes", titulada "Dawn of the Dead", es decir, "El amanecer de los muertos". El film está rodado con inusitada seriedad formal y se toma su tiempo para ir entrando en materia. No tiene prisa por mostrar sangre, que la muestra, tiene gags ciertamente antológicos y su combinación humor/horror está muy bien conseguido tanto, que sorprende la inclusión de determinados momentos sangrientos y con ciertos chistes, amén del dramatismo, nada gracioso, de determinadas escenas.
Cuentan que cuando "Zombi Party" estuvo terminada, Wright y Pegg localizaron a George A. Romero y le enviaron una copia de la película, para de algún modo, obtener su visto bueno, aunque fuera simbólico. Lo obtuvieron. El film gustó mucho por los festivales por los que pasó, y se llevó un buen puñado de premios, tanto en festivales de cine de terror como en los dedicados al humor y al cine independiente. A efectos prácticos, "Shaun of the Dead" tenía cabida en todos ellos. Sin embargo, la película no tuvo tanta suerte en su distribución, al menos aquí en España. Aunque "Shaun of the Dead" fue distribuida por medio mundo por Universal, para España la compró una pequeña y joven distribuidora española llamada "Premiun Cine" que ahogó el film a muy pocas salas de exhibición. Lo curioso del caso es que las buenas críticas de "Shaun of the Dead" seguían llegando a España y muchos nos preguntábamos dónde narices estaba esa película. En realidad no hubo que esperar mucho, en pocos meses el film de Wright llegó a los videoclubs españoles, mercado en el que realmente la película, pudo ser vista.
En 2007 llegaría a las pantallas de todo el mundo, está vez si, con una digna distribución (Universal) el segundo largometraje de este trio de terroristas cinematográficos; "Hot Fuzz", traducida al castellano como "Arma fatal". En esta ocasión, el género a parodiar es el de las parejas de policías, lo que en Estados Unidos llaman body movies. Pegg y Frost son los dos policías en cuestión, uno, Pegg, el aguerrido, valiente e inauditamente eficaz, tanto, que su departamento de policía monta una fiesta cuando fuerzan su traslado a una -aparentemente- apacible campiña inglesa. El otro, Frost, es el inutil, el cervecero, el policía pueblerino que no ha pegado un tiro en su vida. Ambos, como no podía ser de otro modo, se verán envueltos en una turbulenta trama de asesinatos, eso si, bastante sangrientos, algunos de hecho, descabelladamente sangrientos.
En esta ocasión, quizá al conjunto le falte la admiración y pleitesía que "Shaun of the Dead" tenía por un autor en concreto. Aquí, en "Arma fatal" las referencias son múltiples y el resultado, tal vez, algo más desdibujado. En todo caso, la propuesta tiene su encanto. El film está hecho casi, casi, por el mismo equipo y actores que "Sahun of the Dead" (salvo su BSO, compuesta en esta ocasión, por otro ilustre inglés, David Arnold), tiene el mismo humor inesperado a veces, disparatado otras, impensable en ocasiones... En general el film mantiene el tipo y no desmerece en absoluto los aciertos de su anterior película.
En los últimos meses, sobre todo Wright y Pegg han comenzado a volar separados aunque siempre, manteniendo el contacto. Pegg, lleva tiempo dejándose ver como secundario en películas como "Mission:Impossible III", la inminente y renovada entrega de "Star Trek" y parece que podría intervenir también en el "Tintin" que está preparando Steven Spielberg. Además Pegg también ha escrito otros guiones, como el de "Corredor de fondo", película que también protagonizó y dirigida por David Schwimmer (el actor que interpretó a Ross en "Friends") y que le valió no pocos elogios a Pegg. Por su parte, Edgar Wright se encuentra preparando estos meses la película "Scott Pilgrim vs. the World", una disparatada historia sin Pegg, de un joven novio que debe defender a su querida novia de sus ex, el film de terror "Them", la adaptación del comic "Ant-Man" (el hombre hormiga, atención, de Stan Lee, el padre de Spiderman) y, prepárense, "El fin del mundo", así, sin más, esta vez si, con un guión que ya está escrito a cuatro manos entre Wright y Pegg. Al parecer, la película será del estilo de "Shaun of the Dead" y "Hot Fuzz", es decir, una parodía sobre las películas apocalípticas y que según creadores cierra la denominada trilogía del corneto porque tanto en "Shaun of the Dead" como en "Hot Fuzz", aunque ambas tramas no tengan absolutamente nada que ver, Simon Pegg y Nick Frost terminan en un momento u otro, tomándose un corneto, un helado.
En suma, ingenio y humor en una pareja a tener en cuenta. Hay talento ahí dentro, de modo que sólo cabe esperar que no se dejen liar por los siempre espinosos tentáculos de Hollywood, expertos en aletargar ingenios y hundir a futuras promesas. Suerte pues...

martes, 13 de enero de 2009

Zack Snyder


El otro día volví a ver "Amanecer de los muertos". Me gusta esa película..., lo cual, francamente, me preocupa un poco. Como sabrán, "Amanecer de los muertos" es un remake de la secuela que en su día filmó George A. Romero de "La noche de los muertos vivientes", "Zombi" y que además, supuso la presentación en sociedad del director norteamericano Zack Snyder (en la imagen con cámara en mano). Un remake siempre es motivo de escepticismo pero en este caso, casi todo el mundo estuvo de acuerdo en que el film de Snyder nada tenía que envidiarle a la casposa y sobrevalorada película de Romero. Hasta el propio Romero reconoció, aunque con matices, que el film de Snyder era una buena película, es un buen film de acción dijo el director de "La noche de los muertos vivientes", obviando el término terror...
Yo desde luego, me quedo con "Amanecer de los muertos" antes que con ese exceso dramático, narrativo, viscoso, hemoglobínico, conceptual y casi operístico que es "Zombi". De entrada, el film de Snyder es bastante más honesto. Sabe a lo que va y punto, y no se tira dos horas de aburridísimas conversaciones para justificar una crítica al consumismo desaforado. En el caso de la película de Snyder hay otras cosas además, y están de un modo mucho más implícito aunque no porque Snyder sea más contenido (lo dudo), sino porque la película deja vislumbrar entre sus costuras cierta filosofía vital y existencial del hombre de principios del siglo XXI, no porque haya sido un propósito premeditado de Snyder, sino porque el director confecciona un tipo de películas que permiten esa lectura, esa aproximación.
"300" es otro buen ejemplo. La película podrá gustar más o menos, su cuidado esteticismo podrá irritar más o menos, pero creo yo, cohabita bajo la superficie de "300" una forma muy concreta de entender el mundo moderno, la cultura, la sociedad actual... Y digo todo esto porque francamente, no se si Zack Snyder es un listillo que nos la está dando a todos con queso o es un visionario cineasta en ciernes. Porque pese a lo dicho líneas arriba, también es verdad que a efectos prácticos, no hay nada particularmente destacable en las películas de Snyder a la vista. "Amanecer de los muertos" y "300" (a la espera de "Watchmen", según dicen los entendidos, el mejor comic de todos los tiempos) son películas bien filmadas, de hecho, ambas, son el vivo ejemplo de películas efectistas, pero también efectivas, todo hay que admitirlo. Por esto digo que cuando veo una película de Zack Snyder, francamente, no se si el director me está embaucando con sus vistosos malabarismos o si en efecto, bajo esa capa de cuidado esteticismo habita un poso cultural a tener en cuenta.
Todo esto no quita que "Amanecer de los muertos" sea un film muy correcto, ni que "300" sea una película visualmente fascinante y también, bien planteada y resuelta. Como digo, todo esto no quita que Zack Snyder no sea un buen director años luz de por ejemplo, Michael Bay ("La roca", "Armageddon", "Dos policías rebeldes I y II", "Pearl Harbor", "Transformer"...). Dirán algunos que para qué calentarse la cabeza si en efecto, las películas de Snyder nos gustan, pero es lo que tenemos los que vivimos por y para el cine, que si no nos hacemos una media de 150 preguntas al día sobre los designios del cinematógrafo, su devenir, su destinos, sus orígenes y su por qué, esa noche somos incapaces de dormir...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

John McTiernan


John McTiernan lleva cinco años sin ponerse detrás de una cámara. ¿Las razones? Un turbio asunto más propio de una novela de James Ellory. Hace ya unos años saltó la noticia de que el FBI estaba investigando a un tal Anthony Pellicano, al parecer, un escurridizo detective privado de Los Angeles y un nombre muy recurrido entre las estrellas de cine. Pellicano había trabajado para figuras de la talla de Kevin Costner, Michael Jackson, Tom Cruise y hasta Bill Clinton. Pero el problema no era este, sino sus métodos de trabajo basados en la coacción, la extorsión, las escuchas ilegales y la violación de media docena de leyes federales tendentes a la intimidad de los ciudadanos del estado de California. Finalmente, Pellicano ha sido condenado a 15 años de carcel. ¿Qué donde encaja en todo esto John McTiernan? McTiernan (en la imagen, camino del juzgado) fue uno de los personajes de Hollywood que contrató los servicios de Pellicano, al parecer, para que este espiara a los productores de "Rollerball", señal más que evidente de que aquella película tuvo que ser una verdadera escabechina más allá de su limitado interés cinematográfico. Pues bien, cuando el FBI estaba investigando a Pellicano entrevistó a McTiernan y el director de "La jungla de cristal" tuvo la desafortunada idea de mentir a los federales y negar que él hubiera requerido los servicios de Pellicano. Craso a error. En Estados Unidos mentir al FBI es un delito federal bastante feo, por lo que finalmente además de Pellicano, McTiernan ha sido el único daño colateral afectado por este embrollo y ha sido condenado a pagar una multa de 72.000 euros y a dos años de libertad vigilada habiendo estado, según creo, entre rejas ya durante cuatro meses.
Ignoro hasta que extremo puede afectar esta nueva situación a McTiernan y más aún en un país donde gente como Abel Ferrara se vea obligado a suspender un rodaje para tener que asistir in extremis a una clínica de desintoxicación. Probablemente no le afecte demasiado, no lo se, en cualquier caso es una pena para un director de la capacidad y la inventiva de McTiernan. De momento, en imdb, figura tres proyectos supuestamente en marcha: "Run" que habría estado prevista para el 2008 pero obviamente, no ha sido así, "Deadly Exchange", supuestamente para el 2009 y "The Camel Wars", un film sobre la guerra de Irak previsto para el 2011.
Una pena, porque John McTiernan es con diferencia uno de los mejores directores que actualmente deambulan por Hollywood filmando cine de acción sin complejos. McTiernan es como me dijo hace año mi buen amigo Pedro (aunque creo recordar que tiempo después de desdijo), John McTiernan es hoy lo que Michael Curtiz fue en su día, es decir, un director perfectamente capaz de filmar lo que le pongan por delante, el artesano perfecto, escasamente problemático, con un ideario visual y dramático bastante personal, y con una buena sintonía con las taquillas de todo el mundo.
John Campbell McTiernan Jr. es un cineasta poco usual desde su propia cronología. Nació en Nueva York el 8 de enero de 1951 (el mes que viene cumplirá 57 años). Muy al contrario de lo que uno se podría imaginar, McTiernan se gestó en los escenarios neoyorquinos. El padre de McTiernan era cantante de ópera y a los 8 años el pequeño John ya estaba actuando y años después terminó siendo diseñador y director técnico de la Manhattan School of Music. Poco después McTiernan dio el paso a la publicidad filmando spots publicitarios hasta que le llegó la oportunidad de dirigir un largometraje. Tenía 35 años, nada que ver con los directores precoces que hoy día saturan nuestras pantallas y acumulan más aplausos de los que probablemente se merezcan y rodó "Nómadas" (recién editada en DVD), una película de terror con un incipiente Pierce Brosnan que pasó inadvertida.
Al menos, "Nómadas" le sirvió a McTiernan para que su nombre se tomara en consideración a la hora de barajar un director para un film que el temido Joel Silver estaba preparando; "Depredador". McTiernan se hizo con el proyecto, un proyecto difícil dado que nacía a la sombra del éxito "Alien" y además se suponía, era un film al servicio de su estrella protagonista, Arnold Schwarzenegger. John McTiernan reconoce que fue en "Depredador" el rodaje donde más aprendió. Según parece el McTiernan no se separó en todo el tiempo de Donal McAlpine, director de fotografía y que lo instruyó en cuestiones de lentes, objetivos, encuadres, etc...
McTiernan aprobó con nota su primer film de repercusión internacional. "Depredador" no sólo fue un éxito, sino que además, McTiernan consiguió salir indemne a un rodaje de una película de Joel Silver, un productor conocido por su tendencia a meter las narices donde no debe. El film destila una fuerte esencia hawksiana en tanto a su concepto de grupo de hombres cerrado, amistad, lealtad. Pero además McTiernan, consigue exprimir de la jungla una extraña sensación de pesadilla claustrofóbica que rara vez se ha podido ver en un film de ribetes bélicos.
El éxito de "Depredador" le abrió las puertas a McTiernan para ponerse detrás de otro gran proyecto de la factoría Silver, por aquellos años el Bruckheimer de los 80, "Jungla de cristal". Otro éxito atronador y otra gran película de McTiernan, una atinada mezcla de "Rambo" y "El coloso en llamas" que inauguró la fiebre "terroristas que secuestran un...". McTiernan puso también de manifiesto su interés por contar historias de acción protagonizadas por, y esto es importante en un género tan dado a la banalidad, seres humanos, personajes frágiles, que sangran y se derrumban. Además, McTiernan terminó de construir su particular estilo visual ya presente en "Depredador", cámara inquieta, rodando con la mente puesta en el montaje, escenas de acción perfectamente planteadas y resueltas y un inusual cuidado a la hora de configurar un plano, situación de personajes, movimientos de cámara, movimiento de los actores. Todo un logro al tener detrás a alguien como Silver, que según el propio McTiernan estaba obsesionado con los tiroteos y los cristales rotos. Cuenta el propio director que plegándose a las exigencias de Silver de que abundaran las ensaladas de tiros, McTiernan filmó en "Depredador" y "La jungla de cristal" dos escenas en las que varios personajes se lían a pegar tiros pero no consiguen nada. Yo quería poner en evidencia la inutilidad de las armas, Silver quedó muy contento de contemplar tantos casquillos saltando por los aires, diría McTiernan años después.
Dos años después John McTiernan dirigiría la primera película basada en las novelas de Tom Clancy, "La caza del octubre rojo". La película es un perfecto y magnífico ejemplo de cine de espías bien hecho. Como antes se hacían las películas de acción. Se nota que Silver ya no estaba detrás pidiendo tiros y más tiros. Recuerdo una crítica de la época que decía McTiernan consigue algo inaudito con esta película, mantener el interés durante dos horas sin que ocurra nada excepcional. Una película que pienso, ganará con los años y una muestra del mejor McTiernan.
En 1992 John McTiernan está cómodamente situado en Hollywood y se siente con las fuerzas suficientes como para acometer un film más personal y menos esclavo de la acción y el suspense. "Los últimos días del edén" es un largometraje insólito, en general muy poco apreciado pero muy bien dirigido. El director de "Depredador" regresó a la misma jungla en la que rodó está película y demostró que según como se ruede una jungla, esta puede inspirar pavor o clemencia. McTiernan dio en el clavo. La película no hizo demasiado ruido pero la esencia mctiernaniana seguía presente en su cámara.
En 1993 vendría el dramático punto y aparte de John McTiernan. Arnold Schwarzenegger lo reclama para que filme su gran apuesta de ese verano, "El último gran héroe". McTiernan, que se siente como pez en el agua con una película que juega con los tópicos que él mismo ha contribuido a crear, se pone manos a la obra. Pero al parecer, hubo un problema de base, entre los productores no se ponían de acuerdo en el tipo de película que querían, unos apostaban por un film infantil, otros, por una cinta de acción pura y dura. Tal era el caos, que McTiernan llegó a paralizar el rodaje, se sentó con los productores y les dijo: yo no tengo ningún problema en hacer lo que decidáis, pero decidiros. Si queréis una película de acción eso es lo que tendréis, si queréis un largometraje para toda la familia decírmelo, y lo haré. Pero decidir qué es lo que queréis. En el resultado final se nota un confuso vaivén entre momentos hilarantes y otros inusualmente dramáticos para el tipo de película que se suponía, era aquella. Y todo pese a que John McTiernan hizo un gran trabajo. Se rió a gusto de sus propios tópicos y planteó algunas reflexiones muy interesantes sobre cómo rodar cine de acción, como aquella escena en la que dos coches se enfrentan en un callejón oscuro y McTiernan filma la escena con una cámara al hombre, sin montaje, un plano fijo, con los coches chocando al fondo del plano, sin trucos. Brillante.
"El último gran héroe" probablemente no fue el dramático fracaso que tanto se publicitó en su día, pero sin duda, no estuvo a la altura de las circunstancias sobre todo el mismo verano que "Parque Jurásico" arrasó en todo el mundo. Como todo buen director de cine que alguna vez ha tenido un fracaso, John McTiernan se refugió en una puesta segura y accedió a rodar "Jungla de Cristal. La venganza", tras haberse negado a dirigir la segunda. Esta "Jungla 3" era en realidad un guión previsto para "Arma Letal 4", que fue sensiblemente retocado para la ocasión. El film, fue criticado con dureza cuando si somos francos, la película funciona a la perfección como un torbellino de suspense y acción. Y todo, si nos fijamos un poco, sin que hayan demasiadas persecuciones o tiroteos, todo es más bien un constante correr y moverse de un lado a otro, lo que McTiernan sabe filmar muy bien. La escena de la desactivación de la bomba en el colegio es de lo mejor y el momento en el que McClane entra en un ascenso y descubre que está rodeado de falsos policías un verdadero prodigio de planificación y montaje. Al film le sobra ese final que es una castaña. Yo soy de los que piensan que la película hubiera quedado redonda con John McClane dirigiéndose a la cabina telefónica a llamar a su mujer después de que Zeus le dijera no, ellos han perdido, tu estás vivo.
En 1999 John McTiernan accede a dirigir "El guerrero número 13", otro rodaje complicado. Basada en la novela de Michael Crichton "Los devoradotes de cadáveres" la cinta no funcionó particularmente bien en los test de prueba y optaron por cambiarle el título a la película (el publicó se preguntó que donde estaban los que se comían a los muertos, convencidos de que iba a ver una película de zombis) y rodar escenas adicionales. Al parecer, McTiernan ya se había comprometido a rodar otra película de modo que entre tira y aflojas con Crichton, también productor del film, abandonó el rodaje y fue el propio autor de la novela (también director ocasional, Crichton filmó la notable "Coma") quien rodó esas escenas. "El guerrero número 13" estuvo más de un año en la sala de montaje en un proceso que al parecer supervisó Crichton y el estudio no sabía exactamente como vender la película y qué hacer con ella. Crichton además, rechazó la banda sonora del compositor checo Elia Cmiral (una partitura tremendamente arriesgada para un título como este lo que evidencia, sospecho, el cariz experimental que McTiernan trató de darle al film) y en su lugar puso a Jerry Goldsmith que, la verdad sea dicha, compuso una formidable BSO. Más previsible que la de Cmiral, eso sin duda, pero tremendamente efectiva. Antonio Banderas se paseó por el mundo afirmando que "El guerrero número 13" era una película arriesgada y que estaba siendo retocada. Todo parecía indicar que "el guerrero número 13" iba a ser el nuevo "última gran héroe". Afortunadamente no fue así.
La película no fue ningún éxito descomunal pero al menos salvó los muebles frente a la taquilla. Además, los mil y un retoques que parece ser introdujo Crichton no lograron difuminar la presencia de McTiernan tras la cámara configurando una de sus películas mejor rodadas, una cámara adrenalítica que no arrebata pero que sin trasciende ese sentimiento de perpetuo nerviosismo que acecha a sus protagonistas y unas escenas de lucha que nada tienen que envidiar al de "El señor de los anillos" sin casi efectos especiales, diez veces menos extras, y si muy física. McTiernan en estado puro.
Esa película que McTiernan se había comprometido a rodar y que le obligó a dejar la postproducción de "El guerrero número 13" era "El secreto de Thomas Crow", un remake de un film de Norman Jewinson que McTiernan reinventó con creces. Mejor película que la de Jewinson el director de "La jungla de cristal" demostró con está película que además de rodar escenas de acción como nadie, era capaz de hacer una película adulta, sin concesiones al sector adolescente del pública, centrada en una relación madura alejada también de los tópicos. Un magnífico fillm.
La tragedia parecía seguir a McTiernan y tras las excelentes críticas que el director recibió por "El secreto de Thomas Crow", el cineasta decidió realizar otro remake de otro film de Jewinson, "Rollerball". La película es muy mala, nadie lo oculta y se nota mucho que se trata de un film lastrado por mil remontajes. Al parecer McTiernan quería ofrecer una visión extremadamente violenta y sexual de ese enrarecido futuro no muy lejano, pero los productores se negaron en redondo. Se filmaron más escenas, se eliminaron desnudos, se disimuló la sangre y se montó de mil maneras. Al final, un desastre. El resultado final está cogido por hilos en la sala de montaje y todo, pese a contar con magníficas escenas ejemplarmente resultas por McTiernan, la presentación del juego, la huida del protagonista filmada con una cámara de visión nocturna...
"Basic" fue algo así como una bocanada de aire fresco tras la pesadilla de "Rollerball". Se reunió de amigos y se puso a hacer lo que mejor sabe. Películas sin demasiada acción y si mucho suspense. A la película se le nota demasiado su interés por parecerse a "Sospechoso habituales", pero por fortuna McTiernan sale airoso y de hecho pone en evidencia, para quienes quieran reconocerlo, que el mejor director que Bryan Singer. "Basic" es una película narrativamente impecable, aunque lastrada por un guión demasiado enmarañado como para mantener la coherencia durante dos horas seguidas.
Hasta la fecha esto es todo. McTiernan ha demostrado que es un dignísimo heredero de aquellos artesanos del cine de acción con personalidad, coherencia y entidad propia, al estilo de John Frankenheimer. El director de "La caza del octubre rojo" ha conseguido además pulir una forma muy particular de filmar y unas tendencias narrativas muy concretas. Ese gusto por los escenarios únicos (la jungla de "Depredador" y "Los últimos días del eden", el edificio de "Jungla de cristal", el submarino de "La caza del octubre rojo", la ciudad de "Jungla de cristal. La venganza", el poblado vikingo y los paisajes de "El guerrero número 13", el museo que abre y cierra "El secreto de Thomas Crow", la pista de juego de "Rollerball" y la base militar de "Basic"), muy acorde con su formación teatral y esa capacidad que tiene McTiernan de combinar el entretenimiento sin pretensiones con un magistral dominio de la puesta en escena, del montaje de todo aquello que hace de un director, un gran director.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Por qué odio (y amo) a Quentin Tarantino


Era yo un joven y despreocupado estudiante universitario de 23 lozanos años (las razones por las que con 23 años estaba en la universidad las dejaremos para otra ocasión) que disfrutaba de lo lindo de mi flamante -y carísima- carrera de Comunicación Audiovisual. Recuerdo que cuando vi en el programa de asignaturas, que había una que atendía al nombre de "Guión cinematográfico" las piernas me temblaron. Me pase dos años y pico esperando a que llegara tercero de carrera donde podría dar mi esperada asignatura de Guión cinematográfico.
Llegado el momento, me encontré que el profesor titular era un amigo mío que dio la cara el primer día y acto seguido se fue, para dejar al frente a un compañero y amigo suyo cuyo nombre voy a obviar. Recuerdo que aquel hombre nos instruyó en algunos de los guiones más legendarios de la historia del cine como "Cayo Largo" o "Chinatown". El asunto empezó a ponerse inquietante cuando salió a la palestra "Pulp Ficition", yo por aquella época era un orgulloso defensor del cine de Tarantino. Y digo que empezó a ponerse inquietante el asunto porque empecé a notar que la admiración de este profesor por el guión de "Pulp Fiction" rallaba lo obsesivo. Después, el profesor empezó a darnos gráficos y esquemas sobre como estaba organizado en realidad el guión de "Pulp Fiction" y como el brillante Tarantino lo había desordenado todo. Recuerdo que estaba yo sentado, mirando el gráfico, los apuntes, los esquemas y..., debía de estar dándome la luz en la cabeza porque entonces se me encendió una bombilla y pregunte: pero..., me estoy dando cuenta de que si ordenamos el relato, Tarantino no nos está contando nada... Aquel año una de las tres preguntas del examen final fue La importancia de los flash-back en "Pulp Fiction". Yo me pase de listo y le argumenté mi opinión al respecto. Tres o cuatro folios y pico, más otras dos preguntas. Me puso un 5.
He olvidado las numerosas charlas que seguro mantuve con el profesor en cuestión, pero si que recuerdo una de las justificaciones más esgrimidos por los defensores de "Pulp Fiction". La tesis dice más o menos que si ordenas la película ya no es "Pulp Fiction". Como verán la aplastante clarividencia e incuestionable fundamentación de semejante argumento, por lo visto, ha venido desmontando a los sectores más escépticos con el film de Tarantino, aunque personalmente me parece que no merece la pena ni comentarla...
Veamos. Yo siempre pongo el mismo ejemplo. "Independence Day" es un film vacío porque debajo de tanto efecto especial, en su fondo, no hay nada. Entonces, ¿por qué aplaudimos a rabiar un film que tampoco tiene nada en su fondo? La habilidad aquí de Tarantino fue la de construir un guión tan vistoso, tan llamativo y tan espectacular, como los efectos especiales de "Independence Day". Quiero decir, que un guión, también puede ser espectacular, vistoso, pero también vacío. Y es más, como los efectos especiales del film de Emmerich, un guión como el de "Pulp Fiction" también puede no aportar nada a la ya de por si raquítica historia que nos plantea Tarantino. Los saltos en el tiempo en el guión de Tarantino no sirven para nada a la hora de contar a la historia o de describir a los personajes. Es un malabarismo, un vistoso abracadabra que sepulta la absoluta consistencia de la historia que nos plantea "Pulp Fiction". Como podrán imaginar, a partir de este momento todo fue cuesta abajo. "Kill Bill Vol.1" me aburrió tanto que ya ni si quiera, me molesté en ver la dos y "Death Proof" me pareció tal tomadura de pelo que sinceramente, aún estoy estudiando si puedo denunciar a Tarantino al Tribunal Internacional de la Haya.
Odio, pero pese a todo lo anterior, a la vez amo a Tarantino por dos razones. Primero, porque me gustan mucho "Reservoir Dogs" y "Jackie Brown". Y segundo porque tiene la asombrosa habilidad de reciclar la cultura basura y venderla como vanguardia. Y esto, aunque sea un fraude, hay que valorarlo, aunque eso si, en su justa medida. En suma, no cabe duda de que "Pulp Fiction" es una película importante, por el éxito que tuvo, porque supuso una seria sacudida a los pilares del cine independiente de la época, porque Tarantino empezó a ser considerado el Godard del cine norteamericano. Con o sin razón, creo que hay que conocer los hechos y claro está, valorarlos cada uno. A mi todo esto, no se si me da risa o miedo. En cualquier caso me quedo con aquella rotunda respuesta que el gran Billy Wilder le dio a Cameron Crown cuando el pregunto sobre el film de Tarantino en el -imprescindible- libro "Conversaciones con Billy Wilder".

Cameron Crowe: ¿Le gustó "Pulp Fiction"?
Billy Wilder: No

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Nuestro Ed Wood


Se han dado cita tres hechos bastante insólitos en un mismo instante espacio-temporal. Primero, que ayer fuera el 30 aniversario de la muerte del conocido director, guionista, actor, productor, montados y demás quehaceres Edward D. Wood Jr. al que Tim Burton le dedicó un soberbio film y que ha pasado a la historia como el peor director la historia del cine. Segundo, que debido a una serie de circunstancias que ahora no vienen al caso me encontré a mi mismo viendo una película como "El ligero mágico", impensable largometraje de Mariano Ozores (en la imagen) con Andrés Pajares haciendo de asustadizo pasante en mansión presumiblemente encantada. Y entonces, estaba yo contemplando semejante espectáculo, y no pude evitar pensar una cosa; ¿si en Estados Unidos reivindican a Ed Wood como una alegoría de la anarquía artística, una cumbre del disparate tal que según algunos llega a rozar el vanguardismo hasta el punto de que un cineasta del calibre de Tim Burton le dedique un film con profundo respeto y admiración? ¿Porque avergonzarnos nosotros de nuestro queridísimo Mariano Ozores?
El otro día, cuando estaba viendo "El liguero mágico", ante mi estupefacción, comencé a pensar que quizá, ese despropósito fílmico, ese caos dramático y formal, esa aglomeración de planos metidos al corte, esas constantes entradas y salidas de personajes, esa desconcertante consecución de tópicos extremados hasta lo grotesco, ese uso y abuso del machismo, esa banda sonora (por cierto, del cartagenero Gregorio García Segura), esa visión tan primaria y vergonzosa del hombre, ese constante empeño por quitarle la ropa a las mujeres y ese más que dudoso gusto de algunos momentos, quizá, sólo quizá, podía tener algún valor.
Los que me conocen saben de mi simpatía hacia este tipo de cine. Jamás las defendería como obras maestras del cine español, pero no cabe duda de que algo hay allí. Estaba viendo "El liguero mágico", y dado que es un presumible film de presumible horror y comedia, me vino con mucha rapidez Ed Wood a la cabeza. Ahora, navegando por los insondables recovecos de Internet, me tropiezo en medios tan respetados como El Mundo digital que ayer fue el aniversario de la muerte de Ed Wood, no vaya a ser que alguien pasara por alto semejante acontecimiento. Y entonces, digo yo una cosa, ¿por qué un director tan descacharrantemente malo como Wood nos resulta simpático y hasta admirable y un director de cine español de los 70 y 80 como Ozores nos da vergüenza hasta nombrarlo? ¿Me van a decir que uno es más bueno que otro? De ser así, yo francamente, no se por quien apostaría.
Ed Wood nació en un contexto muy concreto que lo definió como un cineasta (¿he dicho yo, cineasta?) muy particular, encorsetado en ficciones muy propias de la época, pero con un añadido, su desconcertante incompetencia. Ozores creo yo que no es tan incompetente, de hecho, probablemente no sea tan malo, es otra cosa, aunque si que es un director quizá igual de desconcertante, entre otras razones porque el director y guionista resulta tan machista, como vergonzosa es la imagen que ofrece del hombre, situado a la altura del betún, retratado como un animal en constante celo que pierde los papeles ante un escote. Aunque también es cierto que en eso consistía este juego. Si el entorno de Ed Wood era la psicosis nuclear y el miedo a la invasión comunista/extraterrestre, el de Mariano Ozores fue la llegada de la democracia y la era del destape. Cosas bien distintas, pero en este caso, creo que con un nexo común.
Y sin embargo, ¿se imaginan ustedes a un Alex de la Iglesia por ejemplo, haciendo una película sobre Mariano Ozores? Yo no estoy muy seguro. Y seguro que tendría mucha gracia sobre todo viniendo de De la Iglesia, un director que al fin y al cabo ha flirteado con aquellos años de transición en la notable -e infravalorada- "Muertos de risa". Y todo esto se me viene a la cabeza cuando confluye una tercera circunstancia, me entero de la puesta en marcha de un remake sobre "Plan 9 From Outer Space", titulada "Plan 9" y dirigida por un tal John Johnson, un director, guionista, actor, compositor, montador, productor, director de fotografía, director de la segunda unidad y hacedor de efectos especiales que por su naturaleza de hombre orquesta y a juzgar por su filmografía (échenle un vistazo en imdb) tiene toda la pinta de querer perfilarse como el nuevo Ed Wood del siglo XXI. Tratándose de Estados Unidos, lo mismo le va bien y todo. Ahora, si a alguien se le ocurriera por estas latitudes flirtear con el universo Ozores, otro gallo cantaría. ¿Se imaginan ustedes un remake de "El ligero mágico"? Yo no.

viernes, 5 de diciembre de 2008

John Lasseter


Rara vez se puede apreciar algo así con tanta claridad, pero es muy probable que este hombre que posa junto a un perro gigante pase a la historia del cine. Se llama John Lasseter y es el principal responsable de los estudios Pixar, hasta nuevo aviso, verdadera gallina de los huevos de oro de Disney y empresa de manufacturación de cine de animación como jamás se había visto antes. Pixar, ya lo hemos dicho alguna vez, goza de una varita mágica, y esa varita mágica atiende al nombre de John Lasseter. Un hombro que ha logrado algo extremadamente difícil insuflarle vida a algo tan frío como un ordenador. Quizá el ejemplo más paradigmático de esto mismo sea "Wall-e". Lasseter está detrás, no sólo de la inmensa mayoría de los más rutilantes éxitos del cine de animación moderno sino que además, es el hombre que organizado Pixar tal y como hoy la conocemos. Es el hombre que ha dividido los trabajos y que ha dotado de tanta importancia al guión como al diseño de personajes, fondos y movimientos. Cada nueva película de Pixar es una nueva cumbre de la animación por ordenador y un prodigio de guión.
John Lasseter es el alma, corazón y principal responsable de coordinar y cocinar el éxito y el disfrute de "Toy Story", "Bichos", "Toy Story 2", "Monster S.A.", "Buscando a Nemo", "Los increibles", "Cars", "Ratatouille", "Wall-e" y las futuras "Up", "La princesa y la rana" y "Toy Story 3" y todo, sólo habiendo dirigido las tres primeras y "Cars". John Lasseter ha alcanzado la cumbre que sólo tocó Walt Disney, unificar criterios con un único y común objetivo, contar una historia. Si John Lasseter será importante para un gigante como Disney que los dirigentes de la factoría del tío Walt, una vez han clausurado su departamento de animación tradicional tras el fiasco de "Zafarrancho en el rancho", una vez patinaron con la, en todo caso, divertida aunque insustancial "Chiken Little" y una vez que han dado su brazo a torcer y mejoraron las condiciones que unían a Pixar y Disney, le han ofrecido a Lasseter el puesto de "director creativo" de Disney.
¿Esto que quiere decir? Pues de entrada que el nombre de Lasseter empiece a aparecer en título tan poco honorables como "Conociendo a los Robinson" y en la que hoy se estrena, "Bolt", películas diseñada por Disney a espaldas de Pixar pero que cuentan con la que todos suponemos, es su varita mágica, John Lasseter. De momento la estrategia no está dando sus frutos, a la espera de ver que pasa con "Blot". Pero lo que en todo caso certifica esto es la capital importancia de un personaje como John Lasseter. Un hombre que comenzó trabajando en la ILM (Industria Light and Magic) de George Lucas, la empresa de efectos especiales más importante del mundo, subiendo escalones hasta que se hizo con la primera línea del diseño y la animación por ordenador, sin ir más lejos, la recordada figura medieval que literalmente salta de una cristalera en "El secreto de la pirámide" no sólo es una prueba de los primeros pasos de Lasseter, sino que además es la primera imagen generada por ordenador de la historia del cine. Lasseter se hizo entonces con Pixar, una división de Lucas a la que el director de "Star Wars" le prestaba la atención justa. Lucas accedió a vendérsela a Lasseter con una única condición, que pudiera utilizar sus instalaciones cuando le viniera en gana para alguna de sus películas. Y así fue. Es muy posible que Lucas esté todavía revolviéndose en su rancho Skywalker por no haber exprimido mejor Pixar, con lo que a Lucas le gusta exprimir...
Desde entonces Pixar, de la mano de John Lasseter se ha encargado de pasar a la historia del cine. Filmó el primer largometraje generado por ordenador, "Toy Story", entre ésta y "Los increíbles", Pixar recaudó más dinero que la propia Disney y Dreamworks, 3.200 millones de dólares, cada nueva película de Pixar no sólo es una nueva cumbre de la animación digital, sino que es un nuevo paso adelante en la creación de historias, personajes, situaciones... El mundo ya no es el mismo. La animación ha cambiado, las películas han cambiado pero Pixar, gracias a Lasseter, ha sabido aunar de forma ejemplar, avance tecnológico con humanidad, con la universalidad de las historias. Lasseter ha sabido que un ordenador no sirve de nada sin un hombre no le insufla vida, y que para eso, hace falta una historia, una historia bien escrita y bien contada, unos personajes, unas emociones. No se que será finalmente de "Bolt", la que seguro que no va a fallar es "Up". Y mira que todo lo que sube baja. ¿Tendrá el espíritu Lasseter fecha de caducidad? Probablemente pero por fortuna sus obras, ya son referencias obligadas en el cine.

martes, 25 de noviembre de 2008

Ridley Scott


Ahora que está en cartel la última película del director británico Ridley Scott, me parecía adecuado lanzar unas palabritas sobre este cineasta adorado por unos, repudiado por otros, pero nunca indiferente, lo cual, de entrada, siempre es bueno. Yo, tengo que admitir que mantengo con el director de "Alien" una particular relación de amor-odio. Aborrezco algunos de sus tics más indisociables de su filmografía, tales como las fugas de luz, el preciosismo de sus imágenes, la lluvia y el polvo flotando entre sus planos, el uso de los primeros planos, su montaje percutido y sincopado heredero de su pasado en el mundo de la publicidad, pero a la vez, tengo que rendirme ante la evidencia de que Scott, ha filmado muy buenas películas.

BUSCANDO UN LUGAR EN EL MUNDO (DEL CINE)

Yo, de Scott, sitúo en lo alto de la pirámide a "Alien" y no "Blade Runner" por varias razones. En primer lugar, Scott supo aprovechar bien la materia prima que contenía el relato de Phillip K. Dick en el que se inspiró "Blade Runner", pero está película y su prestigio, en buena medida, son obra de Dick, lo que no ocurre con "Alien" que parte de un guión original de Dan O´Bannon y Ronlad Shusset. Además, me parece que en conjunto, "Alien" es un film mucho más atmosférico, o dicho de otro modo, una película donde el peso específico del entorno, de los decorados, de la atmósfera, en suma, son mucho más importantes para el contenido del film. Y no sólo eso, si somos honestos creo sinceramente que "Blade Runner" exprime mucho más esos vicios de Scott al plano publicitario (fugas de luz, cámaras lenta, juego de luces y sombras...) que en el caso de "Alien", que es un film mucho más oscuro, donde el contraste surge de la luz y las tinieblas, de lo humano y lo viscoso de ese híbrido que es el alien, cuya fisionomía interna aparenta ser un corrompido cruce entre lo animal y los mecánico. Que nadie se llame a engaño, no estoy diciendo que "Blade Runner" sea una mala película, sólo que a "Alien" le daría el primer puesto y a la película protagonizada por Harrison Ford, el segundo.

UN DIRECTOR MEDIOCRE DE PRESTIGIO

Después de "Alien" y "Blade Runner", Ridley Scott era eso, un director de prestigio. Por tanto parece lógico que como todo cineasta que trabaja en Hollywood, Scott se aventurará a probar casi todo tipo de géneros. Esta fase de la carrera de Scott está compuesta por productos, por lo general, muy lejos de las expectativas que generaron films como "Los duelistas" pero sobre todo, "Alien" y "Blade Runner". "La sombra del testigo" es un film correcto, pero demasiado apegado a su estética, el verdadero talón de Aquiles de Scott. Su historia no cala y su resolución resulta bastante indiferente. "Black Rain" es bastante similar a "La sombra del testigo", cine de género pero sin alma.

CÓMO TERMINÉ ODIANDO A RIDLEY SCOTT

Muchos aplaudieron a rabiar y consideraron la recuperación de Ridley Scott "Thelma & Louis". Yo, la verdad, me quedo con el fulminante juicio de mi buen amigo Pedro, pues vaya una película feminista cuya única salida para un par de mujeres es lanzarse por un precipicio. Tengo que volver a verla, lo se, pero a mi, en principio, "Thelma & Louis" me dijo bien poco. "1492. La conquista del paraíso" fue también interpretada como un patinazo de Scott, no convenció a nadie y a mi, me empezó a producir urticaria las películas de este director británico. "Tormenta blanca" me dio un poco igual y "La teniente O´Neil" fue la gota que colmó el baso. Mala, mala, pero mala, mala. Demmi Moore muy guapa, si señor, con pelo rapado y todo, pero la película, muy mala. Este film es uno de esos casos que hubiera dado igual que la hubiera dirigido su hermano Tony (el bueno, según el listillo de Quentin Tarantino), película machacona, simplona, aburrida... lo peor de lo peor.

CAMINO A LA RECONCILIACIÓN

"Gladiator" también fue celebrada, aplaudida y oscarizada. Era algo así como si Ridley Scott pudiera demostrar que además de un buen constructor de imágenes, podía orquestar una gran superproducción susceptible de acumular un buen número de oscars. La película está bien, para que nos vamos a engañar, pero no descorchemos el champagne. El retrato del personaje de Maximus resulta demasiado esquemático y la maldad de Comodus, demasiado estereotipada. El film resulta muy vistoso, se deja ver muy bien pero en mi opinión, fluctúa entre un oscurantismo nada heroico (la batalla que abre el film) y una resonancia épica (los combates en el coliseum) que desequilibran un poco las intenciones del film. Película bien hecha, pero no lo olvidemos, encargo de Dreamworks para estimular el cine de romanos.
"Hannibal", tengo que admitirlo, la repudié en su día. La odie, la propuse para quemarla en el punto álgido de una misa negra. Me pareció auténtica basura, salí escandalizado. Pero entonces, pasó el tiempo y, reconocer es de sabios aunque yo no sea ninguno, aprendí a valorarla. Hoy, pienso que el film soporta muy bien la inquietud que debe provocar un personaje como Hannibal Lecter, creo que tiene una primera parte muy bien llevada y también considero que Scott supo como exprimir un poco más a Lecter sin embadurnar de sangre la pantalla peeeero, sigo pensando que su segunda mitad es un poco destartalada hasta la peculiar última cena, una escena ciertamente angustiosa, sin necesidad de sustos o golpes de música y si, mucha quietud. Espeluznante...

LA PELÍCULA QUE ME HIZO PENSAR

Fui a ver "Black Hawk derribado" después de haber visto "Hannibal", en plena etapa en la que con espumarajos en la boca, atacaba con ferocidad y alevosía la obra de Scott, excepción hecha de "Alien" y "Blade Runner". Una vez más, puse a caer de un burro, a la altura del betún a "Black Hawk derribado". Larguísima, ruidosísima, simplonísima, estereotipadísima, patriotísima, en una palabra, excesiva, no mejor, abusiva. Años después, no recuerdo por qué, volví a ver está película. Y no se que pasó, pero la vi otra ve entera y me gustó. Yo me asuste, ¿me estaré volviendo imbécil?, pensé yo. Entonces volví a verla, esta vez de forma premeditada. Y empecé a darme cuanta de por qué me gustaba y que había de bueno en ese film (para más detalles, pinchar aquí, hemeroteca, el número dedicado a "África"). Fue de hecho está película la que me ha hecho reconsiderar la obra de Scott y la que me ha hecho entender que no todo es malo en el cine de Ridley Scott post-"Alien" y "Blade Runner". Que en realidad todo lo bueno de Scott que estaba en esas películas, sigue estando en éstas.

El definitivo problema de Scott, creo yo, es de entrada, que se ha dejado líar por Jerry Bruckheimer, algo así como el gurú del cine Mtv de Hollywood, y eso a veces, le hace mucho daño al cine del director de "Hannibal". Scott sigue haciendo películas muy flojas pero también algunos productos ciertamente admirables. Pero sobre todo, es un hombre que a sus 71 años tiene una vitalidad por trabajar ciertamente admirable. Le gusta meterse en berengenales y a veces, no siempre, sale airoso. Creo en verdad, que a Scott hay que verlo sin prejuicios, que era lo que yo arrastraba a la hora de ver una de sus películas. Su cine tiene un interés es cierto, sólo que en ocasiones, creo yo, resulta desfigurado por lo desmesurado del artefacto visual que lo envuelve. Mucha peso específico para la técnica visual para todo tipo de contenidos, ricos y pobres y eso, a veces, Scott, no lo controla. En cualquier caso, yo con Scott siempre recomendaría prudencia y sobre todo distancia a la hora de valorarlas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Martin Campbell


Como mañana se estrena "Quantum of Solace", vamos a hablar si os parece (y si no os parece me da un poco igual a menos que reciba una llamada en este mismo instante para que alguien me convenza de lo contrario, ¿a ver?..., no) de Martin Campbell. A lo mejor, este nombre os suena a chino mandarín pero lo cierto es que este neozelandés de 58 años es uno de los principales responsables del actual y notable estado de salud del que está gozando estos años el agente secreto más famoso del mundo. Fue Martin Campbell y no otro, el director que se hizo cargo de llevar a buen puerto "Goldeneye", como sabrán, la aventura Bond que tenía sobre si el nada cómodo peso de resucitar una franquicia que parecía muerta y enterrada desde, para ser buenos, "Panorama para matar" en 1985, tras los fiascos consecutivos de "Licencia para matar" y "Alta tensión" con Timothy Dalton como 007.
El asunto tenía su aquel, porque las dos últimas veces que Bond había parecido en pantalla el entusiasmo había sido bastante limitado y de eso hacía ya seis años, además, aunque todos parecían bastante contentos con Pierce Brosnan, nadie sabia con seguridad como iba a salir el invento. Y lo cierto es que con todos sus defectos, "Goldeneye" funcionó a las mil maravillas, Brosnan empezó a ser laureado como el mejor y más digno sucesor de Sean Connery y la franquicia se puso otra vez en marcha.
No me extraña por tanto, que cuando 007 cambió de actor protagonista los productores de la saga recurrieran otra vez a Martin Campbell. De este modo, fue otra vez Campbell quien puso en escena a Daniel Craig con la ejemplar (con defectos y todo) "Casino Royale". Los Bond de Campbell hay que admitirlo, tiene todos los defectos de un Bond, pero también, creo yo, todas sus virtudes. Además a Campbell, probablemente como premio por su buen hacer en "Goldeneye" se le ofreció retratar la que a efectos cronológicos, era la primera aventura de James Bond, algo así como un pre-007.
Pero ahora bien, ¿quien es Martin Campbell? ¿Un artesano dicen por ahí? Bueno, quizá si, pero escarbemos un pelín en su filmografía, ¿les parece? Martin Campbell era un director bastante mediocre muy conocido en su casa a la hora de comer que tenía en su haber lindezas del calibre de "Escape de Absolom", un film ciertamente malo en el que no me explico que hacía allí Ray Liotta. Esta película es del año 1994 y "Goldeneye" de 1995, lo que pasó en medio, es un misterio. Yo me inclino a pensar en la poderosa y estudiada presencia en los créditos de "Goldeneye" de sus productores y propietarios de la franquicia. Como sabrán, la serie Bond es una de las pocas sagas que se filman con un escrupuloso sentido de película de encargo, es decir, un director filma un guión que le han dado y cuanto termina se va a casa que otro la montará. Desde luego, algo de eso debe haber en "Goldeneye".
Pero el caso es que después Campbell filmó un simpático film de aventuras, un poco largo, pero simpático al fin y al cabo, "La máscara del Zorro", con nuestro Antonio Banderas. Es verdad que detrás estaba Spielberg que es otro productor de cuidado no se, a lo mejor Campbell es un director que funciona si tiene a alguien detrás que pula sus errores y dignifique sus aciertos. Una sugerencia que cuadra bastante con su siguiente película, la anodina "Límite vertical", si todo muy espectacular, pero bastante aburrida. A su lado "Máximo riesgo" era toda una obra maestra (bueno, a lo mejor me he pasado pero el film de Renny Harlin desde luego, era más entretenido). De hecho, su siguiente film vino a confirmar lo que yo sugería líneas arriba, que sin un productor que pusiera a Campbell en su sitio poco había que hacer, de "Amar peligrosamente" ni Angelina Jolie se acuerda.
Tuvo que llegar Steven Spielberg para ofrecerle a Campbell un material con el que pudiera tener algún éxito. "La leyenda del Zorro" funcionó muy bien y a efectos prácticos, la películas es tan buena y tan mala como la anterior. Con "Casino Royale" Martin Campbell volvió a poner en evidencia que sin productores detrás, poco, poco vale.
Ahora Campbell prepara "Edge of Darkness" con Mel Gibson y con Graham King, el productor de de "Gangs of New York" y "Next" y Michael Wearing, productor de mucha, mucha televisión y ningún éxito en cine. Mala pinta...