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viernes, 17 de abril de 2009

"Perdidos en Brujas" de Martin McDonagh


No había visto yo "Perdidos en Brujas", ópera prima de Martin McDonagh. Recuerdo que en su día la película se presentó casi como una comedia de misterio en un entorno de fábula como la ciudad belga de Brujas. De hecho, el propio cartel de la película no difiere demasiado en este sentido, pues también planta a unos personajes con muecas en la cara y alguna pistola en la mano con la bella ciudad como telón de fondo. Pero lo cierto es que poco de todo esto hay en "Perdidos en Brujas". La película de McDonagh recurre a determinados elementos propios del thriller y hasta cierto tipo de comedia, pero desde luego, nada que ver con las intenciones y los resultados del film.
"Perdidos en Brujas" nos cuenta la historia de Ray y Ken (Colin Farrell y Brendan Gleeson), al parecer, dos asesinos no particularmente curtidos en eso de quitar vidas aunque alguna que otra se hayan llevado por delante. Sobre todo Ray, que al cometer su primer asesinato, mató sin querer a un niño, una pesadilla que lleva en su cabeza y que no le deja vivir en paz. Ray y Ken, pierden por tanto el tiempo en Brujas paseando, tomando alguna cerveza y muy a pesar de Ray, visitando algún edificio histórico a la espera de que Harry (como siempre, un soberbio Ralph Fiennes) los llame por teléfono para no se sabe qué.
McDonagh, también guionista de la película, se toma su tiempo para presentar a los personajes y para ir entrando en situación y sobre todo para transmitir esa sensación de espera, un sentimiento complicado de transmitir al público, dado que como es sabido, éste se aburre con facilidad. Pero McDonagh aguanta el tipo. La relación entre Ray y Ken es pintoresca. Ray es un joven con ganas de volver a Londres que opina que Brujas es una basura y que sólo quiere tomarse unas cervezas y si tiene oportunidad, que la tendrá, ligar con una belga. Ken en cambio es un hombre mucho más pausado. Prefiere pasear por la ciudad, visitar edificios históricos, quedarse por la noche en el hotel y como mucho, tomarse una cerveza.
Pero entonces, llama Harry. Y la misión que propone a Ken, no es fácil de digerir. A lo largo de todo este tiempo hemos visto sobre todo como Ray se hunde ante esa imagen de frívolo juerguita que ofrece y se revela como un alma desangelada ante el constante recuerdo de la muerte de aquel niño al que sin querer le quitó la vida. O dicho de otro modo, Ray quiere morir.
Todo esto ocurre mientras la situación en Brujas se va enredando y todo se va convirtiendo en algo pesadillesco. De pronto, la bella ciudad que acoge a estos dos curiosos personajes se va tornando menos apacible y más oscura. Hay de hecho en el film de McDonagh una explícita referencia a "Sed de mal", pero yo también me acordé mucho de "El cuarto hombre" de Carol Reed, por esa imagen que ambos directores ofrecen de los entornos urbanos donde se desarrolla la acción (cada uno a su manera) y por ese final, con Ken en lo alto de una torre mirando al vacío, pero sin poder contemplar a la gente como hormigas, debido a una espesa niebla.
Se deja sentir en "Perdidos en brujas" cierto tufillo tarantinesco a la hora de mezclar gangster de barrios bajos en un entorno europeo, determinados momentos de cierta violencia explícita y algunas conversaciones que pretenden ser más divertidas y ocurrentes de lo que en realidad son, pero bueno, se puede pasar porque al fin y al cabo, que Tarantino ha influido y mucho al cine norteamericano es una realidad que no nos podemos poner a negar a estas alturas. Pero también es cierto que al contrario que Tarantino, el film de McDonagh es una película bastante más honesta. No encandila al espectador con imágenes deslumbrantes y milimétricamente estudiadas, efectistas en suma, y prefiere alejarse del drama que está contando para dejar que sea la historia la que coga las riendas del film. El guión está muy bien cerrado, de modo que gracias a esto, al película no hace aguas en ningún momento.
Los actores, están todos magníficos, de Farrell, a Fiennes, pasando por Gleeson, y al final, de ser una película de gangster ligera de empaque, desciende a los infiernos de una pesadilla en busca de redención para al final, concluir con un personaje que sobre todo, quiere vivir. Curioso final para una película que gira en torno a un personaje que quiere morir, que de hecho a punto está de pegarse un tiro y que además, termina siendo perseguido por más de uno para agujerearle la cabeza.
En cualquier caso "Perdidos en Brujas" es una película simpática. Sin grandes y espectaculares aciertos pero también, sin molestos defectos. El film fluye con bastante fluidez y su director y guionista se revela como un hombre interesado en el cine y en contar bien historias sin demasiados aspavientos, lo que siempre es bueno. No es una gran película, quizá a algunos no le digan gran cosa, pero en su interior, creo yo, hay indicios de buen cine.