
De vez en cuando, uno no sabe ni cómo ni por qué termina viendo películas que en circunstancias normales no habría visto. Luego, una vez vistas, independientemente del estado anímico, moral y existencial al que dejan a uno, yo siempre me alegro de haber visto casi cualquier película, incluida una como "Ellos robaron la picha de Hitler". No había visto "Kárate a muerte en Torremolinos", la ópera prima de Pedro Toumboury, de modo que sentía cierta curiosidad por ver por donde tiraba este director malagueño, dicen por ahí, que muy divertido.
De entrada, hay que decir que yo, cuando escuché este título pensaba que el asunto iría por un chiste, una gracia escatológica final que diera sentido al título, pero nunca, que la película de Toumboury girara en torno a precisamente eso, el robo del pene de Hitler. Pues si caballeros, de eso precisamente va el asunto. En unas excavaciones en Berlin un grupo de obreros da con lo que parece ser un bunker nazi en el que encuentran embalsamado el miembro del dictador alemán. Cuando un grupo de nazis de pacotilla afincados en Málaga se entera de la noticia, ni cortos ni perezosos se lanzan a robar el pene, para implantárselo a un alemán previamente secuestrado y de ese modo resucitar de nuevo a Führer... Como verán, propuesta cogida con hilos. No, ni eso...
Pero el caso es que en cuanto empieza la película y vemos aparecer en lo título de crédito el nombre de Jess Franco como intervención estelar, no resulta difícil averiguar los derroteros de una película que sólo aspira a seguir las enseñanzas del prolífico y casposo director español.
A mi, Jesús Franco nunca me ha interesado particularmente más allá de ver una de sus películas entre un grupo de amigos dispuestos a reírse mandíbula batiente o en todo caso por su ópera primera, "Necronomicon", un largometraje que para nada hacía presagiar el futuro trabajo del realizador. De ese modo, Toumboury imita a Franco en su escuálido presupuesto, en su escatológica propuesta, en lo casposas de sus herramientas, en el gore de serie Z y en las constantes referencias al sexo.
El resultado es desde luego una película insólita. No hay personaje, ni casi historia, sólo una anécdota estirada tal vez más de la cuenta con constantes chistes, algunos de un gusto sumamente discutible y siempre apostando por la escatología, por ir más allá de lo políticamente correcto sin reparar en lo coherente de esto o aquello. Hay continuas referencias a los clásicos del terror (Frankenstein, incluyendo "El jovencito Frankenstein"), al propio cine de Jess Franco y hasta a la obra de Ed Wood, algo por otro lado lógico. Puede que algunos vean en películas como "Ellos robaron la picha de Hitler" el último grito del vanguardismo cinematográfico, como muchos se empeñan en revalorizar la obra de Wood o Franco, pero siendo un poco serios, "Ellos robaron la picha de Hitler" no pasa de ser una broma, por momentos un poco pesada, pero en cualquier caso sin un ápice de seriedad. Una de esas películas donde se nota, los que la hicieron se lo pasaron pipa pero que, y esto ya es otra cosa, no está tan claro que quien la vea se lo pase tan bien como ellos. Un cine bajo bandera española que pese a su naturaleza extravía y sus aspiraciones -aparentemente- rupturitas no va a servir para abrir fronteras y venderla fuera de España. Por tanto una broma, un chiste de dudosa consistencia y de discutible visionado. En cualquier caso, insisto, de vez en cuando, vale la pena ver cosas como "Ellos robaron la picha de Hitler", aunque eso si, siempre y cuando uno esté curado de espanto y tenga el estómago listo para productos de un alto nivel de indigestión. Sólo para muy, muy incondicionales del tío Jess.