
"Bienvenido Mr. Chance" viene firmada por Hal Ashby, aunque la magia, el encanto y la grandeza de la película es de su actor protagonista, Peter Sellers. Tampoco digo nada nuevo lo se, pero es que las cosas son así. En aquella película Sellers hizo una cosa a la que estamos muy mal acostumbrados hoy idea; interpretar. Sospecho que desde la era De Niro-Al Pacino-Nicholson, nos cuesta trabajo ver una interpretación de gigante si alguien no grita, arquea la ceja o contorsiona los rasgos de su cara (que conste que yo de los tres siempre me quedaré con De Niro, que creo que era el más contenido, pero pienso que el mensaje se entiende...). Peter Sellers -que también coqueteó con la sobreactuación en "Teléfono rojo. Volamos hacia Moscú", aunque bien pensado, era muy complicado interpretar a tantos personajes y tan disparatados sin coquetear con la sobreactuación...- en "Bienvenido Mr. Chance" lo que hace es dar una lección de actor como no recordaba yo. Es inevitable acordarse de "Forrest Gump" y de Tom Hanks y ciertamente, el asunto juega en su contra, fundamentalmente en contra de Hanks.
Pero es que además, "Bienvenido Mr. Chance" es un raro -o por lo menos curioso- ejemplo de los esbozos originales de ese nuevo Hollywood que estalló en los 70 y se hizo con Hollywood en los 80. Hal Ashby, como Robert Altman con "M.A.S.H." (1970) y hasta como Warren Beatty como principal impulsor de "Bonnie and Clyde" (Arthur Pen; 1967), fue uno de esos cineastas que ya llevaban consigo el virus de la renovación cinematográfica. Empezó casi antes que nadie con "El casero" (1970) y llevó una carrera comercial bastante desigual sin llamar la atención de demasiada gente y sin provocar demasiados altercados intelectuales. Salvo en todo caso "Shampoo", Ashby pasará a la historia como uno de los primeros integrantes del Nuevo Hollywood, uno de los que puso su grano de arena para que Hollywood se reinventara, pero nada más allá.
Esa excepción de ese más allá en el que Ashby ni pinchó ni cortó del todo -y todo sin ser un mal director- es sin duda "Bienvenido Mr. Chance". El problema de film es que está rodado con tanta corrección que muy poca cosa destaca del conjunto más allá de una historia que está contada de forma impecable, todo hay que decirlo. Pero no hay casi nada más allá de esa impecable corrección. Ashby se pierde en anacronismos formales -atención a su BSO- y se alimenta de su apetito cinéfilo centrado de forma muy especial en su actor protagonista, Peter Sellers a quien adora, dramática y narrativamente hablando.
Pero el caso es que Ashby, además de contar con un actor que además de bueno, estaba en estado de gracia, contó también con una novela original de Jerzy Kosinski y un guión -adaptado por el propio Kosinski- fuera de lo común. Ka historia avanza sin prisa pero sin pausa. Sellers hace con nos deleitemos con casi cada plano en el que interviene, que son la mayoría y Shirley MacLaine pone la guinda a un film en su fondo, muy curioso.
Lo que "Bienvenido Mr. Chance" nos viene a proponer es la historia de una hombre más bien "corto" que se desenvuelve en un extraño mundo real en el que nadie percibe la deficiencia intelectual de Chance. Asumiendo por tanto este extraño milagro de la ficción cinematográfica que nos propone Ashby, Mr. Chance se convertirá en poco menos que un gurú de la política nacional a un paso, eso nos indica el final del film, de convertirse en presidente de los Estados Unidos. Los equívocos se suceden detrás de otros y el público debe de pasar por la prueba de creer, de asumir, que ése mundo que no sabe que está hablando con un retrasado mental existe. Así, el humor y el drama -la escena de la masturbación del personaje de MacLaine es impresionante- sostiene un film, seguramente irrepetible, con un final, también irrepetible; ese plano de Mr. Chance, caminando sobre las aguas de un lago, como ese extraño milagro que de forma inexplicable ha brotado y germinado en un mundo cruel monopolizado por la televisión y las política de los embaucadores del poder.