
Hoy es viernes, glorioso día de estreno y como sabrán el mundo se ha detenido ante el estreno de “Quantum of Solace”, al final con título original. Las primeras críticas no han hablado mal de film aunque algún que otro crítico ha asegurado que “Quantum of Solace” no es mejor película que “Casino Royal” lo que me sorprende viniendo de un film de un director tan aplaudido como Marc Foster (aplaudido por algunos porque yo ya he dicho en alguna ocasión que no me interesa demasiado este hombre). También se ha hecho mención en más de una crítica la sensible aproximación que la serie Bond está teniendo a otra serie de espías, Bourne, dado que en ambas sus protagonistas son agentes reacción que se buscan a ellos mismos, seres rasgados por un pasado demasiado turbio que busca en el futuro una luz al final del túnel. También se ha dicho que en esta ocasión, el romance de rigor entre 007 y la obligada chica Bond es un episodio fugaz, secundario, lo cual, a un servidor, siempre le agrada (en los 007 las relaciones con las mujeres suelen ser, en la mayoría de los casos meras concesiones a la taquilla que espera ver desfilas deslumbrantes mujeres con exóticos modelos y parece que por mucho que Daniel Craig le esté imprimiendo una nuevo orientación a la saga hay cosas que nunca cambian).
Resulta curioso, que el mismo día que se estrena la última película del agente secreto más famoso del mundo al servicio de su Majestad la Reina de Inglaterra, un servidor parta para tierras bretonas. Si señor, hoy mismo, a eso de las seis y media cogeré un avión para viajar a Londres. Es una visista fugaz, ni 48 horas, pero creerme cuando os digo que las voy a explotar. Ya os contaré a mi vuelta, probablemente sobre exquisiteces de las deliciosas cervezas que por aquellas latitudes tanto se prodigan y seguro que todo, vendrá empañado con un agradecido y sensible regusto cinematográfico.
Hoy no me puede extender demasiado que voy atragantado con los preparativos y el curro de modo que un saludo y nos vemos (nos leemos) el lunes.
Resulta curioso, que el mismo día que se estrena la última película del agente secreto más famoso del mundo al servicio de su Majestad la Reina de Inglaterra, un servidor parta para tierras bretonas. Si señor, hoy mismo, a eso de las seis y media cogeré un avión para viajar a Londres. Es una visista fugaz, ni 48 horas, pero creerme cuando os digo que las voy a explotar. Ya os contaré a mi vuelta, probablemente sobre exquisiteces de las deliciosas cervezas que por aquellas latitudes tanto se prodigan y seguro que todo, vendrá empañado con un agradecido y sensible regusto cinematográfico.
Hoy no me puede extender demasiado que voy atragantado con los preparativos y el curro de modo que un saludo y nos vemos (nos leemos) el lunes.