
Parece ser que George A. Romero no quedó del todo satisfecho con su anterior "La tierra de los muertos", según parece, la Universal, que financió el asunto, no dejó toda la libertad a Romero que el realizador hubiera querido. Cosas de Hollywood supongo, porque el film, con sus inconveniencias y todo, era de lo mejor que había filmado Romero desde lo tiempos de "Martin", allá por 1977. El caso es que Romero, ni corto ni perezoso, se fue a una productora independiente y ahora que los zombis, y por tanto su nombre, vuelven a estar en el candelero, el hombre se propuso empezar de cero con una película que fuera un nuevo comienzo de la consabida epidemia de zombis y no una secuela de "La noche de los muertos vivientes" como lo fue "La tierra de los muertos". Una novedad de entrada, interesante. Segunda novedad, ser una de esas películas filmadas con cámara en mano, es decir, desde el hipotético punto de vista subjetivo de uno de los personajes que no deja de grabar pase lo que pase. ¡Horror!, pensé yo. No es que no me gusten este tipo de películas, soy de los pocos que defienden con uñas y dientes "El proyecto de la bruja de Blair" y como supongo que a todo el mundo, me gustó mucho "[REC]", pero esto no quita que el recurso en si me produzca cierto escepticismo, así de entrada. La propuestas, formal y dramáticamente, se sostiene con hilos, nadie se cree que alguien esté grabando hasta la angustia en según que circunstancias. Además se está extendiendo la moda y eso nunca es del todo bueno (se harán por tanto películas buenas y otras no tanto) y de hecho, ya vi hace unos meses precisamente un film de zombis filmado cámara en mano que me dejó bastante frío. Por tanto, una cuestión fundamental, George A. Romero se suma a una moda que no conoce.
Sin embargo y contra todo pronóstico, "Diario de los muertos" termina resultando un film ciertamente solvente aunque esté muy lejos de los logros de "La noche de los muertos vivientes" (por infinidad de razones, contexto sociocultural, frescura de su realizador, circunstancias de producción...). Fundamentalmente por una cuestión, creo yo, y es que Romero se ajusta a las exigencias dramáticas de un tipo que se supone está rodando toda la película cámara en mano lo justo. Es decir, no vale la pena preguntarse por que se cambia de plano en determinados momentos o por qué un tipo se supone que graba esto o aquello, porque el personaje que se supone está grabando todo lo que acontece no tarda en ser asimilado por Romero, y es entonces cuando "Diario de los muertos" realmente funciona. Es entonces cuando la película consigue verdaderamente crear inquietud, atmósfera, suspense y todo aunque Romero juegue con fuego cuando filma una escena que uno de los personajes ha criticado nada más empezar la película, uno de esos tópicos infalibles de todo film de terror que aquí Romero reproduce y sobre el que parece vertir cierto tono reflexivo.
Es lo bueno que tiene esta película, porque por una vez George A. Romero, desde hace mucho tiempo, se permite ir más allá del mero juego del horror y plantear una aproximación al fenómeno zombi con cierta poso intelectual detrás, o mejor, reflexivo. No demasiado no crean, pero bueno, menos da una piedra. Algo que por otro lado tampoco me extraña, porque lo cierto es que Romero lleva filmando películas de zombis media vida (aún tiene pendiente de estreno en España de su siguiente película sobre el tema "Survival of the Dead" que se estrenó en Sitges) y parece lógico que de vez en cuando el director de "La mitad oscura" se detenga unos segundos y reflexione, aunque sólo sea un poco, sobre lo que está haciendo. Además, la excusa de estar grabando todo lo que ocurre a manos de uno de los personajes, le permite también que Romero ahorrarnos determinadas escenas a todas luces superfluas (el asalto de los soldados a los protagonistas) sin que esto afecte en absoluto al resultado final, muy al contrario, lo beneficia. Cosa rara viniendo del director de la aburridísima "El día de los muertos". Bueno, nunca es tarde para madurar...