
Cuando Ridley Scott estrena una película todo el mundo se pone firme, no sea que el director de "Alien" y "Blade Runner" vaya a estrenar una obra maestra y no se le preste la atención debida. Yo estuve mucho tiempo peleado con Ridley Scott, cuyo punto álgido de mi rabieta con el director de "Legend" es sin duda "La teniente O´Neil". Aquella fue la película que me hizo pensar que Ridley Scott jamás volvería a ofrecer un fotograma mínimamente apreciable. Pero entonces llegó "Gladiator", película desigual es cierto, pero apreciable en su conjunto. Sin embargo, la película que me hizo replantearme mi odio hacia Ridley Scott no fue otra que "Black Hawk derribado". La primera vez que la vi la puse a caer de un burro pero conforme han ido pasando los años la he visto unas cuantas veces más y no cabe sino admitir su habilidad dramática y formal sin que eso impida determinados achaques ciertamente a alarmantes pero que en conjunto, no llegan a desmerecer el producto. "Hannibal" fue otra punto de inflexión entre Scott y yo, también la puse a la altura del betún en su día, pero no me ha quedado más remedio que admitir que al menos, su primera mitad, es formidable (de la otra mitad ya hablaremos otro día).
Dentro de este contexto de amor-odio en el que me muevo cuando Ridley Scott estrena una película, mi interés por acercarme a sus nuevas propuestas son siempre limitadas, Hay un interés si, pero nada por lo que haya que preocuparse. En este sentido, "Red de mentiras" me parecía una propuesta interesante; intrigas, política internacional, espías y Oriente Próximo, todos ingredientes estupendos para hacer un buen thriller de acción. Y en efecto, un buen thriller de acción es "Red de mentiras". Desde luego, nada que agasajar ni nada que laurear, pero si un producto sólido y bien construido.
Esto me lleva a confirmar mi opinión sobre Ridley Scott como un cineasta hábil, adulto y perfectamente capaz de llevar a buen puerto casi cualquier propuesta, aunque esto no signifique que cada film del director de "Black Rain" sea una obra maestra que hay que adorar (y los hay muchos por ahí que lo veneran religiosamente). Más que filmar bien, lo que hace Ridley Scott muy bien es "construir". Todos los elementos casan con magnífica precisión, nada desentona y todo fluye con aparente naturalidad. Lo que no es poco.
Sin embargo, todo esto me hace cuestionarme hasta que punto "Alien" y "Blade Runner" son realmente películas de Ridley Scott y no una magnifica construcción eso si, coordinada con muy buena mano por Sir. Scott. Algo que no crean, tiene su sentido, sobre todo si observamos como Ridley Scott fue perdiendo puntos a partir del momento en el que se consideró un autor ("Legend") y recuperó lo bueno que había en el cuando accedió a filmar una película de encargo como "Gladiator". Por todo esto tal vez "Red de mentiras" no sea más que un eficaz producto de Hollywood que juega a la denuncia política pero que en realidad no se moja demasiado como si lo hicera por ejemplo, "Siryana". Es por esto también que el film venga protagonizado por dos estrellas como Russell Crowe y Leonardo DiCaprio (este último, ao fina, parece un hombre y no un niño con bigote postizo como en "El aviador"), que su factura sea impecable, que haya las consabidas y necesarias explosiones y persecuciones y que al final, los buenos sean muy buenos y los malos pues eso, sean malos sin matices, sólo figuras estereotipadas sobre los que Scott prefiere no hablar demasiado.