
Supongo que todos cometemos errores y lo que es más, que todos tenemos nuestros pecados. Quizá uno de esos errores míos, uno de esos pecados, es que a veces me gustan determinadas películas que resulta bastante complicado defender en público. Generalmente son producciones que uno no osa sacar a relucir en un foro de discusión público como este, y cuando una visita llega a casa y observa en nuestra apreciada filmoteca determinados títulos, en función de la confianza que haya entre el dueño de la casa y el invitado, la respuesta puede variar entre un me la regalaron y ahí la tengo hasta un si, de vez en cuando me gusta ver algo de banal evasión. Aún así, no resulta fácil reconocer por ejemplo que a uno, como es mi caso, me gusta una saga como "Transporter". Me consuela no obstante que hay que ver de todo y que en efecto, hay que tener algunas vías de escape a mano para de vez en cuando por echar unas palomitas sin mayor preocupación que la de tener suficiente cerveza en la nevera.
Yo vi "Transporter" en uno de esos entornos adecuados para semejante visionado. Amigos, cerveza, pizzas... Me divertí. Y es, sólo eso, a veces, se gradece en una película de la pinta de "Transporter". No había mucho dinero de por medio pero si mucho disparate y osadía para llevarlo a cabo. Me hizo gracia. Mi encuentro con "Trasnporter 2" ya fue algo más premeditado. Hubo una época en mi vida en la que religiosamente me acercaba a uno de esos multicines repletos de salas aunque en el fondo muy poca oferta. Era los domingos por la mañana, en un pase matinal. En aquella época la verdad es que vi de todo, cosas muy malas, y también algunas sorpresas. El caso es que allí que voy yo, contemplo la lamentable oferta de aquel día me encuentro con "Transporter 2" y allí que me meto yo. Y me sorprendí todavía más, fundamentalmente porque me lo pase aún mejor que en la primera ocasión. Lo que en la primera película era disparate se había convertido en pura hilaridad y lo que en la primera era descabellado en la segunda se quedaba en disparate. Además tenía un relato, escuálido desde luego, pero bien estructurado y planteado (al fin y al cabo Luc Besson, que es un tipo nada tonto, está detrás del invento) y sobre todo, sus escenas de acción estaban bien filmadas, quiero decir, sin dar la sensación de batiburrilo alborotado donde todo pasa demasiado deprisa en planos demasiado cortos de forma que uno no terminar de entender que diantres está pasando en pantalla.
Asumiendo por tanto mi filiación al grupo freak y un poco avergonzado de admitir, paso un rato fenomenal viendo este tipo de disparates, allá que me voy yo a ver mi "Trasnporter 3". En general del mismo estilo que las dos anteriores, pero con algunas diferencias que sobre todo la distancia de la segunda entrega, a mi parecer, la mejor de las tres. Primero sus escenas de acción y a no están tan bien rodadas, todo es mucho más alborotado, mucho menos claro, y si algo merece la pena en una película de esta naturaleza es precisamente ver qué disparate está teniendo lugar y cómo está teniendo lugar. En segundo lugar la película empieza a ponerse algo más seria, un terrible error en un film que como ocurría en "Transporter 2" destacaba por encima de la media porque la seriedad era mínima, casi inexistente, la justa como no tener la impresión que se estaba ante una parodia. Y finalmente, la sensación de que los responsables de la franquicia gala empiezan a tener la necesidad de matizar a unos personajes que en realidad ni existen ni falta que hacen. "Transporter" funciona por saturación, por acumulación, no por sentimientos de cartón piedra.
"Trasnporter 3" sigue teniendo algunas escenas memorables dentro de la naturaleza de este tipo de películas, una persecución en bicicleta que no tiene desperdicio y que deja en ridículo a todo un Audi y también otra persecución por carretera en la que el aguerrido Frank Martin (un robusto Jason Statham, que recuerda ligeramente a Bruce Willis pero que todavía anda muy lejos debido a su aparente ausencia de sentido del humor) pone el coche sobre dos ruedas entre dos camiones (¡!).
Creo que fue Stanley Kubrick quien dijo que a lo largo de su vida trató de verlo todo y de todo tipo en cine. Seguramente el director de "2001" no estaba pensando en una macarrada insustancial como "Transporter", pero también parece lógico pensar que en toda buena y honesta filmoteca debe de existir un hueco, por pequeño que sea, para nuestros pequeños pecados cinematográficos, porque ser un cinéfilo, creo yo, también consiste en esto, y no sólo en Murnau, Lang, Hitchcock, Tarkovski o Kurosawa. ¿Se atreven a admitir sus pequeños pecados de filmoteca o no son lo suficientemente cinéfilos? ¡Menudo reto, eh?


