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viernes, 1 de mayo de 2009

"Zohan" de Dennis Dugan


En circunstancias normales, yo suelo mantener una prudencial distancia ante productos de la naturaleza de "Zohan", pero se dieron dos circunstancias que propiciaron el visionado de este film. El primero, la típica reunión de amiguetes que cerveza en mano y pizzas sobre la mesa sugirieron ver la la típica película chorra para pasar el rato, propuesta a la que yo me sume debida a la segunda circunstancia, las inusuales buenas críticas que recibió el film de Dugan y su naturaleza de película paródica en relación al conflicto árabe-israelí.
Recuerdo que en su día leí una crítica de un reputado crítico de cine español que afirmaba algo así como que Dannis Dugan salía airoso de tan inusual propuesta con un film gracioso y que a la vez lanzaba algunos dardos envenenados contra la actual situación en Israel y sus vecinos árabes. Objetivo complicado, no cabe duda, yo como en ocasiones similares, me metí las manos en los bolsillos y me encogí de hombros hasta haber visto la película.
De entrada, en líneas generales, "Zohan" es un disparate irreverente muy en la línea de ese humor escatológico y políticamente incorrecto que tanto furor está desatando en Estados Unidos y en medio mundo y a cuyo fenómeno cinematográfico la web miradas.net por cierto, le dedica un jugoso dossier, en el que dicho sea de paso, un humilde servidor ha tenido el placer de participar. "Zohan" nos cuenta la historia de un (super) agente del Mossad (servicio secreto israelí) que harto de tanta lucha decide emigrar a los Estados Unidos para hacer realidad su sueño, ser peluquero. De este modo, Zohan, consigue trabajo en un pequeña peluquería de barrio en Nueva York regentada por una bellísima palestina (en realidad, la canadiense Emmanuel Chriqui). Y resulta que el tal Zohan, poco menos que les hace el amor a las clientas cuando les corta el pelo, y no digamos cuando se lo lava, cuando no directamente se las tira en la trastienda como aperitivo relajante por gentileza de la casa. Ya se pueden imaginar...
La verdad es que "Zohan" no merecería atención alguna sino fuera porque en efecto, plantea el conflicto árabe-israelí desde una óptica absolutamente disparatada sin dejar títere con cabeza ni en un bando ni en otro. Llama la atención contemplar a una familia israelí cuando le preguntan a la madre del hogar sobre cuando terminará la guerra entre israelíes y palestino y la señora dice llevamos 2.000 años peleándonos el final ya debe estar cerca o como un grupo de palestino planea matar a Zohan y uno de ellos dice no lo tengo muy claro, porque no se si voy con Hizbolá, Hamas... En fin... Lo verdaderamente encomiable de "Zohan" es como a golpe de humor grueso Dennis Dugan y sus guionistas (Adam Sandler, Robert Smigel y Judd Apatow) deslegitiman el conflicto como una estupidez sin demasiado sentido enraizada únicamente en una cuestión de odio ideológico y religioso de difícil solución. Obviamente la película no penetra tanto en la cuestión, pero se deja entrever un aroma de insensatez generalizada que apunta a ambos bandos.
Al final, obviamente, todo resulta muy light. Israelíes y palestinos que conviven calle con calle en Nueva York, poco menos que firman la paz entre ellos sin demasiadas complicaciones y no sólo eso, su unen para vencer a los verdaderos villanos de la función, una multinacional empeñada en construir un centro comercial en pleno barrio obrero neoyorquino. Como digo, todo muy light. En cualquier caso vale la pena destacar la mirada desperjuiciada que Sandler, Dugan y sus guionistas vierten sobre un conflicto milenario que visto con frialdad, no tiene nada de gracia, pero quien sabe si a través de la bufa, a alguien se le enciende la bombilla y cae en la cuenta de que esa situación, hace tiempo que dejó de tener demasiado sentido, tanto en lo que respecta a unos como a otros, y que sólo vale una cosa que va siendo hora de hacer, sentarse a hablar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

"Los cronocrímenes"


No había visto yo esta película. Como es sabido, "Los cronocrímenes" es la exitosa ópera prima de Nacho Vigalondo, autor de ese divertidísimo corto candidato al Oscar que fue "7:35 de la mañana". La historia de "Los cronocrímenes" es muy curiosa y a la vez sintomática del alarmante nivel de ceguera que hay en este, nuestro cine español. La película, tras pasar por los festivales de cine fantástico de Ámsterdam, Austin (Texas), Asia y de Philadelphia, el film de Vigalondo llegó al conocido festival de Sundance sin tener un distribuidor en su tierra. Eso si, sólo hace falta echar un vistazo a sus créditos para comprobar que dinero tenía de prácticamente todas las comunidades autónomas (entre ellas, dos lugares tan distanciados en el espacio-tiempo conocido como Asturias y Canarias) además de un largo etcétera de los consabidos estamentos oficiales. Vamos, que el dinero parece que aquí lo damos sin problemas, otra cosa es que se distribuya el producto. Pues bien, "Los cronocrímenes" llega a Sundance y gusta tanto, que United Artist, de cuya empresa es copropietario Tom Cruise, compra los derechos del film y la película de Vigalondo, consiguió distribuidor americano antes de que en su propia tierra pudiera exhibirse en un solo cine. ¡Con dos cojones!. En fin…

Entonces si, una vez Estados Unidos promocionó y alimentó la carrera comercial del film, entonces si, aquí ya nos pusimos manos a la obra. Incluso le dimos el premio al guionista revelación del Círculo de Escritores Cinematográficos -CEC- (asociación de la que por cierto, formo parte) aunque eso si, en 2009, dos años después de haber sido rodada la película, cuando al fin encontró distribuidor para España. En cualquier caso el premio del CEC no deja de ser un galardón concedido por críticos de cine, y no por profesionales del cine que a lo máximo que han llegado ha sido a nominar "Los cronocrímenes" al Goya al mejor director novel, premio que en todo caso, perdió.

Pero entrando ya en materia, "Los cronocrímenes" es ciertamente, un film estimulante. A lo mejor, la propuesta hubiera podido dar para más, pero tal y como ha quedado, sólo nos queda aplaudir generosamente una película interesante y salpicado de curiosas reflexiones a cerca del cine de suspense y de sus estereotipos. "Los cronocrímenes" arranca con una apreja en una casa de campo, el marido, Héctor (Karra Elejalde), sentado en una tumbona observa con sus prismáticos algo extraño en el bosque, una prenda y después, una joven que se desnuda. la curiosidad le puede, se adentra entre la maleza para comprobar qué es lo que está pasando. Cuando llega se encuentra a la joven aparentemente muerta y entonces, surge la figura de un hombre con gabardina y la cara envuelta en vendas. Tijeras en mano este extraño sujeto hiere y persigue a Héctor que entra en una propiedad privada, entra en una casa y encuentra un walkie-talkie del que emana una voz que parece querer ayudarle y lo guía hasta otra zona de la casa mientras el sujeto misterioso con la cara llena de vendas le pisa los talones. Cuando Héctor encuentra al sujeto al otro lado del walkie, éste le anima a que se esconda en un extraño recipiente, dubitativo, Héctor accede. Cuando se va a dar cuenta es una encerrona y queda atrapado. Algo extraño ocurre. Héctor, viaja en el tiempo unas horas atrás.

Buen principio si señor. Planteamiento y desarrollo de la situación con buen pulso. Sin histrionismos ni malabarismos. Sólo lo clichés propios del género bien llevados. A partir de este momento "Los cronocríemes" se zambulle por completo en una historia de alteraciones temporales, juegos de apariencia y suspense. El resultado es ciertamente estimable, sobre todo por propone a una curiosa aproximación a la figura del asesino enmascarado que para la ocasión, Vigalondo desvirtúa de buena parte de su halo de misterio para exponernos desde el principio, como se construye un psycho-killer, cuáles son sus objetivos y qué le mueve a actuar de ese modo. De este modo, el misterioso hombre enmascarado de "Los cronocrímenes" se transforma en un hombre inseguro, temeroso y casi obsesionado por una meta que, así de entrada, no tiene nada de malo. Salvar a su mujer.

Al final, Héctor se ha convertido en un personaje frágil, traslucido, a través de cuyo rostro podemos identificar las facciones de un asesino sin escrúpulos. Interesante apuesta la de Vigalondo, sin duda, en un film en conjunto, bien rodado, que sabe mantener el ritmo y lo que es casi más importante, no llega resultar confuso en una trama salpicada de saltos temporales, intrigas y falsas apariencias. De modo que no deberíamos perderle la pista a Vigalondo y rezar porque no tenga que hacer como Juan Carlos Fresnadillo, que tras una película tan interesante como "Intacto" (que un poco como Vigalondo, le costó sudor y sangre venderla a la industria del cine español), se tuvo que ir a Inglaterra a filmar "28 semanas después" y ya prepara su segundo largometraje fuera de nuestras fronteras, "Wendesday"...

viernes, 13 de febrero de 2009

Jumper


No había visto yo "Jumper" de Doug Lima, director de "El caso Bourne" y "Sr. y Sra. Smith" lo que a ojos de un servidor, no venía a decir nada particularmente significativo, ni bueno, ni malo, simplemente intrascendente. Pues bien, digámoslo desde el principio, qué película más mala... Y ya no porque Hayden Christensen sea más o menos insípido o porque no nos creamos la historia, es que la película es aburrida ante una alarmante acumulación de tópicos impensables, creía yo, a día de hoy. De hecho, tal es así, que yo no me explico como un productor puede ver un guión como el de "Jumper", dar luz verde al proyecto y quedarse tan pancho... ¡no lo comprendo!
El tema es el siguiente. Christensen es un "jumper", ¿que qué es eso?. Pues un tipo que n o sabemos por qué ni para qué, tiene la capacidad de teletransportarse. Ya está. Y luego están otros (no recuerdo su nombre), cuya misión vital es por lo visto, cargarse a los Jumpers que uno deja caer, llevan por el mundo desde la Edad Media. Y ya está. Juego del gato y el ratón en escenas sin chicha alguna y con muy poca gracia y poco más.
Samuel L. Jackson empieza a ser una presencia bastante incómoda en cierto tipo de largometrajes en donde siempre interpreta el mismo papel, Jessica Beil es muy mona ella pero que poca gracia tiene en esta película, David S. Goyer (Goyer tenía que ser...), guionista del asunto no imprimió a la historia ningún ritmo, la plagó de escenas insustanciales, de personajes planos y transparentes como el papel de final y encima, sus escenas de acción y efectos, no tienen nada particularmente llamativo más allá de ver a dos personajes como se pelean dando saltos entre Egipto, Tokio, Nueva York, Dubai o Irak..., vamos, poca cosa pasado el efecto inicial.
Total, un chiste muy caro, no ya sin garra, sin gracia ninguna, sin ningún tipo de poso hasta el punto de que, nada más empezar, uno puede presumir poco los desiguales niveles de calidad del film (no se, esas cosas se ven...), una impresión que no se evaporará hasta su final, por cierto, abierto no, despatarrado, de modo que todos listos para un "Jumper 2" que yo, no pienso ver, salvo aburrido sábado por la noche en casa sin nada mejor que hacer y sin el mando a distancia a mano por lo que me vea obligado a ver, en un día muy, muy lejano, un hipotético "Jumper 2".

Sólo una cosa buena a destacar de "Jumper". Su banda sonora de John Powell, sobre todo, su tema principal con ese delicioso piano que confirma varias cosas, que Powell es un monstruo y que malas películas y buenas bandas sonoras no están, ni nunca han estado reñidas. ¡

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tropic Thunder


No había visto yo "Tropic Thunder", la última y descacharrada ocurrencia de ese enfant terrible de la comedia americana que es Ben Stiller. Escrita, dirigida y protagonizada por el propio Stiller, vamos, un film de autor, "Tropic Thunder" parte como una parodia del cine dentro del cine en la que se aprovecha para decir algunas verdades sobre la industria y de paso amasar unos cuantos millones de dólares. El film, arrasó en taquilla lo que en cierto modo, era de esperar, pero lo que más me sorprendió del asunto fueron sus críticas entusiastas que encumbraban al film como el último grito de la nueva comedia americana, algo así como un ajuste de cuentas entre esos largometrajes de humor políticamente incorrectos y la crítica que con "Tropic Thunder", parecieron reconciliarse. Con sumo interés me enfrenté al visionado del film de Stiller, acompañado de Robert Downey Jr. y Jack Black y bueno..., el asunto sin estar mal del todo, tampoco me pareció el último y honorable grito de la nueva comedia americana de principios de siglo.
En primer lugar porque el film, descarga su presunta crítica hacia el cine y sus estrellas en momentos contados sin exprimir el jugo que semejante propuesta le brindaba a Stiller. Es cierto que el personaje de Black se tira toda la película suplicando y persiguiendo un gramo de droga del tipo que sea emulando a una estrella bastante similar en la vida real al propio compañero de reparto Robert Downey Jr., pero es la única gracia (excesiva por otro lado, debido a los excesos de Black y seguramente a las indicaciones del director) que se deja sentir como ácida reflexión sobre los entresijos del cine. Porque lo cierto es que "Tropic Thunder" funciona a las mil maravillas hasta uno de sus momentos más hilarantes, cuando una mina antipersonas hace volar por los aires al supuesto director de la película que están rodando y después Stiller, coge su cabeza y hasta saborea su sangre convencido de que se trata de una cabeza falsa...
Pero lo cierto es que después, "Tropic Thunder" se convierte en una comedia de acción bélica, más o menos al uso. Con Stiller estirando más allá de los aconsejable su papel de retrasado que interpretó en otra película a la que se hace mención (“Jack el simple”), con Black adorando una montaña de coca que finalmente, como era de esperar, no esnifa, y con Downey Jr. pasando bastante desapercibido porque el impacto inicial de ver al actor maquillado como un negro ya ha perdido su efecto. La película todavía conserva alguna gracia adicional y bien es verdad que esa imagen de Stiller corriendo con un niño agarrado a su espalda como una garrapata y posteriormente, siendo lanzado al río no tiene precio.
Pero lo más curioso de "Tropic Thunder" es que en suma, se trata de un largometraje que pretende diseccionar el engranaje del cine espectáculo erigido sobre las estrellas de cine, explotando precisamente eso, el espectáculo y un elenco de estrellas en donde no falta casi nadie (a Stiller, Black y Downey habría que añadir la insólita y divertida presencia de un Tom Cruise casi irreconocible, Nick Nolte, Matthew McConaughey y las apariciones estelares de Jon Voight, Jennifer Love Hewitt, Toby Maguire, Alicia Silverstone o Kevin Pollack entre otros). Es la eterna historia de Hollywood, no sabe criticarse sin abusar de eso que critican, y eso es "Tropic Thunder".
Pese a todo que nadie se altere. La película de Stiller se ve sin grandes esfuerzos, es divertida y no provoca urticaria. Pero tal vez, sea mejor contemplarla como una comedia al uso más o menos atinada que como la última obra maestra de la comedia americana, que es, casi, casi, lo que se ha venido diciendo en algunos sectores. De este modo, es casi seguro que "Tropic Thunder" guste a todo el mundo, y entonces si, sorprenda a más de uno.

martes, 10 de febrero de 2009

Los extraños


No había visto yo "Los extraños" de Bryan Bertino. Era una película que me había llamado poderosamente la atención en sus trailers, en los que había ausencia de sanguinolentos efectismos y si una extraña inquietud que me perturbó poderosamente desde el primer instante. Ya se sabe que los trailers están para eso, pero creía creer que en "Los extraños" había algo distinto. Y no me equivoqué.
Se trata de la ópera primera de Bryan Bertino, un joven texano de 31 años que ha demostrado con "Los extraños" ser un director y guionista a tener muy en cuenta. El punto de partida del film no puede ser más reconocible para el espectador, un matrimonio en su casa de campo que se ve acosado por tres extrañas figuras enmascaradas. La principal virtud de un film como "Los extraños" reside en como Bertino plantea y desarrolla visualmente la cuestión. Estamos acostumbrados a ver como un a chica huye de un hombre enmascarado, generalmente, utensilio punzante en mano, en unos 10 ó 15 planos, es decir, 6 ó 7 para la víctima que huye y otros 6 ó 7 para el asesino, como la persigue. Por esto, cuando en "Los extraños" vemos como en un segundo plano, borroso, de entre las sombras, de una forma nada teatral, surge un hombre con una extraña careta que no parece ser más que un saco (en la imagen), y Bertino, no lo subraya, es decir, no le dedica un plano al hombre enmascarado sino que aprovecha el plano inicial y lo aguanta, explota las posibilidades del encuadre, de la profundidad de campo y de la puesta en escena, la terrible sensación de pavor se multiplica por diez.
Hacía tiempo, mucho tiempo, que no se veía en el cine norteamericano moderno un momento como este. Quizá Shyamalan sea el único que se haya arriesgado a mantener un plano más allá de lo comercialmente tolerable para Hollywood y eso, ha hecho Bertino. Yo, creía, que estaba ante una obra maestra absoluta. ¡Ha vuelto a ocurrir! pensé. Pero aquí si, me equivoqué. El problema de "Los extraños" es el mismo que una de sus virtudes, su punto de partida es uno de esos planteamientos difíciles de aguantar durante hora y media precisamente porque se trata de un escenario demasiado visitado por el género. "Los extraños" hubiera resultado un cortometraje, o mejor, un mediometraje magistral, pero las necesidades de producción y distribución lo impedían.
Ojo, no estoy diciendo que "Los extraños" no soporte el metraje y caiga en la mediocridad y en lo manido, no. Digo, que dado el intrigante arranque de la cinta, "Los extraños" resulta sensiblemente inferior en su tramo central aunque siempre, se mantenga en un estadio por encima de la media. Por fortuna, la película de Bertino todavía nos ofrece una prima final. Y no en forma de inesperado giro dramático, sino en forma de insoportable crueldad. Bertino, adultera la luz del día, históricamente refugio de los héroes y heroínas que durante toda la noche han esquivado a zombis, demonios y asesinos y en "Los extraños", es precisamente, una vez ha amanecido, cuando la tragedia de la muerte se hace patente. El film está basado en un hecho real y de hecho la película arranca dando bastantes pistas de lo que efectivamente va a ocurrir al final de la película...
Cuando Kristen (Liv Tyler) suplica por su vida amordazada y pregunta ¿por qué a nosotros?, una turbadora voz, humana, pero turbadora, femenina, responde, porque estabais en casa. Así de sencillo y de cruel. Los tres asesinos matan a Kristen y a James en una escena terrible. Sin efectismos, con frialdad. Un plano de un rostro retorciéndose de dolor y gritando, y un escorzo de uno asesinos que se intercambian el cuchillo y los que nunca se le van la cara, aún cuando se quiten las máscaras (buen detalle, así Bertino incide en esa idea de un mal prácticamente en estado puro, sin caer en parafernalias demasiado carnavalescas al despojarlos de sus rostros humanos). Y todo, a plena luz del día, todavía más cruel, pero también acertado para un film de terror y sobre todo, arriesgado, al abandonar uno de los escenarios tipificados del horror (la noche y las casas) para rodar en una casa si, pero con la puerta abierte (detalle de suprema maldad) y con una resplandeciente luz fuera.
"Los extraños" podría haber sido una descomunal obra maestra del género, una valiosa joya del horror en tiempos de desorientación genérica. La película de Bertino, podría además, poder abierto una tendencia, una escuela, la de las películas que se preocupan más de que un hijo de puta se cuele en tu casa y te mate a ti y a los tuyos, que de un monstruo. Son los nuevos tiempos, los tiempos reales, los tiempos en los que uno ya no está seguro ni en su propia casa. Los tiempos que han ido más allá de lo previsto por el propio Baudrillard, porque al parecer, el mundo se había acostumbrado a que los muros de la realidad se hubieran desplomado, pero nadie parece soportar aún la desaparición de los muros que rodean nuestro hogar. Nuestra seguridad, en nuestro propio hogar. Eso no. Por esta razón "Los extraños" es un film que penetra en el meollo de un pavor demasiado generalizado, demasiado cercano, demasiado real. Y lo hace con un cineasta, Bertino, que filma con la cabeza puesta en el montaje, sin efectismos (en todo caso, el plano final, pero visto el resto del metraje, se lo dejamos pasar) y sin con una preocupación que insisto, no se veía desde Shyamalan, el suspense. Porque Bryan Bertino parece ser consciente de que eso que llamamos suspense no es algo que surja por generación espontánea en una película una vez integres determinados elementos (asesino, chica huyendo, sangre, cuchillos...). No, el suspense hay que construirlo, lleva su tiempo, en realidad no demasiado, pero un tiempo que hay que dedicarle. Un cresccendo, un poco a poco.
Insisto, "Los extraños" muy bien podría haber sido una formidable película. Desde luego, tiene un principio y un final que así lo atestiguan. En cualquier caso, su visionado es altamente recomendable especialmente para aquellos que no teman enfrentarse a un temor demasiado real y cercano, pero también para aquellos que aman el cine, que aún tienen esperanzas en el cine de los nuevos realizadores y muy especialmente para los enamorados del cine de horror. En todo caso, mucha atención sobre Bryan Bertino. Su próxima película, "Alone" está prevista para el 2009. Otro thiller de horror.

lunes, 26 de enero de 2009

"El caballero oscuro"


No había visto yo esta película laureada y aplaudida a rabiar. Tenía que verla, era una cuestión vital. Al menos eso parecía a tenor de las críticas y opiniones que ha generado el film de Christopher Nolan. Yo vaya por delante, excepción hecha de "Memento", que me parece una película redonda por varias razones, el aplauso generalizado que ha provocado en la mayoría de los casos el cine de Nolan siempre me ha resultado un pelín desmedido, tal vez por una cuestión personal si quieren, y es que no me gusta como filma Nolan. El director de "Insomnio" es uno de esos realizadores que debe de rodar un diálogo entre dos personajes con 20 cámaras para luego ver cómo lo montamos en la sala de montaje. No hace falta ser ningún experto para percatarse de esto, sólo hace falta contemplar con un poco de atención extra casi cualquier película de Nolan, y digo casi porque por fortuna, "El caballero oscuro" es un film mucho más contenido en este sentido y eso se agradece aunque eso si, seamos sinceros, la película está lejos del dominico escénico de pongamos por caso John Mctiernan o James Cameron en sus escenas de acción, y de la medida planificación construida en función del montaje de un Steven Spielberg sin ir más lejos y a ejemplos más extremos.
Luego, también, si somos un poco honestos, creo yo, que a "El caballero oscuro" no le habría pasado nada si le hubieran recortado unos minutejos por aquí y por allá. Pasan demasiadas cosas en el film y dudo mucho de que todas sean indispensables para contar la historia. Sin ir más lejos, el personaje de Dos caras hubiera quedado fenomenal para una secuela de Batman pero su aparición y desarrollo en "El caballero oscuro" hace por un lado que el personaje sólo quede esbozado y por otro, caer en uno de los defectos más generalizados del actual cine de superhéroes como es embotar las películas de villanos. En este sentido, "Batman Begins" me parece una película más equilibrada, más redonda.
En cualquier caso, lo que está fuera de toda duda es la madurez de los planteamientos de Nolan como cineasta y en ese sentido, "El caballero oscuro" resulta una muestra formidable. De hecho, lo que más me llamó la atención es que para ser una película filmada en el año 2008, resulta u largometraje profundamente post-11-S. Me explico. Hay varias imágenes que muy bien podrían haber sido insertadas en el devastado escenario del World Trade Center, con escombros humeantes y el perfil de Batman aterrado ante el horror; el estado de emergencia que genera la amenaza del Joker con media Gothan (en realidad, Chicago) tratando de huir de la ciudad y con el ejército y la policía tomando las calles, no se diferencia demasiado de aquel estado de excepción que tomó la Gran Manzana hace seis años; y el propio heroísmo que encarna Batman, no dista demasiado de la figura de George W. Bush (el interrogatorio del Joker a manos de Batman es, se mire por donde se mire, tortura aquí y en Guantánamo), cuando James Gordon (Gary Oldman) afirma al final de la película que Batman no es el héroe que la ciudad quiere, es el héroe que la ciudad necesita, un vengativo reflejo de la sociedad norteamericana utilizado como chivo expiatorio perfecto para ser demonizado y de paso exorcizar las pesadillas que acosan a todo luchador por la libertad (según los Estados Unidos) condenado a matar y a ver morir a los que le rodean por sus acciones. Batman es repudiado y convertido en una amenaza porque Estados Unidos necesita eso, al verse incapaz de aceptar que la justicia también mata, a los malos y también a los buenos. Incluso esa actitud de confraternidad y valentía que une a los pasajeros de dos ferrys, obligados a elegir entre ellos u otros que se resuelve con la complicidad mutua de no elegir entre morir y matar, tiene mucho que ver con ese sentimiento que el 11 de septiembre de 2001 inundó las calles de Nueva York y la geografía de los Estados Unidos al completo.
Como ya ocurriera en "Batman Begins" este nuevo hombre murciélago ha ganado en realismo y ha perdido en teatralidad, sus propias apariciones distan mucho del operístico modo en el que Tim Burton presentaba al héroe en los años 80, en favor de una entradas mucho más secas y directas, a veces incluso, es sólo una voz (muy bueno el detalle de distorsionarla) que se cuela en mitad de un diálogo, nada de fanfarrias (la BSO de James Newton Howard y Hans Zimmer debe resultar bastante dura de escuchar en solitario...) ni de vistosas entradas en escena.
Y en cuanto a Heath Ledger, estarán conmigo en que si no fuera por su trágica muerte, su interpretación no habría pasado de redonda, pero sin excesivos entusiasmo. No hay nada que reprocharle a su caracterización, perfecta sin más, en la piel de un psicópata que tiene la facultad de caer simpático al espectador (todo lo contrario que, por momentos, Batman) tal vez porque ejemplifica muy bien toda la anarquía y toda la explosión de violencia que hombre normal, el que todos los días va a trabajar y lleva a sus hijos al colegio, acumula en su interior forzado por una convicciones sociales aunque también, morales, un elemento este último, que nada tiene que hacer en una mente tan desquiciada como la de este Joker de Christopher Nolan.

viernes, 9 de enero de 2009

La niebla, de Frank Darabont


No había visto yo esta película. Aplaudida a rabiar por determinados sectores, tenía muchísima curiosidad por ver "La niebla" sobre todo por su director, el siempre interesante Frank Darabont y por ver como Stephen King había resucitado dentro de la gran pantalla tras años sin dar señales de vida. De modo que digámoslo cuanto antes, "La niebla" está bien, si, pero yo no terminé de descorchar ningún champagne. Bien filmada y bien escrita (ambas responsabilidades recaen sobre Darabont), en mi opinión lo que hace "La niebla" es plantear un punto de partida ciertamente inquietante, que se tambalea peligrosamente en el momento en el que se revela su origen. Afortunadamente, todo hay que decirlo, Darabont mantiene el tipo hasta este momento y también vale la pena destacarlo, "La niebla" no cae en el ridículo más espantoso dado lo hilarante de su explicación a los fenómenos que acompañan a la niebla y a la rematada simplicidad con la que es explicada.
Pero lo cierto es que yo ne he visto ni rastro de esa obra maestra que muchos aseguraban, había vuelto a filmar Frank Darabont. Es bien sabido que Stephen King es una materia prima complicada para filmar obras maestras (salvo "Cadena perpetua" en todo caso, también de Darabont) y además los bichos son un añadido que rara vez ayudan a filmar obras inolvidables. Como digo la película está bien, pero con calma.
El film arranca muy rápido. Una niebla se aproxima a un pequeño pueblo muy stephen kingniano y pronto la bruma, acorrala extrañamente a un grupo de personas en un supermercado. Buen principio. Los escenarios únicos en las películas de terror siempre han funcionado muy bien. De entrada la película de Darabont, es inevtiable que recuerde a "La niebla" de John Carpenter, pero para la bueno y para lo malo, nada que ver. De pronto, unos descomunales tentáculos penetran por uno de los accesos al almacén. Ah, qué la cosas va e monstruos y bichos, si señor, y además, con bastante sangre. Pero tranquilos, "La niebla" aguanta el tipo si uno decide creerse lo que está viendo. Darabont disemina muy bien el suspense y los momentos de terror/acción están muy bien alternados con los momentos, digamos, íntimos.
"La niebla" aguanta con estoicismo casi todo su metraje sin saber qué diablos está pasando fuera, qué es esa niebla, de donde viene y quien la ha provocado, y de hecho esto, es lo mejor de la película. El film además, contiene todos los tópicos propios de situaciones de este calado, aunque para la ocasión, son estirados algo más allá de lo esperado en una película de este tipo. Por ejemplo, tenemos a la fundamentalista religiosa de rigor que llegado cierto momento, se convertirá en la verdadera amenaza de los protagonistas y el propio desenlace de "La niebla" consigue aunar en una misma situación, sorpresa y previsibilidad.
La película de Darabont, insiste también en esa idea de que ante una situación de horror, lo peor que uno puede hace es encerrarse en un escenario único porque, no tardará mucho tiempo hasta que los supervivientes empiecen a matarse ellos ("La noche de los muertos vivientes") y además, más tarde o más temprano la amenaza exterior, sea la que sea, terminará por entrar ("Evil Dead"), para que al final, la mejor opción sea salir cortando hacía donde sea... De todo esto, hay en "La niebla".
En fin, como digo, película interesante, con algunos apuntes, con algunas ideas pero también, muchos tópicos aunque eso si, llevados con cierta dignidad de modo que al final, parezca que Darabont y King están ofreciendo algo diametralmente distinto, ahí reside la habilidad de "La niebla", cuando en el fondo, es más de lo mismo. Bien envuelto, pero más de lo mismo.