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jueves, 10 de septiembre de 2009

"El niño con el pijama a rayas" de Mark Herman (2008)


Vaya por delante que no he leído la novela original de John Boyne, lo cual, también vaya por delante, he lamentado profundamente una vez he visto "El niño con el pijama a rayas" de Mark Herman, por qué me siento incapaz de definir a partir de qué punto empiezan y termina los logros del libro original y a partir de que punto arrancan las virtudes y los defectos del film de Herman. Lo que por otro lado, sitúa sobre un castillo de naipes una de mis teorías más cacareadas y defendidas por un servidor; que no haber leído el libro en el que se basa una película siempre nos permitiría analizar con mayor objetividad las virtudes y los defectos del film. Lo que ocurre con "El niño del pijama a rayas" es que se trata de un film tan correcto como falto de garra, de igual modo que se trata de una película sorprendente como sospecho, es el libro de Boyne.
Yo, por si acaso, recomendaría a todos aquellos que no hayan visto la película y que no hayan leído el libro, que lo lean, por qué al fin y al cabo, independientemente de lo sano que es leer, "El niño del pijama a rayas" de John Boyne es un volumen, por lo que recuerdo al verlo en las tiendas, bastante finito, de esos que se puede leer en dos o tres tardes y, visto lo visto en el film, creo que merece la pena.
De todos modos, hay algo que sí que resulta evidente en "El niño del pijama a rayas", una producción de Miramax, es que detrás de los populares estudios ya no está Harvey Weinstein. Se ha dicho un millón de veces que sólo apreciamos lo que realmente queremos cuando carecemos de ello y en Miramax, por colérico, tirano y peligroso que resultara Harveyu Weinstein lo cierto es que sólo alguien como él era capaz de sacar un éxito de propuestas, sobre el papel tan arriesgadas como "Shakespeare in Love", "Chicago" o hasta "Gangs of New York", que pese a su irregular resultado, dejó un buen resultado en las taquillas de todo el mundo. Harvey, desde luego, como todo el mundo, cometió errores ("Kate & Leopold", una comedia romántica de 40 millones de dólares que fue un fracaso absoluto, o "Todos los caballos son bellos") pero salvo imprevistas contrariedades de producción y/o creativas, "El niño con el pijama a rayas" era la propuesta perfecta para que Weinstein hubiera amasado miles de millones de dólares y que además hubiera ganado algún que otro Oscar. En cambio, la película de Herman, como digo, no tiene garra propia, tal vez porque su director no tiene intuición, su reparto siendo correcto, no trasciende, o porque su guión, siendo impecable, no se arriesga más allá de lo que, sospecho, propone el libro.
Una pena, porque como digo, el film está llevado con suma corrección. Además se nota que tenía la mirada puesta en los Oscar, factura impecable, reconstrucción histórica al dedillo (el niño del pijama de marras está clavado), preciosa melodía de James Horner, trágico y sorprendente final... Si es que la película tenía todos los ingredientes, pero insisto, hay algo en el conjunto que no llega. Desde luego, resulta muy complicado permanecer impasible ante el largometraje y muy especialmente a su cuarto de hora final, pero hay algo en el largometraje de Herman que no funciona, como si no pretendiera ir más allá, como si su única pretensión fuera reflejar lo mejor posible el relato de Boyne, sin añadir nada más de su propia cosecha. La decisión es desde luego legítima y a veces, es mejor esto que irse por las ramas y hacer un "Drácula de Bram Stoker" o algo parecido, pero resulta inevitable que se eche de menos algo de personalidad, algún apunte personal.
Insisto, esa es la impresión que me ha dado el film de Mark Herman, porque como he dicho, no he leído de Boyne. Ahora bien, prometo que lo leeré y entonces, volveremos a retomar la cuestión.