
Es posible que algunos pensarán qué es lo que hace un personaje como Antonio Ozores en un blog de cine serio como este, pero lo cierto es que ya han pasado unos años y he ido aprendiendo a perder la vergüenza y admitir públicamente que Antonio Ozores me hace mucha, mucha gracia. Esto no quiere decir obviamente, que Ozores sea digno de admiración o de reivindicación, pero lo cierto es que también con el paso de los tiempos, creo haber entendido que Ozores, también tiene mucho de reivindicación. No voy a entrar ahora en aspectos de interés en su humor o en sus películas, pero no me negarán que había un hilo conductor y si aquí aplaudimos a Billy Cristal o a Adam Sandler, no se por qué hemos mantenido siempre a Ozores (a Antonio y a su hermano Mariano) en un acomplejado segundo plano.
A lo largo del día de hoy hemos visto como un buen número de personajes de la actualidad cinematográfica aplaudía a la figura de Antonio Ozores, alabando su genio, su surrealismo, su profesionalidad, su humor (que ahora por cierto, es genial) etc... El asunto contrasta claro está con el hecho de que nadie, salvo su hermano Mariano, lo contratara durante las últimas dos décadas, y que Ozores haya sobrevivido a base de obras de teatro que jamas aparecieron en los informativos. También llama la atención que nadie lo haya recuperado como actor, quien sabe si dramático, para haber intervenido en alguna película o como un actor cómico, lo que fue siempre, como ya ocurrió con el recuperado -fugazmente, eso si- Tony Leblanc por Santiago Segura, a quien por cierto, hemos podido ver acercarse al funeral. Yo he visto a José Sacristan alabarlo, pero no me lo creía. Si me he creído en cambio a Juanito Navarro, llorando desconsoladamente diciendo únicamente que nunca lo podrá olvidar y probablemente muchos con él. Pues bien Juanito, entre esos que nunca olvidarán a Ozores estoy yo.
Hace un par de años, una idea descabellada cruzó mi cabeza. Me propuse hacer un documental y para esto, tenía que ponerme en contacto con los Ozores. Lo conseguí, hablé con Mariano, con Emma y con Antonio Ozores, de quien conseguí su número de teléfono fijo. Tengo que decir, así de entrada, que su contestador automático es un verdadero disparate, una oda al humor absurdo y lo poco que hablé con él... Tachaba el actual cine español como "malo" sin tartamudear y siempre defendió la época de su época dorada de los 80. El prestó encantado al disparatado proyecto que pretendía poner en marcha y en esa motita de contacto que tuve con él, siempre lo recordaré, aunque siempre preferiré legendarios momentos como el de la báscula de "Yo hice a Roque III" que mi buen amigo Antonio Rentero reproduce en su blog del que yo me voy a permitir abusar. Me consta que mi buen amigo Antonio no tendrá inconveniente sobre todo, si es de Ozores de quien estamos hablando.