
Me decía, mi buen amigo Antonio Rentero, que muy bien podía hace una entrada en este, mi humilde blog, sobre una anécdota protagonizada por Billy Wilder a la que ciertamente, suele recurrir con bastante frecuencia. La anécdota en cuestión, es más bien una frase, lo que encaja a la perfección con un hombre como Wilder, que fomentó el noventa por ciento de su fama y prestigio en su capacidad para ofrecer frases ácidas en el momento justo. La anécdota en cuestión se encuentra recogido en la mayor y mejor aportación que el director Cameron Crowe ("Casi famosos", "Elizabethtown") ha hecho al mundo del cine, la redacción del libro "Conversaciones con Billy Wilder" (Alianza). Al estilo de "El cine según Hitchock" de Truffaut (obra fundamental de todo cinéfilo que se precie), Crowe mantuvo un buen puñado de reuniones con el genial Wilder para terminar convirtiéndolas en un libro esencial para comprender al genio de origen austriaco.
En "Conversaciones con Billy Wilder", podemos desentrañas las inquietudes, las obsesiones y las preocupaciones del genio de Wilder cuando se enfrentó a los rodajes de películas tan importantes como "Perdición", "La tentación vive arriba" o "Con faldas y a lo loco". En un momento de su vida, plenamente otoñal, Wilder, consciente de que su tiempo está tocando a su fin, también versará sobre la frustración que siempre ha arrastrado por no haber podido dirigir más películas desde 1981 (murió 22 años después) y el tímido papel que jugó en Hollywood como una especie de supervisor de guiones al que al final, poco caso le hacían.
El caso es que en "Conversaciones con Billy Wilder", Cameron, aprovechando que tiene delante nada menos que Billy Wilder, le hace alguna que otra cuestión sobre algunas de las películas más importantes, prestigiosas y/o populares del reciente cine de Hollywood. Así conocemos que Wilder, admitió que si, que le gustó "La lista de Schindler", aunque el la hubiera hecho de otra manera (no en vano Wilder estuvo durante algún tiempo persiguiendo hacer esa película hasta que el gato al agua se lo llevó Spielberg). También, por ejemplo, somos testigos de como a la pregunta de Cameron, ¿Te gusta "Pulp Fiction?, Wilder responde con un seco No (lo cual, a mi personalmente, me viene a confirmar ciertas sospechas que tengo sobre la película de Quentin Tarantino).
Pero la anécdota en cuestión es la siguiente. Cameron Crowe, en pleno repaso por algunas de estas películas que se suponen, han marcado historia en el Hollywood contemporáneo, el director de "Casi famosos" le preguntó a Wilder; ¿Le gustó "Titanic"?, a lo que Wilder respondió con otro escueto no. Y Cameron, que debió de gustarle la película de James Cameron, ingenuo de él, aunque también honesto al haberlo reproducido en el libro, la insistió a Wilder y le dijo ¿no cree que los personajes tienen química?, a lo que Billy Wilder respondió, ¿qué personajes?
Pues eso, poco más. Once Oscar, ¿no? ¿Otros once para "El retorno del rey", no? Y Billy Wilder 21 años sin rodar un sólo fotograma. Pues nada. Cachondeo.





