lunes, 11 de agosto de 2008

El irrepetible Billy Wilder


Me decía, mi buen amigo Antonio Rentero, que muy bien podía hace una entrada en este, mi humilde blog, sobre una anécdota protagonizada por Billy Wilder a la que ciertamente, suele recurrir con bastante frecuencia. La anécdota en cuestión, es más bien una frase, lo que encaja a la perfección con un hombre como Wilder, que fomentó el noventa por ciento de su fama y prestigio en su capacidad para ofrecer frases ácidas en el momento justo. La anécdota en cuestión se encuentra recogido en la mayor y mejor aportación que el director Cameron Crowe ("Casi famosos", "Elizabethtown") ha hecho al mundo del cine, la redacción del libro "Conversaciones con Billy Wilder" (Alianza). Al estilo de "El cine según Hitchock" de Truffaut (obra fundamental de todo cinéfilo que se precie), Crowe mantuvo un buen puñado de reuniones con el genial Wilder para terminar convirtiéndolas en un libro esencial para comprender al genio de origen austriaco.

En "Conversaciones con Billy Wilder", podemos desentrañas las inquietudes, las obsesiones y las preocupaciones del genio de Wilder cuando se enfrentó a los rodajes de películas tan importantes como "Perdición", "La tentación vive arriba" o "Con faldas y a lo loco". En un momento de su vida, plenamente otoñal, Wilder, consciente de que su tiempo está tocando a su fin, también versará sobre la frustración que siempre ha arrastrado por no haber podido dirigir más películas desde 1981 (murió 22 años después) y el tímido papel que jugó en Hollywood como una especie de supervisor de guiones al que al final, poco caso le hacían.

El caso es que en "Conversaciones con Billy Wilder", Cameron, aprovechando que tiene delante nada menos que Billy Wilder, le hace alguna que otra cuestión sobre algunas de las películas más importantes, prestigiosas y/o populares del reciente cine de Hollywood. Así conocemos que Wilder, admitió que si, que le gustó "La lista de Schindler", aunque el la hubiera hecho de otra manera (no en vano Wilder estuvo durante algún tiempo persiguiendo hacer esa película hasta que el gato al agua se lo llevó Spielberg). También, por ejemplo, somos testigos de como a la pregunta de Cameron, ¿Te gusta "Pulp Fiction?, Wilder responde con un seco No (lo cual, a mi personalmente, me viene a confirmar ciertas sospechas que tengo sobre la película de Quentin Tarantino).

Pero la anécdota en cuestión es la siguiente. Cameron Crowe, en pleno repaso por algunas de estas películas que se suponen, han marcado historia en el Hollywood contemporáneo, el director de "Casi famosos" le preguntó a Wilder; ¿Le gustó "Titanic"?, a lo que Wilder respondió con otro escueto no. Y Cameron, que debió de gustarle la película de James Cameron, ingenuo de él, aunque también honesto al haberlo reproducido en el libro, la insistió a Wilder y le dijo ¿no cree que los personajes tienen química?, a lo que Billy Wilder respondió, ¿qué personajes?

Pues eso, poco más. Once Oscar, ¿no? ¿Otros once para "El retorno del rey", no? Y Billy Wilder 21 años sin rodar un sólo fotograma. Pues nada. Cachondeo.

viernes, 8 de agosto de 2008

Abba, Neeson & Besson, Hayden Christensen y... "Wall-e"


Hoy si, es viernes, glorioso día de estreno. Como sabrán, insisto, si no han estado de vacaciones por Saturno el último mes, la última apuesta de Pixar se estrenó el pasado viernes. "Wall-e" que nació siendo un caballo ganador está derritiendo de gusto a los espectadores y provocando la hilera de críticas más entusiasta de la última década. Yo, que en mi línea habitual del último año, aún no la he visto (hace, no un año, meses, la habría visto el primera de la fila), me reservo el comentario hasta la buena nueva, no obstante, invito a toda esa cascada de lectores que todos los días con regularidad luxemburguesa visitan, no, atestan mi blog (se deja la sentir la ironía, ¿verdad?), que mientras tanto, pueden ir haciendo boca en la deliciosa crítica que mi buen amigo Antonio Rentero hace en su blog (http://rentero.blogspot.com/2008/08/wall-e.html). Sólo decir que le gustó, y mucho.


Otra película que llega con ganas de arrasar es "Mamma Mia!", basada en el celebérrimo musical de Abba, protagonizada por Meryl Streep (formidable a sus años), Pierce Brosnan, Stellan Skarsgård y Amanda Seyfried que dicen, es la nueva estrella de la temporada pero que a mi me huele a flor de un día. Otra cuestión sobre la que nadie ha reparado es sobre, en este caso, la directora del film, para hacernos una idea, vamos, si a alguien le interesa, de si "Mamma Mia!" es mala o no. En este caso, ciertamente, poco podemos decir dado que Phyllida Lloyd ha filmado con esta su primera película (tiene un telefilm antes, pero no se quien lo habrá visto...). De modo que de momento, mala o no, no lo sabemos, pero que está arrasando, con casi 100 millones de dólares ya en el bolsillo, es una obviedad.

Otro título que se estrena esta semana y que me ha llamado la atención es "Venganza" y por varias razones. Primero porque hacía tiempo que no sabía nada de Liam Neeson, segundo porque es una producción francesa auspiciada por Luc Besson, algo así como el padre del cine comercial galo y tercero por incidir en un tema, ciertamente caduco y espinoso, como la venganza. Lo primero, se puede explicar con cierta facilidad si nos atenemos a las últimas películas de Neeson, más bien poca cosa desde "Kinsey" (2004), su última aparición como protagonista absoluto de una cinta. Esto enlaza con lo segundo, Luc Besson que no es tonto, probablemente le habrá ofrecido un contrato moderadamente multimillonario y a rodar se ha dicho bajo la dirección de Pierre Morel, un curtido director de fotografía francés, señal por otro lado de que además de acción, le quieren dar al conjunto algo de "fondo"... Esto último nos pone de cara a la última cuestión, el tema de la venganza, una tendencia que muchos creíamos ya pasada de moda tras la era Reagan y cosas como "Yo soy la justicia", "Pisando fuerte" o hasta "Por encima de la ley". Pues no, parece que la cuestión todavía puede dar juego y según las primeras críticas, también, puede dar pie a determinadas lecturas, como mínimo, discutibles. Interesante por tanto.

Y finalmente sólo pasar de puntillas por ese empeño que está poniendo Hollywood en liberar a Hayden Christiensen de la maldición "Star Wars" (ya sabe, Carrie Fisher y Mark Hammil no hicieron casi nada más digno de mención después de la trilogçia de Lucas). Crhistienesen que después de colocarse el caso de Darh Vader y gritar "¡nooooooo!" (puf!) sólo ha conseguido cierta presencia con "Jumper" de la que por cierto, ya se prepara su segunda parte. Ahora, con esté "Aprendiz de caballero", se pretende presentar a Christiensen como un tipo algo más simpático rodeándolo de chicas guapa y haciendolo sonreir todo lo posible y de etse modo, quitarle un poco de encima la alargada sombra de Vader. Pues va listo...

jueves, 7 de agosto de 2008

Don Bluth


Hoy me ha dado por ponerme nostálgico. Ahora que está "Wall-e" volviendo locos a pública y crítica, me parece un buen momento para rescatar a uno de los nombres fundamentales de la animación de los años 80 y que ahora, fulminado por las nuevas tecnologías y con más de 70 años a sus espaldas, es fácil, no volvamos a oír a hablar jamás de el, salvo cuando lo reclamen del otro mundo.

Se trata de Don Bluth, un tejano oriundo de la misma frontera con Méjico (El paso), forjado entre las míticas paredes de los estudios Walt Disney donde trabajó en películas como "La bella durmiente" (1959), "Taron y el caldero mágico" (1963), "Robin Hood" (1973), "Los rescatadores" (1977) o "Pedro y el dragón Elliot" (1977) entre otras muchas. Como se puede apreciar, Bluth comenzó a trabajar en la Disney precisamente cuanto está, inició su dolorosa cuesta abajo. Quien lo iba a decir, uno de sus animadores, terminaría por convertirse en el único autor (si, he dicho, autor) de cine de animación que trataría al género con dignidad ante del resurgir de la Disney con la llegada de películas como "La bella y la bestia".

Pero Bluth, al contrario que otro honorable animador de la Disney, Tim Burton, nunca renegó de aquellos años es más, los reutilizó, los revitalizó y les dio forma de cuerpo presente en una de las etapas más delicadas para el cine de dibujos animados. Don Bluth, deberíamos haberlo admitido hace tiempo, fue el cineasta que durante la década de los 80, más hizo por el cine de animación. Sus películas, han marcado a generaciones enteras (la mía sin ir más lejos), lo que ocurre es que creo que aún, no hemos reparado en ello.

Don Bluth filmó en 1981 "Nihm", su primer éxito. Toda una declaración de principios de como el espíritu Diseny podía todavía sobrevivir, si se sabía como hacerlo. Fue entonces cuando Bluth llamó la atención de Steven Spielberg, por aquel entonces en todo lo suyo, creando su particular universo de producciones Amblin que definiría el futuro del cine de Hollywood. Spielberg se atreví entonces con la producción de dibujos animados y le dio carta blanca a Bluth para que filmara su siguiente película, "Fievel y el nuevo mundo" (1986). Enternecedora, con una deslumbrante banda sonora de James Horner (cuando aún no había perdido el norte...), y todo, bajo una óptica tradicional de la animación; dos dimensiones, dibujos a mano, buena música y un buen puñado de canciones, Bluth logró superar el examen. Acto seguido, y de nuevo con Spielberg apoyándole, Bluth volvería a dar en el clavo con "En busca del valle encantado", un fillm estructuralmente muy similar a "Fievel" que todavía hoy, sigue generando secuelas en las estanterías de los video-clubs.

Pero entonces, algo pasó entre Bluth y Spielberg. No se el qué, pero algo pasó. Por aquella época no se decían cosas precisamente buenas del director de "E.T." de modo que sólo cabe la especulación. En cualquier caso las carreras de uno y otro se distanciaron. Spielberg produjo con otro equipo "Fievel va al Oeste" y fue entonces cuando Bluth, inició su particular cuesta abajo. "Todos los perros van al cielo" (1989) fue sólo el principio. A esta le siguieron films como "En busca del Rey del Sol" (1991) o "Pulgarcita" (1994) pero aquí Bluth, ya estaba herido de muerte. En el año 91 Disney estrenaba "La bella y la bestia" y el cine de animación que había sobrevivido gracias a la buena mano de Bluth, pasó de generación y dio las espaldas a Don Bluth.

El driector norteamericano veía como películas tras películas, fracasaba estrepitosamente, en muchos casos, sin justicia, con películas como "El jardín mágico Stanley" (formidable BSO de Robert Folk) o "Hubi. El pingüino" (1995). Pero entonces paso algo curioso. En pleno 1995 Disney estaba en todo lo suyo hasta el extremo de que se podía empezar a permitir variaciones bastante más arriesgadas como "Pocahontas". Fue el momento en el que casi todas los estudios comenzaron a producir películas de animación como churros con cosas como "Balto" (1995) producida por Spielberg, "En busca de Camelot" (1998), "El gigante de hierro" (1999) de Brad Bird, hoy oscarizado director de "Los increíbles" y "Ratatouille" entre otras.. pero el caso es que ningún estudio daba con la fórmula secreta de Disney que parecía tener en propiedad. Entonces la Fox recurrió al viejo zorro de Bluth y le ofreció la dirección de "Anastassia". Como el resto de la competidoras de Disney, el film no dio la talla. Pese a todo Fox y Bluth lo volvieron a intentar con "Titan A.E.", pero nada de nada. El tiempo de Bluth, había llegado a su fin.

Director todo lo criticable que se quiera, forzado a hacer películas completamente opuestas a su forma de entender el cine de animación ("Titan A.E."-, Don Bluth bien se merece un recuerdo aunque sólo sea por ses breve espacio de tiempo en el que los niños que como yo, en los años 80, crecimos creyendo que ya no existía el cine de animación, Don Bluth nos demostró que la magia sobre el papel a golpe de lápiz, nunca muere...

miércoles, 6 de agosto de 2008

Pixar y "Wall-e"


Hoy no es viernes, glorioso día de estreno, pero como es sabido, cada día proliferan con más regularidad esas películas que sin razón aparente, desembarcan en los cines de medio mundo..., ¡un miércoles! Bueno, en realidad, razón si que hay, y bastante importante. Se trata de decisiones comerciales destinadas a explotar mejor el tirón inicial de una películas que por lo general, suele tener su distribución, al menos en Europa, de una forma casi consecutiva para favorecer como digo, el comercio, para también para tratar de mermar la piratería.

El caso es que hoy, al menos que hayan vivido en Marte los últimos meses (pese a que está empezando a convertirse en un destino más que interesante), sabrán ya quien es Wall-e, que es una película de Pixar, que hay que ir a verla si uno quiere sentir que forma parte de esta sociedad y que además, va a barrer las taquillas de medio planeta superando, seguro que a la mayor brevedad, ese despiporre que atiende el título de "La momia. La tumba del emperador dragón". También sabremos, lógicamente que las críticas van a ser estupendísimas (de echo, ya lo han sido y lo están siendo) y que todos seguiremos felices y contentos pensando, que aunque Lucas y Spielberg se pongan a hacer el mono, presumiblemente, por la selva de Perú, siempre nos quedará Pixar.

A mi lo de Pixar, lo siento, no lo puedo evitar, me recuerda un poco a aquellos gloriosos años de Walt Disney. No hablo de los años de "El libro de la selva", no, hablo de "La Sirenita", "La bella y la bestia", "Aladdin", "El rey león", punto álgido de aquella etapa y dicho sea de paso, para el que esto suscribe, el film de animación más sobrevalorado de la década, "Pocahontas", "El jorobado de Notre Damme", "Hercules", "Mulan" y "Tarzan"... Hasta aquí sus años de fortuna y gloria indiscutible. Después vendría "Fantasía 2.000", "Dinosaurio", "El emperador y sus locuras" (film infravalorado donde los haya), "Atlantis", "Lio & Stich, "Hermano oso" y "Zafarrancho en el rancho", una película con el dudoso honor de ser el ultimo largometraje de Disney en animación tradicional que desembarcó en los cines de todo el mundo.

Fue por 1995, cuando la Disney empezó a perder el norte y se embarco en la arriesgadísima "Pocahontas", cuando hizo acto de presencia "Toy Story", la película que cambiaría el curso de las cosas, desde entonces, nada fue igual. A esta le siguieron "Bichos", "Toy Story 2", "Monster Inc.", "Buscando a Nemo", "Los increíbles", "Cars", "Ratatouille" y ahora "Wall-e", como se puede comprobar, un desconcertante encadenamiento de largometrajes, cada cual mejor que el anterior que hace pensar si no tendrá Pixar un pacto con el diablo. Aunque desde luego, detrás de todo esto hay, fundamentalmente un nombre, John Lasseter, existe también una realidad incontestable que tarde o temprano se pondrá de manifiesto, es el celebérrimo círculo de la vida. La naturaleza cíclica de las cosas, y la realidad innegable de que un día, más tarde o más temprano, Pixar tendrá que empezar a desinflarse.

No hay que entristecerse, por fortuna, siempre nos quedará el DVD y el revisionado de sus mejores películas (yo la verdad es que no se con cual quedarme aunque descartaría asi de entrada, "Toy Story 2" y "Cars", que me dijeron poca cosa). Y la previsión de Pixar, no es, desde luego, a la baja. Por ahí llega "1906", un arriesgadísimo film (será el "Pocahontas" de Pixar) que además es de acción real y que dirigirá Brad Bird ("Los increíbles" y "Ratatouille") sobre el gran terremoto que asoló San Francisco a principios del siglo XX, también asoma por el horizonte "Up", una divertida historia de amistad entre un hombre mayor y un joven dirigida por Peter Docter ("Monstruos Inc."), como es el caso de "Toy Story 3", la personal franquicia de Pixar, y otro film de animación real previsto para el 2012, "John Carter of Mars", basado en un relato de Edgar Rice Burroughs que podría dirigir Andrew Staton ("Buscando a Nemo").

Como ven , vientos de cambio asoman por Pixar. Yo no digo nada...

martes, 5 de agosto de 2008

El esperado -y eterno- regreso de John Carpenter


Desde que John Carpenter se pusiera tras una cámara para rodar "Fantasmas de Marte" han pasado 8 años. Y todo, si obviamos, no sin cierta malicia, sus dos e interesantes aportaciones a la serie de televisión "Master of Horror", "El fin del mundo en 35mm." y "Pro-Life". Pues bien, desde hace meses -sino años- se llevan hablando de diversos proyector del director de "La cosa". El que más fuerza parecía tener era el de L.A. Gothic" un film de terror que en función a quien se le pregunte, parece incluso, que ya ha sido cancelado y todo.

Pero ahora ha saltado a la luz un proyecto que parece, ya se encuentra en un avanzado estado de negociaciones entre su director, Carpenter y su actor protagonista, agarrense, Nicolas Cage. Si señores, el tema está en marcha y parece que nadie lo va a parar salvo que Carpenter y Cage no lleguen a un acuerdo. La película podría titularse "Scared Straight " (Scared significa "serio" y Straight algo así como "seguir recto" de modo que cada uno juegue a posibles traducciones) y si somos francos, su trama sería una de esas sinopsis que lo levantarían el más mínimo interés, sino fuera porque Carpenter está detrás. Según parece "Scared Straight" contaría la historia de un joven problemático que ingresa en prisión para tratar de enderezarlo cuando estalla un motín y un condenado a cadena perpetua (presumiblemente Cage) debe intervenir para socorrerlo.

De entrada puede parecer un film de encargo, lo que si es verdad que le puede quitar gracia al regreso de Carpenter, no deja de tener su aquel. Al fin y al cabo no es la primera vez que el director de "Halloween" filma un encargo -algo que suele hacer con sobrada solvencia- pero sobretodo, la eventual realización de "Scared Straight" supondría todo un logro para Carpenter dejando a un lado su calidad o carencia de ésta. Carpenter tiene ya 61 años (además fuma como un cosaco y tiene cáncer de piel desde los años de "La cosa"), una edad que empieza a ser peligrosa a la hora de filmar películas en Hollywood, y no porque sea un viejo que te hayas quedado atrás, sino porque las compañías de seguros poner muchas pegas a la hora de asegurar largometrajes que vengan dirigidos por carcamales, por talentosos que sean. Por esa misma regla de tres Billy Wilder estuvo sin dirigir -y muy a su pesar- 21 años, Blake Edwards lleva sin ponerse detrás de una cámara hace ya 15 años.... (casos como Robert Altman o Clint Eastwood supongo que son un misterio o fruto de tener buenos amigos en Hollywood)

En fin, que parece que a Carpenter todavía le queda mucha cuerda lo cual, es en si misma una noticia fantástica y más aún en un director como el que cada nueva película que hace, mejor o peor, no deja de manifestar un estilo más y más depurado, menos ególatras y todavía más si cabe, centrado en la narración. Yo soy de los que piensan que Carpenter es uno de esos directores que por más que filme películas de sangre, muertos, fantasmas y algún que otro monstruo, se merece, más que ser visto, ser con templado, porque sus relatos están repletos de matices. Y con seguridad, "Scared Straight", mejor o peor película, no será una excepción en este sentido.

lunes, 4 de agosto de 2008

Los crímenes de Oxford


No había visto yo está película. Había odio eso si, dos cosas con bastante frecuencia. La primera, que gracias al film de Alex de la Iglesia y a "Mortadelo y Filemón. Misión salvar la Tierra", a la siempre frágil industria (¿?) del cine español le salían los números. La segunda cosa que había odio sobre "Los crímenes de Oxford" es que era muy mala. Así de duro.

La rumorología nunca ha impedido que un servidor mantenga su determinación de ver ciertas películas y es más, cuando las críticas negativas o positivaas se generalizan, mi interés por ver la película que sea aumenta porque por lo general, me mosquean esas películas que gustan o disgutan a todo el mundo por igual. Con "Los crímenes de Oxford" pasó algo de eso.

Sin embargo, tengo que admitir, y no sin cierto estupor que "Los crímenes de Oxford" es, cómo mínimo, un film decepcionante (no quiero imaginar lo que puede llegar a pensar Alex de la Iglesia si leyera esto y más aún de hombre que ve a los críticos como meros observadores que se limitan a lanzar dardos envenenados sobre lo que han hecho sin reparar tal vez en que, como dijo André Bazin, no puede haber un buen arte si una buena teoría, y sin crítica, no podría haber teoría....). Y tal vez, "Los crímenes de Oxford" sea un film irregular, tal vez sólo, porque ni el propio De la Iglesia se termina de creer lo que está filmando.

Una de las particularidades de De la Iglesia ha sido su facilidad para combinar determinadas tendencias muy propias del cine de Hollywood (los efectos especiales, la música de -el murciano y de lejos, lo mejor que hay en España componiendo música de cine y además, un tipo encantador en persona- Roque Baños, los tiroteos, las grandes aglomeraciones de masas corriendo despavoridas como posesos) con otras corrientes muy "nuestras", muy arraigadas a esa cultura de la España profunda. El combinado era curioso. Ofrecía las suficientes dosis de costumbrismo para ver en las películas de De la Iglesia un producto patrio del que sentirse orgulloso y al mismo tiempo complacer esa -para algunos, inconfesable- imperiosa necesidad de disfrutar ante un buen espectáculo.

Con "Los crímenes de Oxford" De la Iglesia se ha querido poner muy serio y no le ha salido el experimento. A mi me parece muy bine y necesario, incluso, que un director quiera ampliar horizontes por eso, "Los crímenes de Oxford" como tal, son un saludable ejercicio de estilo. Pero sigo divisando que la gran película de Alex de la Iglesia aún está por llegar. Tengo la impresión de que a De la Iglesia tiene un ligero problema a la hora de equilibrar todo lo que quiere hacer. Tienes muy buenas ideas, dramáticas y estéticas, y su universo es rico y prometedor, pero creo que necesita curarse en salud, filtrarse a si mismo todo ese torbellino de ideas e imágenes que fluyen en su cabeza y al que en ocasiones, es más difícil de lo que parece, dotarlas de orden.

viernes, 1 de agosto de 2008

El cine de aventuras

Hoy es viernes, glorioso día de estreno. No por casualidad es agosto, razón por la cual la naturaleza de las películas que hoy llegan a nuestras pantallas es muy particular. Partiendo por algunos títulos que saltan a las salas de medio mundo casi acomplejados ante la inminente llegada de los atronadores blockbuster. Y si de hacer ruido se trata, y a la espera de que "Wall-e" ponga patas arriba las taquillas de todo el mundo, nada mejor que "La momia. La tumba del emperador dragón". Ya con un título así uno, a de esperarse lo peor.

Obviamente yo aún no la he visto -y lo cierto es que no se si me decidiré a acometer tan arriesgada empresa-, pero por lo que he leído la película es un verdadero disparate pirotécnico no exento de cierta temeridad y todo, envuelto en generosas dosis de hilaridad. Yo, siempre he dicho que la banalidad en el cine no tiene por qué ser necesariamente reprobable, hay que tenerla presente para que no nos den gato por liebre, pero nada más. Si esta entrega de "La momia" sigue mínimamente los pasos de sus dos anteriores predecesoras, lo menos que cabe esperar es que se trate de un film divertido, sin anhelos de trascendencia y consciente de la seriedad justa con la que debe tratarse.

Pero "La momia. La tumba del emperador dragón" me da también pie a hablar de su director, Rob Cohen, un hombre que reconozco, seguí con cierta atención tras haber demostrado cierto sentido de la épica en películas como "Dragón. La vida de Bruce Lee" y un cierto sentido del cine espectáculo sin demasiadas truculencias en "Daylight", sin duda, la última película de cierta decencia que protagonizó Silvester Stallone. Como digo, Cohen, dentro de la dinámica del cine comercial de Hollywood, apuntó ciertas maneras que habrían podido ofrecernos a un realizador comedido con cierto sentido de la aventura que finalmente se fue al traste cuando dió con la fórmula del éxito con productos tan descacharrantes como "The Fast and the Furious" o "XXX", a partir de cuyo momento dejé de ver sus películas. No sabía nada de Cohen desde "Daylight", por eso no puedo evitar cierta simpatía al verlo una vez más, detrás de una historia de aventuras, sino fuera porque estoy completamente convencido de que Cohen, hace tiempo dejó de tener cualquier interés una vez descubrió que sólo hace falta aturdir al espectador para embolsarse un buen montón de dinero.

Pero esto me lleva a otra cuestión mucho más general y compleja, el cine de aventuras. Un género, quizá no tan maltratado como el cine de acción, pero que también está en horas bajas gracias a cosas como la mismísima "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" (que pese a todo ha sido de lo más digno) o el propio artífice de la saga de "La momia", Stephen Sommers que también se ha sacado de la manga inventos como "Van Helsing" (¡pero mira que era mala esa película!). Luego, estan figuras del calibre de Roland Emmerich ("10.000"), Joe Johnston ("Parque Jurásico III") o Kevin Reynolds ("Robin Hood. Príncipe de los ladrones"), nombres con momentos, ya lejanos, de gloria, algunos incluso, con películas de cierta dignidad, pero en conjunto, todo demasiado volatil como para hablar de un estado de salud fuerte dentro del género de aventuras.

Y el asunto está complicado, no crean. Mientras proliferan productos plastificados como "La momia. La tumba del emperador dragón", la verdadera esencia del cine de aventuras se va diluyendo más y más hasta el punto de que a este paso, un día será irreconocible. De modo que asumiendo que aproximaciones al cine de aventuras tan afortunadas como "Master and Commnader" (¡pero qué buena es esa película!) van a ser una constante que más vale, vayamos asumiendo su escasez, el cine de aventuras descasa ahora sobre pilares demasiado frágiles. Si las aventuras dependen de directores como Reynolds o Johnston, vamos por mal camino. De Emmerich, que mira que el hombre le pone voluntad, poco se puede decir. Y Stephen Sommers, hace tiempo que está más interesado en construir artefactos de parque de atracciones que películas propiamente dichas.
El universo digital esta prefabricando un género que siempre ha pedido a gritos espacios abiertos, relieves escarpados y naturaleza salvaje. Ahora, el poder que tiene el cineasta de manipular el entorno a su antojo está convirtiendo al héroe del cine de aventuras en una marioneta que se mueve sin mirar a nada en concreto perseguido por nada en concreto. El género necesita urgentemente, una bocanada de aire fresco, alguien que como mínimo, haga lo que Spielberg y Lucas hicieron en su día, y que no digo yo que lo consigueran (ese es otro debate). Pero al menos beber de los clásicos, regresar a a aquellos relatos de pasión y aventuras, tratar, sólo tratar de absorver la esencia de las películas de gente como Huston, Walsh o Lang. Soy consciente de que estoy pidiendo mucho, pero cosas como "La momia. La tumba del emperador dragón" se sitúan al otro extremo. A ver si al menos, lográramos encontrar un punto intermedio. Porque al cine de aventuras, buena falta le hace.