martes, 2 de septiembre de 2008

Tom Cruise


Hace unos días leía un artículo en no se que periódico sobre la alarmante decadencia de la carrera de Tom Cruise. Entre afirmaciones personales acerca de su liderazgo a la Iglesia de la Cienciología y recordando episodios lamentables del actor como aquella disparatada entrevista con Oprah Winfrey, el artículo recordaba que el último gran éxito de Cruise había sido con "La guerra de los mundos", "hace ya más de tres años", aseguraba el periodista. Doy por sentado que el autor del artículo pasó premeditadamente por alto "Mission: Impossible III" que si bien, no fue el éxito que se esperaba para nada, se puede hablar de fracaso.

Pero lo que todo esto me hace sospechar es que a Tom Cruise se ha decidido odiarlo. Es algo así como lo que le sucedió a Kevin Costner cuando fue laureado con "Bailando con lobos", vilipendiado por "Waterworld" y ejecutado (es un decir) por "El cartero del futuro". Es cierto que Costner parece que dio la razón a sus enemigos con algunas de sus películas, pero si tenemos que se francos, Cruise no está haciendo lo mismo. Es verdad, que a un nivel personal Tom Cruise puede ser todo lo imbecil que uno quiera (yo ahí no voy a entrar) pero si somos un poco honestos, creo yo, Tom Cruise ha demostrado en más de una ocasión ser un tipo inteligente que sabe que proyectos elegir. Que quede esto bien claro, no me interesa ni juzgo la vida personal de Cruise, me puede parecer un mamarracho en sus aparciones públicas pero si es de cine de lo que queremos hablar, creo sinceramente, que se trata de un actor con posibilidades y además muy habil en su elección de películas en las que intervenir.

A mi de Tom Cruise no me interesan sus primeras películas alimenticias pensadas para forgar la imagen de guapo de los 80, entre otras cosas porque todas, son muy malas; "Risky Bunisess" (1983), "Top Gun" (1986) o "Cocktail" (1988) creo que las he visto una vez, creo..., porque sinceramente, a penas recuerdo nada. Pero su participación durante aquella época en películas como "Legend" (1985) y especialmente "El color del dinero" (1986) comennzaron a poner de manifiesto al menos una cosa, a Cruise le interesaba algo más que ser el guapo del cine de los 80. Después vinieron "Rain Man" (1988) pero sobretodo "Nacido el 4 de julio" (1989), un film comprometido, arriesgado, que ponía su imagen de guapo al borde del absimo y que además puso de manifiesto que Cruise, si se lo proponía podía ser un buen actor.

Y es que, lo bueno de Cruise es que ha sabido alternar producciones meramente alimenticias con películas más arriesgadas, insólitas casi, para una estrella de su calibre. "Dias de trueno" (1990) es uno de esos proyectos alimenticios, algo así como "Un horizonte muy lejano" (1992), una producción camuflada bajo cierto prestigio y ciertas aspiraciones que aunque bastante mejor que "Dias de trueno" se quedó en un quiero y no puedo. Pero bueno, Cruise "quería". "Algunos hombres buenos" (1992) siguió un poco la estela de "Un horizonte muy lejano", Cruise muy guapo eso si, ciertas aspiraciones, y alguna que otra nominación para largometrajes en el fondo, muy funcionales.

"La tapadera" (1993) de Sidney Pollack ya fue otra cosa y es el momento además en el que Cruise comienza a codearse con los grandes directores de Hollywood. Se ha ganado determinado prestigio y ha demostrado que no sólo quiere ser una cara bonita, aunque si lo puede ser mejor. "Entrevista con el vampiro" (1994) es un poco del estilo de "La tapadera", pero esta vez, de nuevo bajo un director de prestigio como Neil Jordan, Cruise se enfrentará a uno de sus mayores retos, interpretar a un peligroso vampiro. Algunos, incluido la autora del libro en el que se basaba el film, lo pusieron a caer de un burro pero lo cierto es que Cruise aprobó con nota su incursión vampírica, todo lo contrario que su compañero de reparto Brad Pitt, el verdadero bulto sospechoso e incómodo de la película (a ver, no tengo nada contra Pitt, pero este actor no pegaba en ese papel con esa ridícula melena, Pitt queda bien, pues en cosas com "Troya").

A partir de este momento Cruise ya tiene el suficinete prestigio y poder en Hollywood como para poner en marcha su propia productora y fabricarse el mismo sus propios prodcutos alimenticios. Nada que objetar, a estas alturas y como casi todos los actores de Hollywood, se lo merecía. Nace entonces la serie "Mission: Impossible" con tres películas que resultan francamente rentables en taquilla (las dos primeras más que la tercera es cierto, pero éxitos al fin y al cabo) con las que además Cruise -y esto lo honra-, pretende aportarles un sello personal a cada una. Brian de Palma en la primera (de lejos, la mejor de todas), John Woo en la segunda (también de lejos, la peor) y J.J. Abrams en la tercera (entre la primera y la segunda, aunque algo más cerca de la primera). Películas para el lucimiento de Cruise, es cierto, pero con un mínimo de interés por su peso específico cinematográfico. Desde luego, mejor iniciativa que cualquier película de Jerry Bruckheimer.

"Jerry Maguire" (1996) es un proyecto que le ofrecen a Cruise con tufillo a Oscar y que en más de un sentido pretende repetir el éxito de "Mejor imposible" que además, cuenta con un director irregular, pero interesante, Cameron Crowe. Cruise no lo duda, mete la cabeza en el film. A mi no me dijo nada, pero es una buena elección crítica y de taquilla. Entre esta película y "Mission: Impossible II" Cruise se permite participar en dos películas ciertamente insólitas, "Eyes Wide Shut" (1999) y "Magnolia" (1999). Cruise está en todo lo alto, triunfa en las taquillas y lo siguen nominado a los Oscar, la estatuilla dorada debe estar al caer, debió de pensar él. Después protagoniza un extraño giro, compra los derechos de "Abre los ojos", le da el proyecto a Cameron Crowe y le deja que haga lo que quiera. El resultado es "Vanila Sky" (2001), película apaleada en España pero que algún día deberíamos reconsiderar por encima de sus defectos (en mi opinión, lo asombroso de esta película es que aún calcando la trama del film de Amenábar, Crowe realizará una película completamente distinta, con aspiraciones e intenciones absolutamente diferentes. Y eso, hay que reconocerlo, es bueno).

Después Cruise, que hemos visto, no es tonto, se alía con Steven Spielberg y ambos filman "Minority Report" (2002), un notorio exponente de cine de acción adulto y tras un breve regreso a producciones funcionales como "El último samurai" (2003), que pese a todo, no recibió malas críticas, vuelve a aliarse con un director de prestigio para interpretar otro papel complicado, "Collateral" (2004). Vuelve a aliarse con Spielberg en "La guerra de los mundos" (2005) y se atreve con la comprometida "Leones por corderos" (2007) de Robert Redford.

Ahora Tom Cruise ultima "Valkiria" (en la imagen) de Brian Singer, de nuevo un film arriesgado, con un director de éxito y bien cosndierado ("Sospechosos habituales"). A lo mejor la película terina siendo una castaña, pero la empresa, bien merecía la pena. De modo que es posible que Cruise sea un descerabrado en su casa, yo no lo se, e insisto, ni me importa. Pero lo cierto es que de momento, el actor está demostrando que su sola presencia en un film es un mínimo de garantia. Un mínimo de calidad. Un mínimo. Y esto, creo que es verdad, por gordo que nos pueda caer el señor Cruise.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Trailer "W"


Pues ya está, ya tenemos el primer trailer de "W", como sabrán, la particular aproximación que Oliver Stone está preparando sobre el actual presidente de los Estados Unidos George W. Bush. Las imágenes prometen una primera etapa de desenfreno que a buen seguro, no harán la menor gracia a la estirpe de los Bush. Una etapa que según las primeras imágenes del film estuvieron plagadas de excesos, delitos y no pocos enfrentamientos con su padre, el ex presidente George Bush. El nuevo cartel de la película ya promete mucho; un Bush siendo retocado ante lo que parece ser una inminente comparecencia pública, nada menos, que una película sobre su vida o mejor, sobre su ascenso de los bajos fondos de Texas (por más que Bush provenga de una familia atrincherada en millones el señor Bush por lo visto, se junto con lo mejor de lo mejor) hasta la mismísima Casa Blanca.

Por lo demás, confirmaciones y decepciones en el equipo técnico y artístico; como se anunció desde un primer momento, Johs Brolin (en la imagen) será Bush, Elizabeth Banks, la señora Bush (ahí es nada), Thandie Newton Condolleza Rice (también, cosa fina), Richard Dreyfus Dick Cheney, Ioan Gruffudd, Tony Blair, Scott Glen será Donald Rumshfeld y James Cromwell Bush padre. Para un servidor la mayor decepción es que al contrario que "JFK" y "Nixon", la banda sonora esta vez, no vendrá compuesta por John Williams, sino por Paul Cantelon. ¿Qué quien es este hombre? Esa es una buena pregunta. Al parecer Cantelon debe ser un hombre muy conocido en su casa a la hora de comer. Su trabajo más reciente ha sido "Las hermanas Bolena" todo lo demás, es bastante desconocido de modo que, a ver que pasa....

Del Toro y Lucas


Han sido estos, días extraños. Semanita de vacaciones, vuelta al curro que no ha sido tal pero que si, en fin... Todo muy raro. El otro día fue viernes, glorioso día de estreno, y yo me quedé sin lanzar mis habituales dardos envenenados contra determinados personajillos que yo me se, un gustazo que, me van a permitir, no deje pasar. Al esperadísimo estreno de "Los girasoles ciegos" (entenderán la ironía, no puedo termina de entender que pueda haber de extraordinario en una enésima aproximación al franquismo de posguerra donde todo sigue resultando extremadamente polarizado y no hay cabida para los matices o los tonos grises), han llegado también "Hellboy II" y "Las guerras clon", y aquí me quería detener yo.

El caso de "Hellboy II", o lo que es lo mismo, Guillermo del Toro, es ciertamente curioso. Del Toro, debe ser a día de hoy, el tipo más afortunado del mundo, hace lo que quiera y más o menos, cuando quiere y por si fuera poco, le ofrecen cosas, verdaderamente golosas. Se dio a conocer con "Cronos", para muchos, su mejor película hasta la fecha, una aguda aproximación al tema del vampirismo desde una óptica ciertamente insólita. Llamó la atención de Hollywood y le encargaron hacer "Mimic", película de encargo donde las haya, pero con su huella en el fondo y en la forma. Se acercó a la cinematografía española con la muy notable "El espinazo del diablo", sabiendo lo que pasó después, una de sus mejores decisiones, y todo -y aquí ha residido la habilidad de Del Toro,- sin perder sus contactos en Hollywood. Del Toro llevaba entonces, tiempo queriendo hacer "Hellboy" con Ron Perlman como protagonista, pero los estudios no lo veían nada claro. Esa era una película cara, protagonizada por un eterno secundario de modo que nadie quiso mojarse hasta que alguien le propuso a Del Toro un trato; "haz "Blade 2", y si es un éxito, te damos 60 kilos para que hagas "Hellboy"". Dicho y hecho. Es verdad que "Blade 2" es, de lejos, la película menos afortunada de Del Toro, pero también es verdad que es, también de lejos, mucho mejor que la espantosa "Blade". Tras el éxito de Blade 2" vino "Hellboy", para el tipo de film que es, una película no particularmente cara que funcionó bastante bien en taquilla. Después regresó a España donde filmó "El laberinto del fauno", y como si de pronto nos hubiéramos dado cuenta de lo que estaba haciendo Del Toro por el cien español, lo embotamos a Goyas. Además produjo "El orfanato", la película más taquillera de nuestro cine en años. Cosa fina... Del Toro, no sólo se había metido en el bolsillo a Hollywood, sino también a España. Hay es nada.

Ahora con "Hellboy II" Del Toro se reafirma en Hollywood y sienta sus bases para poder hacer frente al gran reto del director mexicano, "El hobiit". A mi, que "El señor de los anillos" siempre me ha parecido una película-trilogía sobrevalorada, espero mucho de esta nueva aproximación al universo tolkiano pero en cualquier caso yo soy de la opinión de que Del Toro, aún está por hacer su gran película, que quizá pudiera ser, su acariciado proyecto, "En las montañas de la locura"...

Y después tenemos "Las guerras clon". Bueno... Como muchos ya sabrán, yo le declaré la guerra a George Lucas tras el estreno de "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal". Es como si aquella desafortunada película hubiera sacado a la luz todos los defectos que durante años a exhibido Lucas y que yo, cegado por una cuestión generacional muy complicada, no he podido ver. También sabrán los que me conocen, que mi entusiasmo por la última trilogía de "Star Wars" es limitadísimo, si bien no voy a despotricar más porque Antonio Rentero me desautorizó a criticar el "Episodio II y III" (al menos, has desistido de defender el "Episodio I") hasta que no los vuelva a ver, y como él es mi lector más fiel, pues le voy a hacer caso.

Ahora bien, esto no quita que mi interés por "La guerra de los clon" sea verdaderamente escuálido. Existe no obstante un resquicio de esperanza y es que al parecer, Lucas ha metido la mano bien poco en esta película, limitándose a ser acreditado como argumentista (es decir, la historia, no el guión), lo cual, es toda una buena noticia. Veremos por tanto que pasa con el guión de Henry Gilroy, Steven Melchin y Scott Murphy, tres hombres forjados en mil series de televisión que tienen en "Las guerras clon" su oportunidad de oro. Otro tanto de lo mismo se puede decir de Dave Filoni, también ensañado en la pequeña pantalla que podría insuflar a la saga "Star Wars" de un -necesario- soplo de aire fresco si Lucas quiere seguir viviendo de la renta como ha hecho hasta ahora y como parece, que pretende seguir haciendo.

Lo que si tenemos seguro, al menos, es que no se ha perdido la música de John Williams que se reutiliza en "Las guerra clon" salteada con una partitura de Kevin Kiner, un hombre con un buen número de obras tras sus espaldas (entre otras "Wing Commanders", "Temblores 3" o "C.S.I.") y que con ésta película se enfrenta al que tal vez sea el mayor reto de todos, estar a la altura de Williams, y continuar con su estela. Cosa fina...

jueves, 28 de agosto de 2008

Los Coen navegan por Venecia




Pues si señores, porque además de Brad Pitt y Geroge Clooney, cuyas imágenes sonrientes y rematadamente guapos han invadido todos los medios habidos y por haber de la estratosfera conocida. Ahora bien, por si a alguien se le había escapado, la cosa iba de cine, de una de los hermanos Coen además, de modo que entenderán que el apoyo o no de Pitt y Clooney a Obama me importe más bien poco, de igual modo que la paternidad de Pitt o como de sonriente se encuentra se esplendidísima mujer. En fin, que me aburren esos temas.



Lo que probablemente no me aburra sea, seguramente, el estreno de la última ocurrencia de los hermanos Coen, "Quemar después de leer" de la que se ha dicho, es tan divertida como "El gran Lebowski" y tan cruel como "Fargo", dicho así, cosa fina... También están, obviamente, la que no la han visto tan divertida y aseguran, anda lejos de la hilarante "El gran Lebowski", lo que en cualquier cosa confirmar una cosa bastante curiosa, y es lo que de punto y a parte tiene aquella película que en su día protagonizaron Jeff Bridges y John Goodman. Yo en su día, ahondé, o por lo menos, lo intenté, en el asunto en un artículo, sobre todo a raíz de la lectura de un interesante aunque excesivamente sobrio volumen; "Joel y Ethan Coen. El cine siamés". En este libro, Fernando De Felipe desplegaba tal énfasis en su laureada admiración por "El gran Lebowski" que, os lo digo en serio, el asunto me hizo sospechar. Me costaba trabajo asumir que aquel film fuera la sesuda reflexión que De Felipe mantenía en su libro, aunque sea de la opinión de que en efecto, algo de eso si que hay. Pero también creo que "El gran Lebowski" tiene mucho de film anárquico, donde las cosas en ocasiones, tienen el sentido justo, donde da la impresión incluso, de que algún que otro personaje, se haya equivocado de película (Steve Buscemi).



Me parece en suma que "El gran Lebowski" tiene mucho de autocomplaciente, de referencial, de excusa fílmica para pasear las ocurrencias y los personajes de los Coen. También hay un reflejo social desde luego, un posmodernismo inherente, un pesimismo latente en un cine que como señaló en su día con pasmosa lucidez Gonzalo de Lucas, "se enmarcan en la pasión por el cine, y desde ahí habría que abordarlos. Su obra es valiosa desde esa perspectiva".


Y es que, sospecho yo, desde esta, mi humilde morada cibernética, que el cine de los Coen es un cine tan sobrevalorado como infravalorado. Sobrevalorado por aquellos que sitúan su obra en la cumbre del cine moderno de Hollywood como los maestros indiscutibles de la narrativa y el discurso fílmico más allá de las convenciones dueños de un universo propio e intransferible que subvierte los códigos del cine clásico a la vez que los explota con respeto y todo, proponiendo agudas reflexiones sobre el ser humano y su devenir por este mundo. Infravalorado por aquellos que, como un buen amigo mio dice, aseguran que los Coen son expertos en hacer fácil lo difícil y difícil lo fácil (que según se mire, hasta puede ser una virtud), que no son más hábiles malabaristas que se aprovechan de su halo de cineastas independientes para fomentar un cine anárquico sin demasiado sentido más entregado a la autocomplaciencia (casi masturbatoria) de determinados clichés (con el cine negro a la cabeza) de forma casi obsesiva para únicamente, ofrecer un producto vacío y sin consistencia ninguna.


Bueno, como siempre he dependido, los extremos rara vez han sido una buena opción. Nadie puede negar que "Sangre fácil" es una más que prometedora muestra del estilo, las formas y en general, las intenciones del cine de los hermanos de Minnesota, "Arizona Baby" es el reverso, la prueba de que los Coen son eficaces aún cuando deciden entregarse a la hilaridad, "Muerte entre las flores" es, a mi modo de ver, quizá, su mejor película, compleja, de ribetes clásicos sin obviar su lógica naturaleza posmoderna, el film es la perfecta materialización de lo máximo a lo que se puede acercar una película de los 90 al film noir; "El gran salto es una nueva muestra" de ligereza dramática, que no estética o narrativa, el film flirtea con el cine clásico de herencia capriana aunque sin desentenderse del todo de los códigos del cine negro; "Fargo", ya no, probablemente, es su mejor película, tan fría como la nieve que inunda el film la película ofrece con un sombrío retrato sobre la mente humana contemporeizando los códigos del cine clásico; "El gran Lebowski", bueno..., ya hemos hablado, tan banal y disparatada como hilarante y efectiva; "Oh, Brother" es nuevo ejercicio de estilo, una autocomplaciente exhibición de formas y maneras no por ello, menos divertida; "El hombre que nunca estuvo allí" es una hitchcockiana aproximación al cine de crímenes salpicada por aproximaciones profundamente posmodernas; "Crueldad intolerable" es, a todas luces, un regreso al disparate aunque eso si, una vez más, profundamente arraigado a los moldes clásicos; "The Ladykiller" es, para un servidor, de lejos, la peor películas de los Coen, contiene todos sus elementos, pero naufraga de principio a fin con únicamente, uno o dos aspectos reseñables (Tom Hanks está sobervio) y "No es país para viejos", es en efecto, una película profundamente coeniana, aunque a mi modo de ver, lejos todavía de logros mayúsculos como "Muerte entre las flores" o "Fargo".


En suma, ¿"Quemar después de leer"? Bueno, los Coen podrán dar en el blanco o no -al menos existe la posibilidad-, pero lo que siempre parece casi garantizado es que al menos, vamos a disfrutar de un cine cuidado, con herencia, responsable, discutible claro, pero siempre, diferente y eso, creerme, vale millones.

martes, 26 de agosto de 2008

Poe y Corman en rojo


El otro día vi "La máscara de la muerte roja", de Roger Corman, basada en un relato del escritor norteamericano Edgar Allan Poe. Como es sabido, "La máscara de la muerte roja" es la séptima de las ocho películas que Corman dirigió bajo el auspicio de la American International Pictures (UIP) basada en un relato de Poe. La idea generalizada a cerca de estas películas es que conforme fueron pasando los años los largometrajes de Corman iban resultando más y más extravagantes, casi caricaturescos y en general un descenso de su propia seriedad que caía en picado en paralelo a la calidad de las películas. Ahora bien...


Yo no había visto "La máscara de la muerte roja". Había leído sobre ella, sabía que no estaba nada mal, pero habiendo sido testigo de cosas como "El cuervo" o "La muerte y el péndulo", no esperaba ciertamente, gran cosa. Qué equivocado estaba. Hasta ahora, mi película predilecta de la serie Poe-Corman era la primera, "La caída de la casa Usher", pero ciertamente, vale la pena admitirlo, "La máscara de la muerte roja" va más allá, aunque sea en una dirección sensiblemente distinta a la de "La caída de la casa Usher".


Para empezar, y al contrario que buena parte de las adaptaciones Poe-Corman, "La máscara de la muerte roja" se sitúa en la Edad Media, en el lúgubre castillo de un avaro príncipe, Próspero, un impecable Vincet Price (mucho menos autoirónico y bastante más contenido que en otros episodios de la serie). Una terrible plaga, conocida como "la muerte roja", acecha a los campesino de un humilde poblado medieval que buscan desesperadamente un lugar donde refugiarse de los estragos de "la muerte roja". El único lugar, que parece seguro, es el castillo de Próspero. Pero el príncipe no es amigo de proteger a nadie, es más, acoge a un buen puñado de aristócratas para entregarse al desenfreno y en última instancia, ofrecérselos al Diablo a cambio de su salvación. Como viene siendo habitual cuando a un infeliz no se le ocurre mejor cosa que hacer un pacto con el Diablo, e príncipe Próspero no terminará nada bien, es más, será víctima de su propio egoísmo. Literalmente.


Pero lo más interesante no es esto. Roger Corman, como es sabido, un experto en rodar con cuatro duros en un tiempo récord, dejó sentir en "La máscara de la muerte roja" una mayor cuidado por la puesta en escena, por la dirección de actores, por el asombroso uso de los colores y por las coreografías de la aristocracia en el salón del castillo de Próspero. El film avanza con un sensible sentido del ritmo y con un cuidado por el entorno en general que dejan sentir un malsano sentido del horror, un horror, que habita en el avaro corazón de Próspero.


El final de "La máscara de la muerte roja" es sencillamente brutal. Ante una fiesta en la que se dan cita todos los aristócratas que acoge Próspero en una histriónica orgía de desenfreno, la mismísima "muerte roja" hace acto de presencia en forma de una elegante e intrigante figura completamente rojiza. No os revelo el final, pero cosa fina...

lunes, 25 de agosto de 2008

Ya estoy aquiiiii.....


Muy buenas, queridos y limitados y aunque no por ello, menos valorados lectores de este, mi humilde blog. Como prometí, mi fugaz retiro a tierras extremeñas me ha hecho entender mucho mejor como funciona el aparato digestivo del ser humano, la facilidad con la que el cuerpo ingiere comida y la no menos rapidez con la que también ingerimos, aunque esta vez cerveza. Una cerveza que por cierto es, de lejos, lo más discutible de una tierra como Extremadura (excepción hecha de la cerveza Yuste, claro está), impregnada en sabrosos y deliciosos entramados de carne, embutido y buenos vinos. Como digo, dieta mediterránea.... En fin.

Prometí también ponerme al día de los estrenos más importantes de este verano y aunuqe aún sigo teniendo algún que otro pecadillo, pude acercarme a un cine cacereño repleto de niños ansioso por contemplar a la que sin duda, será la figurita de éxito de la temporada, "Wall-e". De entrada, vaya por delante que yo soy de los que, cuando una película despierta el entusiasmo o las iras desaforadas del noventa por ciento de la población, yo siempre, me acerco a ese film con cierto escepticismo. Me resulta extraño. Que una película guste o disguste a todos por igual, me hace temer o un engatusamiento generalizado o una incomprensión no menos extendida. En cualquier caso, en las películas que gustan a toda la población, me acerco a ellas mucho más escéptico y mucho más crítico, lo que a la larga creo, es bueno.

Pues bien, me tengo que rendir ante los encantos de "Wall-e". Es inútil resistirse aunque eso si, difiera de aquellos que sitúan el film de Andrew Stanton en la cumbre definitiva del cine de animación de todos los tiempos. Veamos, "Wall-e", en su primera media hora es simple y llana magia. Confirma eso que algunos se resisten a ver, que una medio tan frío como la informática parida por una industria tan gris como Hollywood no pueda, de vez en cuando, ofrecer eso..., magia. No hay diálogos, sólo elocuentes sonidos obra del maestro Ben Burtt, para describirnos una árida Tierra destrozada por la estupidez y la codicia humana. Wall-e, en ese entorno desolador nos da con su actitud, todo un ejemplo vital. En medio de escombros, polvo y arena, el pequeño robot es capaz de encontrar lo asombroso, de sacarle a una tarea tan ardua y repetitiva como la que desempeña Wall-e, una esencia extraordinaria. La virtud que tiene Wall-e, es que tiene esos ojos de extrañeza que nosotros que los adultos desterramos cuando abandonamos la infancia. Wall-e es capaz de asombrarse ante cosas banales, cosas comunes que ante nuestros ojos, pasarían desapercibidas.

Pero Wall-e también ha aprendido a descubrir que las cosas nunca fueron así y que pese a todo, de un modo ciertamente inconcebible, existe una luz al final de túnel, una razón que confirma que las cosas, nunca fueron o no tienen porque ser siempre tan sombrías, una escena de "Hello Dolly". Al ritmo de la popular melodía del film de Gene Kelly, Wall-e todavía tiene ánimo para soñar, bailar y hasta emitir un sonido remotamente cercano a los que podría entenderse como entonar una canción. Como digo magia, ilusión, curiosidad, capacidad para asombrarse, empeño en vivir, completa ausencia de malicia, absolutamente ajeno a los prejuicios (su mejor amigo es una cucaracha, con eso es todo...) y por supuesto, completamente entregado a alguien, Eva, que ha despertado en su interior algo que no puede explicar pero que le hace sentirse especial, feliz, probablemente, algo muy cercano a lo que debe ser vivo..., viniendo de un robot.

Y esta primera parte del film es tan rematadamente impecable por varias razones, primero por el indiscutible olfato de John Lasseter, verdadera alma y corazón de Pixar. Segundo por el indiscutible buen hacer de Andrew Stanton, anteriormente director de otra maravilla Pixar, "Monstruos S.A.". Y en tercer lugar, por la habilidad innata que invade Pixar a la hora de combinar estímulos emocionales con carnaza para el gran públicos. ¿Que quiero decir? Pues muy sencillo. Wall-e es la perfecta mezcolanza entre R2D2 y ET (sobretodo del segundo). Ingenuo, enternecedor, simpático y entre valiente y aterrorizado, en función de las circunstancias. Además Wall-e parece pensado, ya desde sus primeros esbozos para ser vendido como el perfecto oso de peluche, el perfecto juguete de coleccionistas. Yo no se ustedes, pero yo a mis 31 años quiero un Wall-e. Y porque todo esto, lo aderezan con sentimientos universales, perfectamente medidos pero que pese a todo (y aquí reside la varita mágica de Pixar) no resultan fríos, uno no tiene la sensación de estar contemplando una perfectamente engrasada máquina de relojería, aunque sin duda alguna, "Wall-e" lo sea.

Y en cuanto al resto, bueno..., es el precio de poner el listón tan descomunalmente alto. No obstante, que nadie se llame a engaño, la película no desmerece en absoluto, pero se nota que la intensidad del relato ha decaído, aunque sólo sea un poco. En cualquier caso "Wall-e" es una película ejemplar, a mi modo de ver, mucho mejor que "Cars" y en concreto, su primera media hora, muy por encima de lo que nunca haya hecho Pixar. Veamos ahora, como superan esto...

jueves, 14 de agosto de 2008

Hasta la vista, baby

"El caballero oscuro", "Wall-e", "Mamma Mia!" y yo sin ver una película este mes. Me amenazaba, mi queridísimo amigo Antonio Rentero, lector de honor de este, mi humilde blog, entre otras cosas porque fue el primero que lo visitó y hasta día de hoy es el más aguerrido de los cometaristas que tengo (seguido muy de cerca por Athena, que no me olvido de ti), que un día de estos iba a escribir en su blog que vaya un cinéfilo compulsivo de pacotilla que soy. En fin..., parte de verdad, no le falta.
También es cierto que mi situación existencia ha variado sensiblemente, y que bueno..., es cierto, que ahora voy menos al cine (una costumbre que de todos modos, he de corregir a la mayor brevedad) pero también es verdad que estoy viendo más cine en casa del que jamás pude imaginar. "La banda nos visita", "La maldición del hombre lobo", lo que se ponga por delante. Cine casposo de serie B, películas independientes de actores de prestigio )"La entrevista" de Steve Buscemi, cine israelí, "Cara de ángel" de Preminger comedias estúpidas, en fin..., que mis ansias de ingerir cine os aseguro, están siendo suplidas.
En cualquier caso, vengo a deciros con está entrada que me marcho. Parto para tierras extremeñas y aunque me voy a llevar el portátil, no confío demasiado en los espacios Wi-Fi de modo que no cuando podré visitar, este, mi humilde blog, para animar en la medida de lo posible nuestras existencias. En todo caso, me he hecho una firme promesa. En estos días de descanso ver, al menos, "El caballero oscuro" y "Wall-e", pecados inaceptables para un cinéfago compulsivo como yo.
Y todo, mentalizándonos todos en el que sin duda es el acontecimiento cinematográfico de todos los años desde hace ya 15 veranos, el siempre glorioso MARATÓN. Ya os contaré de que va el asunto a aquellos que no conozcáis (que por lo visto debéis de ser uno o dos porque el resto sois abonados al MARATÓN) la naturaleza festiva, cultural y gastronómica que invaden semejante acontecimiento definitivo para la existencia de todo mortal amante del cine, con casi total probabilidad, en la próxima entrada del blog.
En fin, lo dicho, un abrazo y.. . "hasta la vista, baby".