viernes, 24 de octubre de 2008

Brad Anderson bajo cero


Hoy es viernes, glorioso día de estreno. Y hoy, quiero hablar de "Transsiberian" del cineasta norteamericano afincado en España, Brad Anderson. Lo de este hombre es un caso ciertamente curioso. Se dio a conocer con la espléndida "Session 9", uno de los mejores films de terror de lo que llevamos de siglo XXI. Aquella, era una película pequeña, filmada con cámara digital, asentada en propuestas del estilo de "La casa encantada" o "El resplandor" pero situando en lugar de una vieja mansión o un hotel, un hospital psiquiátrico abandonado. Yo diría incluso, que "Session 9" iba más allá y planteaba una interesantísima variante del cine de fantasmas arraigada al espíritu de las personas. Yo habitó en enfermos y en los débiles dice el "fantasma" Simon en su lapidaria frase final. Genial.

Llegó entonces a España donde conoció a Julio Fernández, el principal artífice de que en España se haga buen cine fantástico a través de Filmax y le ofreció a Anderson la posibilidad de rodar en Barcelona como si se tratase de Nueva York (como lo leen). Y así fue. "El maquinista" es probablemente una de las películas, no más extrañas, pero si con una de las atmósfera más enrarecidas que recuerde. Un auténtico descenso a los infiernos de la mano de un condenado a desaparecer (un escuálido Christian Bale).

Entre una cosa y otra, Anderson hizo una escapada a Estados Unidos para dirigir un episodio de la serie "Master of Horror" (en realidad ha trabajado en cuatro o cinco series más) con un curiosísimo film "Sounds Like", la historia de un hombre que no puede convivir con un insólito don que dios le ha dado, es capaz de escuchar el más mínimo de los ruidos, por lo que ante situaciones absolutamente banales el protagonista sufre verdaderos ataques de historia al no poder soporta semejante estruendo.

Ahora Anderson ha decidido volver a España y su idea inicial, es quedarse hasta nuevo aviso. Asegura que en Europa los ejecutivos de los estudios son menos metomentodo, no exigen tantas alteraciones en el guión y si que permiten las ambigüedades en una película. Es por esta razón que Bran Anderson decidiera rodar en España "Transsiberian", un film de suspense que dicen, linda con el terror, pero que sospecho, se aleja bastante de las anteriores propuestas de Anderson, aunque mantenga ese gusto y esa habilidad que el director tiene por malear los espacios, en este caso, un tren. Woody Harrelson, Eduardo Noriega y Ben Kingsley son algunos de los protagonista de este, a priori, interesantísimo film que un servidor, lleva esperando un año entero. Yo, no me la pienso perder.

jueves, 23 de octubre de 2008

Guy Maddin


Había odio hablar mucho y muy bien, del cineasta Guy Maddin, pero el hecho de que algunos sectores lo llamaran el David Lynch canadiense me daba un poco de miedo. Los directores que van por el mundo jactándose de lo radicales que son y encima, son aplaudidos son un motivo más que consistente para acercarse a ellos con mucha prudencia. Pero el caso es que había una película de Guy Maddin que me interesaba especialmente, "Dracula. Pages from a Virgins´s Diary". Tenía entendido que esta película era una cosa bastante extraña, algo así como un musical mudo. Obviamente yo pensé, "¿y eso, cómo se come?.

La historia es la siguiente. Por lo visto el señor Maddin es un tipo enamorado del cine mudo, razón por la que buena parte de su cine está articulado en función a esa estética. Esto no significa que las películas del realizador canadiense sean estrictamente mudas, pero si que conservan su presencia visual, su esencia, sus tonos y sus contrastes. Pero es que además, este "Dracula. Pages from a Virgin´s Diary" está basado en una obra de danza que a su vez, había trasladado la novela original de Bram Stoker a los escenarios canadienses. Al son de la austera música de Gustav Malher, Maddin construye un film con sus raíces entroncadas en la estética de cine mudo pero ante un espectáculo de danza y todo, desarrollando la obra de Stoker "Drácula". Como podrán imaginar, el asunto se planteaba como mínimo interesante. Pese a todo, yo temeroso de la genialidad del cineasta canadiense, me compre la película que acaba de ser editada en DVD.

Y lo cierto es que "Dracula. Pages from a Virgin´s Diary" es una obra absolutamente insólita y yo diría que también, absolutamente genial. Obviamente, no es apta para todos los paladares, pero el film de Maddin es imposible que deje indiferente a un alma mínimamente inquieta. En escrupuloso blanco y negro, respetando determinados parámetros visuales de cine mudo y con la omnipresente música de Malher, Guy Maddin nos propone una interesantísima lectura del mito de Drácula. Pero tal vez, lo más interesante de la propuesta de Maddin haya sido su capacidad de relacionar a Drácula con un problema muy actual, la inmigración. Drácula viaja a Londres porque es un inmigrante más (de hecho es el actor asiático -en realidad un bailarín- Zhang Wei-Qiang quien interprete al popular vampiro transilvano). Una vez allí, despertará entre los hombres un lógico temor como un extraño que es, que les arrebata a las mujeres. Y no sólo eso, Drácula también ejemplificará en este film de Maddin la corrupción de una forma muy particular. El rojo es el único color que contrasta con los tonos sepia del conjunto, pero también el verde del dinero, de la corrupción y también de la putrefacción. Y no sólo eso, hay un momento asombroso, en el que Drácula recibe un corte en el abdomen y entonces sangra monedas de oro de un reluciente amarillo.

Hay otros apuntes en el film sumamente interesantes, como ese plano final en el que Van Helsing se esconde los restos de una falda que previamente, Drácula le ha quitado a Mina. Interesante. En fin, película muy recomendable, curiosa como pocas aunque eso si, insisto, no apta para todos los estómagos. Yo, la recomiendo encarecidamente.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Mi musa del cine


Todo amante del cine tiene su musa y yo, claro está, tengo la mía. Eeeeeefectivamente. Monica Belluci, no hacía falta irse muy lejos, la tienen aquí mismo. A falta de una tentación rubia en condiciones (Marilyn Monroe) y en vistas de los esquemas de bellezas actuales (escualidísmo, cara de niña mona que no ha roto un plato en su vida, curvas inexistentes, en fin...) he optado por pasarme al otro bando, al de las no siempre justamente valoradas morenas. La Belluci es, es, es, bueno, es.... ¡buf! Bueno, ahí la tienen, yo que más puede decir. Sólo destacar una cuestión y romper una lanza en favor de aquellas que pesando 55 kilos dicen que están gordas. Yo, no es que abogue por la obesidad (antes que nada es un problema de salud), pero si que reivindico las curvas, ¡caray! El otro día me decía un amigo sobre no recuerdo bien quien, "si, está bien, pero tiene muchas caderas". Atención, porque la chavala en cuestión, que insisto, no recuerdo quien era (y no seáis maliciosos, que de verdad no recuerdo quien era) esta formidable. Pero no, ahora, si una quiere estar guapa no debe pesar 55 kilos, sino 55 gramos. Si no tiene pecho, mejor. ¿Culo?, ¿para qué necesita una esbelta mujer un culo? Eso si, piernas estiradísimas y larguísimas, da igual que conduzcan a un cuerpo raquítico. Barriga plana, plana, plana, aunque vaya seguida de un sospechoso relieve corporal que años atrás, fue un pecho...


En fin, en serio, sin ofender a nadie, estoy de coña. Para mi, el ideal de belleza es este. Una mujer en condiciones. Con curvas, con pecho, con culo, ¡caray!, con todo lo que debe tener una mujer. Ya se que el otro ideal de belleza es Brad Pitt o George Clooney y que yo no me parezco en nada. Sólo digo que no estaría mal que las féminas, depositaran su admiración, mejor que en la preocupantemente escuálida Victoria Beckam, en la consolidada Monica Belluci. Lo digo como guía, como punto de referencia. Ya se que cada uno tiene su aquel y que no podemos pretender ser una calcomanía de un famoso, pero creo que me entienden, ideales de belleza. A mi por ejemplo, para ser un tio, prefiero emular a George Clooney o a Bruce Willis (aunque eso de raparme al cero, no me veo yo...) que a Brad Pitt.


En cuanto a las películas de Monica Belluci. Bueno, la verdad es que no me han dicho gran cosa. En "Malena" estaba bien. En "Matrix Reloaded" y "Matrix Revolutions", hacía lo que había ido a hacer, contornearse delante de la cámara en un ajustadísimo vestido cuya manera de meterse dentro prefiero no imaginar. En "Irreversible" mucho ruido y pocas nueces. En "Axteris" pues si, a la altura del producto. En "La pasión de cristo", aunque la película no me gustó, ella fue de lo mejor. En "Los hermanos Grimm" se dejaba sentir más bien poco aunque, no desentonaba. Y en cuanto a "Shoot 'Em Up", todavía estoy intentado asimilar esta película (no se aún si es muy buena o rematadamente mala, ya la comentaré un día de estos) de modo que aún es muy pronto para valorar la presencia de la Belluci.


En suma, mi apoyo a esta generación de musas del cine. Mujeres de una pieza a las que no da miedo soplar por si se desmontan. Paralelamente, de sensualidad efervescente, atractivo voraz y fotogenia, cualidad espinosa donde las haya, pero fundamental a la hora de hablar de cine. Una mujer en suma, hecha y derecha. Por poner un ejemplo. Recuerdo que cuando era más joven, más o menos por la conflictiva adolescencia, sentía verdadera pasión por Maribel Verdú. Hace poco menos de un año, la pude conocer en persona... Estaba tan delgada, que me dio miedo darle dos besos por si se desmontaba. Si ya se que una cámara engorda una media de tres kilos, pero aquello, me pareció excesivo...

martes, 21 de octubre de 2008

Wolfgang Petersen


No había visto yo "Poseidón", hasta la fecha, la última película del director alemán Wolfgang Petersen (67 años, que se dice pronto). Un tipo correcto, eficiente, que casi siempre se sale con la suya. Que sabe como fillmar un blockbuster sin la necesidad sin recurrir a la escuela Bruckheimer, lo que se conoce como un artesano. Ahora bien, los tiempos han cambiado y mientras los artesanos de antes se construían filmograías, pese al férreo control de los estudios, coherentes dentro de una misma obra, los dominados artesanos del cine de hoy se han configurado como directores más bien grises, con escasa o ninguna personalidad, expertos en materializar en éxitos de taquilla todo guión que por imperativo categórico, alguien les pone delante.

Petersen se dio a conocer como autor con el aplaudido film alemán titulado "El submarino" y como artesano de blockbuster con "La historia interminable". La primera es una verdadera obra magna de la cinematografía germana. Bien construido, filmado y articulado, "El submarino" sirvió de apetitosa carta de presentación para una tierra como la de Hollywood, que no suele hacer ascos a los genios llegados de lejanas tierras siempre que se dejen aconsejar. Con la segunda, "La historia interminable", yo entiendo que esta es una película que marcó a toda una generación, pero es que ami nunca me ha dicho nada.

El primer film de Petersen en Hollywood fue la interesante "Enemigo mio", una atractiva parábola de enemigos obligados a ser amigos en un contexto de ciencia ficción que se saldó con un sonado éxito. A esta le siguió "La noche de los cristales rotos". Película de suspense, tórridas escenas de sexo y final sorprendente. No hizo mucho ruido pero el director de "El submarino" demostró con estas dos películas su buena mano para abordar cualquier tipo de género. En realidad no estaba diciendo que era un director impersonal, pero casi nadie se percató del asunto.

Bien distinta fue su tercera película en Hollywood, "En la línea de fuego", un film policíaco sólido como pocos en los 90 que catapultó a Petersen a la primera línea de los directores de Hollywood. "Estallido", según tengo entendido, fue una película complicada de rodar hasta el punto de que Petersen detuvo el rodaje hasta que el guión no quedara fijado de una vez antes los continuos vaivenes que estaba sufriendo su redacción. Película intrascendente donde las haya pero entretenidísima, también donde las haya. Con el tiempo se desmotraría que éste, era el verdadero interés de Petersen.

"Air Force One" podrá ser un ejemplo de cine de acción patriotero todo lo reprobable que se quiera pero es también un perfecto ejemplo de película peterseniana donde las haya. Vacía, salpicada de tópicos, pero muy bien rodada. La crítica todavía se tomaba en serio a Petersen y hacía verdaderos encajes de bolillos para rescatar aislados apuntes de entereza personal, de puntos de interés autoral. Con el tiempo comenzó a dar la sensación de que Hollywood había tomado en serio a Petersen cuando desembarcó de Alemania, ofreciéndole proyectos de cierta consistencia, pero que poco a poco, ha sido el propio director quien ha ido enfocando su carrera hacía un cine más impecable formalmente que currado dramáticamente. "La tormenta perfecta" sería también un buen ejemplo de esto.

"Troya" pareció ejemplificar en su día cierto amago de ponerse otra vez serio y dejar a un lado los espectáculos vacios y rellenar sus espectaculares imágenes de cierto sustento interno. Aquí la opinión crítica está más repartida. En mi opinión, Petersen invirtió demasiado esfuerzo y dinero en un film que al fin y al cabo, no contaba nada nuevo. "Poseidón", la película que vi ayer, nos trae de vuelta a ese Wolfgang Petersen más aborregado intelectualmente, pero también, al más excelso formalmente. La película, no tiene una sola pega formal. Ya no es que sus efectos especiales sean impecables (que lo son), es que Petersen se permite algunas licencias visuales ciertamente apabullantes (el plano secuencia que abre el film) aunque como decíamos, todo está bastante vacío. En "Poseidón" se dan felizmente la mano, todos y cada uno de los tópicos habidos y por haber. No los voy a enumerar aquí, pero creánem, están todos. Se agradece eso si, la inusitada brevedad del film en un momento en que las películas parecen estar obligadas a durar dos eternas horas. Wolfgang Petersen se ventila en menos de hora y media la trifulca del largometraje, lo que también juega a su favor, porque así, sus tópicos pasan rápido, sus personajes sin entidad alguna, apenas se detienen a decir idioteces delante de la cámara y todo se concentran en la historia de supervivencia de un grupo de personajes que trata de escapar de un barco condenado a hundirse.

Esto es lo bueno de "Poseidón" y de Petersen en general, el film sabe como crear tensión y el director de "Estadillo" sabe plantear, desarrollar y resolver las escenas de acción y suspense, de eso no hay ninguna duda. Pero cualquier atisbo de estímulo intelectual no va más allá de hacerse determinadas cuestiones sobre la propia existencia de estas películas, sobre el consumo de las mismas, y ¿por qué no?, sobre cuales fueron las razones que llevaron a "Poseidón" a fracasar en taquilla cuando tenía todo slos ingredientes para triunfar. Porque si, fracasó... Pero como digo, nada más. En cualquier caso, una notable muestra de un cine espectáculo y director, ambos, hechos de paja.

lunes, 20 de octubre de 2008

"Quemar después de leer"


Pues ya la he visto y..., veamos. Es lo que suele ocurrir cuando uno va a ver una película cuando ya se ha dicho casi todo de ella, que si era una Obra Maestra, que si era una oda a la estupidez humana, que si era un cruce entre "El gran Lebowski" y "Fargo", que si era un demoledor análisis de la sociedad norteamericana, que si era un merecido plato ligero tras la monumental "No es país para viejos"... Yo, tengo que decir ante todo, que fui a ver "Quemar después de leer" con el mayor de mis entusiasmos, con la preconcebida (esto siempre es peligroso) de ir a ver una comedia ligera al estilo de "Arizona Baby", "El gran salto", "El gran Lebowski" o "Crueldad intolerable". Nada que ver.

De entrada, a mi parecer, "Quemar después de leer" es, antes que una desenfadada comedia con un poso más profundo entre líneas, una pesimista descripción de la sociedad moderna en Estados Unidos, salpicada de momentos de hilaridad. Es más, antes que una oda a la estupidez, "Quemar después de leer" me parece más un canto al patetismo. Si, ya se que estupidez y patetismo siempre van de la mano, pero en este caso, creo yo, el patetismo gana enteros frente a la acusada idiotez de buena parte de sus personajes.

El film arranca con la descripción de sus principales intérpretes, nada cómico hay en el conjunto. Todos son personajes fracasados, que no lo saben o no lo quieren saber. personajes que se sostienen en hipócritas filosofías de vida que nada le aportan como seres humanos, esas formas de entender la existencia en la que prima el sexo, el dinero o la apariencia física. Insisto, poca, muy poca comedia asoma sobre el horizonte en este primer tramo.

"Quemar después de leer" empieza animarse cuando Linda (Frances McDorman) y Chad (este si, un divertidísimo, hilarante diría yo, Brad Pitt) encuentran un CD con una información que no saben exactamente lo que es, pero que como son idiotas, deducen que se trata de información alto secreto. A partir de aquí el disparate se multiplica que esa sensación de marcado pesimismo, de insondable patetismo ha tomado demasiada fuerza al principio, y a mi parecer, se sigue manteniendo durante todo el metraje de la película (impresionante la dureza con la que los Coen filman el asesinato a sangre fría que perpetra John Malckovich con un hacha).

Desde luego el film tiene algunas caídas impagables muy propias de los Coen, mención especial merece ese George Clooney que en mitad de un parque cree ver una conspiración contra su persona y huye despavorido a Venezuela (¡!), o la disparatada decisión de llevar la presunta infromación confidencial de la CIA a la embajada Rusa (¿?). Pero yo, sin duda alguna, me quedo con las dos escenas que protagoniza ese gran actor que es J.K. Simons como un alto mando de la CIA. Un personaje que ejemplifica esa presumible inteligencia de, precisamente, los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Un hombre, que no termina de entender que narices ha pasado, y que al final de hecho, sentencia; esto no volverá a ocurrir. Aunque no sepa exactamente que es lo que ha pasado...

Pues eso, mucha mala uva en un film de los Coen bastante más serio de lo que se ha publicitado, incluso por parte de la crítica y que tiene más de "Fargo" que de "El gran Lebowski".

viernes, 17 de octubre de 2008

"W". Primeras reacciones


Hoy es viernes, glorioso día de estreno. Aquí, en Murcia, la cosa nada flojita esta semana, aunque no nos quejemos, tenemos una cartelera ciertamente jugosa sobre todo para mi, que creo no he visto casi nada. Me tengo que reformar. Pero hoy me gustaría hablar de la premier de "W" en Nueva York, como sabrán, el publicitado biopic que el director de "Platoon" le ha dedicado al todavía presidente de los Estados Unidos George W. Bush.

El asunto, obviamente, tiene su miga. Oliver Stone, que siempre se ha caracterizado por su asombrosa capacidad por incidir en temas incómodos para la política norteamericana había puesto en el centro de su particular diana a Bush, lo que no deja de resultar curioso tras la edulcorada aproximación que Stone hizo de los atentados del 11-S en "World Trade Center", el punto de inflexión que daría alas a la discutidísima (por no decir algo peor) política internacional y hasta interna de Bush.

Oliver Stone lleva insistiendo desde hace meses que "W" no es tanto un biopic al uso como una reflexión que trata de promover la cuestión de cómo un hombre alcohólico, drogadicto, dado a los excesos, con un padre sobreprotector y con nula idea sobre política internacional pudo llegar a la Casa Blanca. Cuestión espinosa donde las haya. Pero Stone ha ido más allá. Ha asegurado que su intención era ser neutral y retratar los hechos con la mayor fidelidad posible, también ha dicho que no se trata tanto de un film político y austero al uso, y ha asegurado que el tono era más cómico, más paródico (lo que contradice su hipotética intención de ser neutral).

El caso es que la película ya está terminada, esta semana se estrena en Estados Unidos y en la premier de hace un par de días un buen número de críticos ya la han podido ver. ¿Y cuales han sido las primeras reacciones? Pues de decepción. Antes de nada destacar que Stone es un director que cae regular en Estados Unidos por lo que se le presupone un buen puñado de prejuicios a la hora de ser valorado, pero lo cierto es que, en conjunto, la película ha sido recibida con cierta frialdad. Han dicho los que ya la han visto que dejando polémicas a un lado, en "W" hay poco cine. Un critico llegó a decir que "JFK" era mucho más descabellada en su planteamiento en torno a las conspiraciones para matar a Kennedy pero que era mejor película, más trabajada y cuidad. A "W" en cambio se le ha acusado de ser cinematográficamente muy simple, sin complejidades, lejos de la riqueza visual de la misma "JFK" y "Nixon". Los críticos han achacado el desigual conjunto a la prisa con la que Stone ha montado la película, acostumbrado a editar sus largometrajes durante meses en esta ocasión el director de "Alexander" ha contado con un mes y medio escaso para darle forma al producto porque quería que el film se estrenara antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos el próximo 4 de noviembre.

En cualquier caso yo no se ustedes pero yo tengo una curiosidad tremenda. A mi me gusta mucho Oliver Stone, aprecio muchísimo "JFK" y "Nixon" y abordar la crónica de un presidente (aunque sólo sea su primera legislatura, que es la que muestra "W") que yo he vivido en mis carnes, supone una experiencia que hasta la fecha no había experimentado. Me entusiasma la política internacional y con la que ha montado Bush en ocho años me puedo imaginar lo entretenida que imagino, si no me equivoco, será el film, aunque al parecer, los críticos ya han dicho que no es así.

Por lo menos, eso si, ya han destacado las interpretaciones del propio Josh Brolin como Bush y de Richard Dreyfus como un malicioso Dick Cheney, este último, un personaje fundamental para entender como se fabrico la invasión de Irak y como se reaccionó a los atentados del 11-S. En fin, lo dicho, apasionante.

jueves, 16 de octubre de 2008

Producción y animación


Este tipo que ven ustedes aquí y que atiende al nombre de Rob Minkoff, a punto estuvo en su día de llevarse un Oscar. Ahora nadie se acuerda de él pero en su momento, fue el principal responsables de una de las películas de animación más aplaudidas y taquilleras de la historia del cine por no mencionar que para muchos -para mi no- supuso el punto álgido de la última Era Disney, ya saben aquella que arrancó con "La sirenita" y se perdió en algún momento entre "Atlantis" y "Lilo & Stitch". Pues bien, desde aquel, ya lejano, 1994, año de producción de "El rey león", Rob Minkoff ha dirigido cuatro espantosas películas, "Stuart Littel", "Stuart Littel 2", "La casa encantada" con el inefable Eddie Murphy y "El reino prohibido", con los no menos inefables aunque bastante más simpáticos Jackie Chan y Jet Li, casualmente de reciente estreno.

Si uno mira la cuestión con cierta perspectiva, parece obvio que Minkoff no es el genio que por lo visto, muchos quisieron ver en "El rey león". Un asuntillo que me lleva a una cuestión bastante más interesantes -creo yo- que la aburrida decadencia de este director, si es que alguna vez estuvo en lo alto, a la que llevo dándole vueltas desde hace un tiempo. En primer lugar la analítica estructura de producción de los estudios Disney. Imagio que de forma similar a como hoy ocurre en Pixar, las películas de la Disney de hace dos década eran producciones medidas con escuadra y cartabón hasta el extremo, de que un ligero desequilibrio en el proceso creativo podía llegar a poner en evidencia la frialdad real de la maquinaria interna ("Atlantis"). Atención con el dato. De entre los más de 600 integrantes del equipo técnico y artístico de "El rey león", el guión del film venía firmado por tres personas, Irene Mecchi, Jonathan Roberts y Linda Woolverton, cuando en realidad fueron más de 30 personas los encargados de pulir, pulir y volver a pulir el guión final. ¿Que a qué viene esto? Pues a que por lo general, tal y como se cuidan los guiones de determinadas películas de animación, para lógico anteponer la prudencia a la hora de ensalzar a directores de largometrajes de animación como ha ocurrido recientemente con Andrew Stanton y su aplaudida "Wall-e". Los largometrajes de animación, sospecho, los mejores, son medidos y cuidadísimo ejercicios de colaboración entre cientos de profesionales que al unísono, en ocasiones, provocan esa rara magia con la que de vez en cuando nos obsequia el cine. Pero dado este modelo de producción, me parece un poco osado que sigamos laureando a Stanton o aplaudiendo el Oscar de Brad Bird. Todo está muy medido, tal vez demasiado medido.

Por todo esto me hace mucha gracia ver en el Making Off de "Los increibles" a Brad Bird sólo en su habitación escribiendo el guión a contrareloj como si hasta la última líena de diálogo fuera suya. Miren que a mi me gusta Brad Bird, pero cabría preguntarse porque el director de "El gigante de hierro" no ha triunfado hasta que ha llegado a Pixar. ¿Saben cuantos co-guionistas, editores de historias, co-escritores de diálogos tiene "Ratatouille"? Seis, acreditados tres, reales, calculo que unos 13.