sábado, 31 de julio de 2010

"Shutter Island". Martin Scorsese. 2010


Tengo que admitir que me ha costado y en cierto modo, me sigue costando mucho comprender la extraña fascinación que al parecer siente Martin Scorsese por Leonardo Di Caprio. Puedo entender que un joven y prometedor actor como Di Caprio se fascine ante Scorsese pero lo contrario lo llevo un poco peor. Cuentan las malas lenguas que andaba Socorsese buscando a un actor que interpretara el papel de Amsterdam para "Gans of New York" y que en mitad de una conversación con Robert De Niro, éste le dijo, "llama a Leonardo Di Caprio, puede que tenga cara de tonto pero hará lo que le digas sin rechistar"....
Hasta hace unos días, de todas las colaboraciones entre Scorsese y Di Caprio yo me quedaba con "Infiltrados". No es el film que debería haber encumbrado a Scorsese a ganar un Oscar pero desde luego, era de lo mejor que había filmado el director ítaloamericano desde los tiempos de "Uno de los nuestros". Pero después de haber visto "Shutter Island" altero mi predilección y sin ningún genero de dudas me quedo con la última película hasta la fecha de Martin Scorsese. Entre otras cosas porque "Shutter Island" supone un desconcertante paso hacia adelante con una propuestas que sin perder de vista las raíces de la obra más scorsesiana consigue ofrecer algo diametralmente nuevo. "Shutter Island" es una apasionante mezcolanza de film noir salpicado con elementos del cine de terror envueltos en una endiablada trama repleta de giros y trampas que no dejarán absolutamente a nadie indiferente. Y esto, ya es muy bueno.
Las primeras imágenes de "Shutter Island" nos muestran a dos agentes federales que navegan hacia una extraña y apartada isla en la que un manicomio sirve de prisión para enfermos mentales que han cometido los peores crímenes. Scorsese filma a los agentes sobre el barco con una premeditada falsedad de decorados, es decir, el barco apenas se mueve, el fondo canta a la lega que es una transparencia. Pero esto lo hace el director de "Taxi Driver" porque su intención es precisamente esa, la de introducirnos en un universo barroco, falso, manipulable. Lo que Scorsese pretende con sus decorados, con la cinematográfica lluvia, sus rayos y sus truenos y su propia trama, es tejer una cinematográfica tela de araña capaz de atraparnos desde el primer minuto, sin soltarnos, sin darnos opción a respirar. Tal vez por esto muchos han tachado "Shutter Island" de ser un film demasiado comercial y previsible (lo cual no entiendo porque a la película se le puede tachar de cualquier cosa menos de previsible), pero lo cierto es que a mi modo de ver, "Shutter Island" es un juego de astucias filmado con verdadera maestría muy recomendable, sobre todo, para los muy cinéfilos. Para aquellos que no sólo disfrutan con una historia bien contado, sino para los que también valoran las interpretaciones (Di Caprio está mejor que nunca), los decorados, los efectos, la música, los giros y en suma, el cine en su conjunto.

lunes, 24 de mayo de 2010

"Paranormal Activity" de Oren Peli (2010)


"Paranormal Activity" retoma esa cuestión tan de moda últimamente del falso documental. Yo, antes de entrar en si "Paranormal Activity" es buena o mala -creo que es más buena que mala-, creo que la cuestión de fondo es ¿qué nos ofrece este formato del falso documental? y ¿ hasta cuando nos seguirá sorprendiendo? Yo no soy ningún genio pero parece bastante evidente que esta variación ficticia de la realidad atrae al público. Y eso, siempre hay que tenerlo en cuenta. A efectos prácticos, de formato, yo diría que "La cuarta fase" es mejor película que "Paranormal Activity" aunque por una cuestión de base muy importante, porque la primera en el fondo, era menos arriesgada que la segunda. Ósea, que la primera se sostenía sobre un soporte ficticio, reconstruida , todo lo contrario que el film de Oren Peli, que juega a lo largo de todo el metraje con una historia aparentemente espontánea, intuitiva.... Ósea, más de lo mismo.
De todos modos, que nadie se engañe, el gran aliciente de "Panoramal Activity" como ya he dicho, no es tanto su formato de cámara "al hombro", sino su propuesta dramática, es decir, su guión, o mejor aún, su idea. Su guión, como buena parte de este tipo de películas que parecen haber sido rodadas como el que no quiere la cosa, suelen estar plagados de vacíos, de rellenos de paja. Y en este sentido, "Paranormal Activity" no es una excepción. El film está repleto de escenas prescindibles, de momentos aburridos, de situaciones que no aportan nada; definen a los personajes, dirán algunos, pero en realidad aportan muy poco.
Otra cosa es su idea, su planteamiento argumental. La mejor idea, de entrada, de "Paranormal Activity" es que "mete" la cámara en un dormitorio, y lo que es más, en un dormitorio mientras dormimos, mientras se supone que no pasa nada. La idea -en realidad muy "spielbergriana", dicho sea de paso, para los que no hayan reparado en el caso, el director de "E.T." está detrás del lanzamiento internacional del film- es introducir el espectador en un lugar donde todos, nos sentimos más seguros, más íntimos. Nuestros dormitorios son nuestras particulares burbujas que nos apartan de problemas con el banco, el trabajo o los recibos. Es lugar perfecto para relajarnos, de hecho, para dormir. Pues ahí precisamente, Oren Peli propone introducir una cámara y, eso no es todo, situar el epicentro de un inquietante drama sobrenatural.
Cuando Peli nos ha metido en el corazón de la intimidad de una pareja que no vive tranquila porque su seno hogareño se ve extrañamente alterado, el director y guionista va más allá y nos propone algo más que un mero espíritu revoltoso que quiere hacer justicia entre los vivos. No, "Paranormal Activity" juega un poco más alto y nos indica la presencia de lo que parece ser..., un demonio.
Lo mejor de todo es como el film de Oren Peli propone el asunto. Pequeños síntomas, pequeñas apreciaciones , pequeñas frases de guión nos hacen suponer que se trata de un demonio, pero nada se nos dice acerca de la naturaleza del ente, nada sobre sus intenciones, nada sobre el por qué de lo que ocurre. Esto también es bueno.
"Paranormal Activity" tiene un buen montón de defectos, pero se defiende bastante bien no, muy bien, como película "de miedo" con apariencia amateur. Vale la pena verla.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Antonio Ozores


Es posible que algunos pensarán qué es lo que hace un personaje como Antonio Ozores en un blog de cine serio como este, pero lo cierto es que ya han pasado unos años y he ido aprendiendo a perder la vergüenza y admitir públicamente que Antonio Ozores me hace mucha, mucha gracia. Esto no quiere decir obviamente, que Ozores sea digno de admiración o de reivindicación, pero lo cierto es que también con el paso de los tiempos, creo haber entendido que Ozores, también tiene mucho de reivindicación. No voy a entrar ahora en aspectos de interés en su humor o en sus películas, pero no me negarán que había un hilo conductor y si aquí aplaudimos a Billy Cristal o a Adam Sandler, no se por qué hemos mantenido siempre a Ozores (a Antonio y a su hermano Mariano) en un acomplejado segundo plano.
A lo largo del día de hoy hemos visto como un buen número de personajes de la actualidad cinematográfica aplaudía a la figura de Antonio Ozores, alabando su genio, su surrealismo, su profesionalidad, su humor (que ahora por cierto, es genial) etc... El asunto contrasta claro está con el hecho de que nadie, salvo su hermano Mariano, lo contratara durante las últimas dos décadas, y que Ozores haya sobrevivido a base de obras de teatro que jamas aparecieron en los informativos. También llama la atención que nadie lo haya recuperado como actor, quien sabe si dramático, para haber intervenido en alguna película o como un actor cómico, lo que fue siempre, como ya ocurrió con el recuperado -fugazmente, eso si- Tony Leblanc por Santiago Segura, a quien por cierto, hemos podido ver acercarse al funeral. Yo he visto a José Sacristan alabarlo, pero no me lo creía. Si me he creído en cambio a Juanito Navarro, llorando desconsoladamente diciendo únicamente que nunca lo podrá olvidar y probablemente muchos con él. Pues bien Juanito, entre esos que nunca olvidarán a Ozores estoy yo.
Hace un par de años, una idea descabellada cruzó mi cabeza. Me propuse hacer un documental y para esto, tenía que ponerme en contacto con los Ozores. Lo conseguí, hablé con Mariano, con Emma y con Antonio Ozores, de quien conseguí su número de teléfono fijo. Tengo que decir, así de entrada, que su contestador automático es un verdadero disparate, una oda al humor absurdo y lo poco que hablé con él... Tachaba el actual cine español como "malo" sin tartamudear y siempre defendió la época de su época dorada de los 80. El prestó encantado al disparatado proyecto que pretendía poner en marcha y en esa motita de contacto que tuve con él, siempre lo recordaré, aunque siempre preferiré legendarios momentos como el de la báscula de "Yo hice a Roque III" que mi buen amigo Antonio Rentero reproduce en su blog del que yo me voy a permitir abusar. Me consta que mi buen amigo Antonio no tendrá inconveniente sobre todo, si es de Ozores de quien estamos hablando.

miércoles, 14 de abril de 2010

"Celda 211" de Daniel Monzón (2009)


A mí siempre me ha caído bien Daniel Monzón. Incluso cuando hacía críticas de cine en "Días de cine". Todavía me acuerdo de él haciendo una crítica sobre "Héroe por accidente" en un croma que simulaba estar al borde de un edificio o de "El hombre invisible" en la que simple y llanamente, no se veía, por eso de ser invisible...
Pero en lo que a su trabajo como director se refiere, también me ha caído siempre bien el hombre. "El corazón del guerrero" es un film terriblemente irregular, pero con ideas interesantes, con propuestas interesantes y sobre todo, con unas intenciones muy interesantes, aunque no las lograra. "El robo más grande jamás contado" tampoco era la película perfecta, es más, insistía en muchos de los defectos de "El corazón del guerrero" y además caía en otros errores nuevos, pero seguía sosteniendo determinados intereses, intereses engranados fundamentalmente en el cine de género. Monzón era y es un agricultor de ese cine denominado, de género, es decir, un cine que se decanta abiertamente por los marcos dramáticos y visuales de los clásicos de Hollywood (donde se inventaron y se les dio forma definitiva a los géneros). Eso mismo -o más de los mismo, según se mire- vino a demostrar una película tan irregular como "La caja Kovak", buenas intenciones, buenos momentos, pero mal cohesionado el conjunto, mal equilibrado el asunto.

Todo esto demuestra una cosa, y es que por más que Monzón tuviera buenas miras y por más que Jorge Guerricaechevarría le echara una nada desdeñable mano a partir de "El robo más grande jamás contado" (porque a partir de aquí, el cine de Monzón mejoró) lo que este ex crítico de cine necesitaba era una buena regleta, una buena base que le diera un diamante en bruto. Esto ha demostrado al menos que Daniel Monzón sabe aprovechar un buen material, y que sabe de hecho, adecentar un material mediocre, pero es que había que ser muy bestia para desaprovechar un material como el que brindaba la novela de Francisco Pérez Gandul (su ópera prima, por cierto).

Lo cierto es que "Celad 211" tiene pulso, garra, tensión. Casi no decae su equilibrio, en todo caso, el elemento más frágil de todo el film sea la relación entre Juan Oliver (Alberto Amman) y Elena (Marta Etura) pero lo cierto es que poco importa, porque la conexión sentimental entre ambos personajes genera el combustible preciso para uno de los momentos más tensos del film. Monzón filma con brío, sabe donde poner la cámara y además lo hace con bastante honestidad. Además, "Celda 211" le permite al director de "La caja Kovak" alternar ese realismo extremo con el que ha flirteado en algunas ocasiones (los pasajes dedicados a la prostituta de "El corazón del guerrero" eran ciertamente desagradables) con la maquinaria del suspense que todo parece indicar, es el verdadero meollo del cine de Daniel Monzón.

Por lo demás, todo encaja en la película con una asombrosa precisión. La música del -murciano- Roque Baños aunque seguramente inaudible en solitario, cumple con su cometido sin estridencias y los actores están muy bien, desde el primero al último. Mención especial merece sin duda Luis Tosar, que simple y llanamente, clava su papel de delincuente habitual capaz de rajarte la garganta sin pensárselo dos veces, uno de esos tipos a los que da simplemente miedo acercarse. Pero precisamente por esto, "Celda 211" funciona tan bien, porque al final, uno se identifica con "Malamadre" (Tosar), porque al final lo compadece, se identifica, y lo sufre... La verdad es que, muy bien hecho señor Monzón.

martes, 6 de abril de 2010

"La cuarta fase" de Otulande Osunsanmi (2010)


Yo siempre he defendido que es más saludable una buena polémica que la indiferencia. Y aunque sólo sea por eso, nada más empezar, chapeau por "La cuarta fase". Al parecer, la película de Otulande Osunsanmi ha montado un buen pollo en tanto se ha discutido mucho sobre qué hay de verdad en la película y qué es total ficción... Para los que no sepan demasiado sobre la película, les pongo en antecedentes. "La cuarta fase" es un film protagonizado por Milla Jovovich que nos cuenta la historia, supuestamente real, de la terapeuta Abbey Tyler quien al parecer, en un pequeño y remoto pueblecillo de Alaska llamado Nome, trató y experimentó en sus propias carnes lo que significa eso de ser abducido por un extraterrestre.
Hasta aquí el tema, más o menos normal. El asunto, por lo visto, empezó a ponerse peliagudo cuando los responsables de "La cuarta fase", incluyendo a sus distribuidores (la Universal y la Warner Bros. en Japón) vendieron y publicitaron la cinta como un relato documentado de hechos reales incuestionables hasta tal punto que el film de Osunsanmi llega a combinar escenas rodadas con actores en vídeos, teóricamente reales del hecho en sí. O dicho de otro modo, mientras vemos en la película como un personaje/actor es grabado con una cámara de vídeo, vemos al otro lado de la pantalla al supuesto personaje real que fue realmente grabado con esa cámara de vídeo que hemos visto colocar. Buena o mala la película no me negarán que la idea tiene su interés.
De entrada, me veo en la obligación moral de admitir que he sido el primero en caer en la red publicitaria de la película y en haber visto "La cuarta fase" pensando que había un soporte gráfico real indiscutible. Muy tonto por mi parte, aunque por otro lado pienso que no deja de ser un sentimiento maravillosamente ingenuo eso de ver una película como si fuera algo real, como un tonto... Ahora que lo pienso, espero seguir así muchos años...
Esto no quita, no obstante, que pasado el efecto inicial de embriaguez dramática, uno, tome posiciones, asiente los pies en la Tierra, y tome una determinación sobre lo que ha visto. Pues bien, para mi, lo que nos expone "La cuarta fase" es dramáticamente falso (sólo hace falta dedicarle una horilla a navegar por Internet para legar a esa conclusión), pero la verdad es que a mi eso me da francamente igual Lo que realmente me encandila de la película de Osunsanmi es que después de cosas como "Holocausto caníbal" o "El proyecto de la bruja de Blair", sigamos cayendo en la trampa de manejar la posibilidad de que lo que estamos viendo es real. A ver, caballeros, que en Hollywood no son idiotas y en el resto del mundo parece que cada vez los somos un poco más, (empezando por los propios diarios de Alaska que al parecer, llegaron a denunciar a la Universal por difamar la realidad de un entorno tan bello y rural, si es que esta misma información es cierta...).
Porque ya no se trata de cómo es posible de que ciertas imágenes hayan sido ocultadas hasta el estreno del film, o cómo puede ser que algo así esté pasando en un lugar como Alaska y nadie se haya percatado de ello, o de cómo es posible que el FBI haya visitado el lugar más de 200 veces y hayamos oído hablar más de Roswell que de Nome, en fin... De lo que se trata, insisto, es que hemos vuelto a caer. Hollywood, o en este caso, Otulande Osunsanmi (un director nacido en Estados Unidos pero que no debe esforzarse mucho en demostrar sus orígenes africanos...) nos ha vuelto a embaucar.
Por otro lado, la películas ha generado algunas críticas ciertamente feroces. Yo he llegado a leer que era la peor película de terror jamás filmada. A ver, caballeros, que hay mucho cine malo por ahí suelto y "La cuarta fase" no es uno de ellos... La película con defectos y todo, vale la pena admitirlo, y dejando incluso polémicas a un lado, consigue su propósito básico, inquietar y en última instancia, aterrorizar. Si, caballeros, "La cuarta fase", SI UNO ENTRA EN SU JUEGO, da miedo, es entretenida y aguanta en la memoria más de lo esperado. Mucho, para una película protagonizada por la Jovovich, que nos tiene demasiado acostumbrado a sus "Resident Evil" & Cia...
En fin..., a mi modo de ver, película a retener, o al menos, a tener en consideración y a no despreciar a la primera de cambio. La película, insisto, tiene defectos si, pero también virtudes (su nivel de efectismo es muy limitado, o al menos, singular, los extraterrestres por ejemplo, nunca se llegan a ver). Yo al menos pienso, que merece la pena intentarlo, y esto en el panorama actual es decir mucho. Pero desde luego, mala, mala de rasgarse las vestiduras, pues tampoco caballeros... Primero porque será el tiempo el encargado de indicarnos si esta película es un fiasco aunque yo sospecho que no y segundo, porque uno al fin y al cabo, insisto, si se deja llevar por el film, pasa miedo, y eso, eso siempre es bueno en el cine de terror.

viernes, 26 de marzo de 2010

"El hombre lobo" de Joe Johnston (2009)


"El hombre lobo" es una película curiosa. Primero por tratarse de un film de encargo de cabo a rabo, es decir, una de esas películas de estudio en las que se percibe que tanto monta, monta tanto que su director hubiera o hubiese sido Joe Johnston o Perico el de los Palotes. Si la hipotética personalidad de un director tan llano como Johnston ya es de por si, eso, una hipótesis, en "El hombre lobo" no hay ni rastro de ella, de hecho y muy al contrario, hay demasiada sangre en la película para ser un film de Johnston. Segundo porque es bien sabido, la película debió de tener algún que otro problemilla de esos denominados, creativos, porque según parece a punto estuvo Johnston de mandar el film a hacer gárgaras para que lo firmara cualquier seudónimo razón por la que se montó y remontó hasta que todos quedaron relativamente contentos. Tercero por ser una película de terror de premeditado aroma clásico que surge en un momento en el que el género anda a la deriva. La Edad de Oro del cine de terror ya pasó, los éxitos como "Drácula de Bram Stoker", "Scream" o "El sexto sentido" ya forman parte de la historia, lo que por necesidad implicaba cierto riesgo a la ahora de producir un film sobre el hombre lobo que además no pretendía reinventar el mito ni nada de eso, más bien, a lo que aspiraba era a retroalimentarse de la mítica del título original de la Universal. Es cierto que en este sentido lo que "El hombre lobo" buscaba bien se podría equiparar a una película como "Drácula de Bram Stoker", aunque con la radical diferencia de que por desigual que fuera "Drácula", Joe Johnston no es Francis Ford Coppola, y eso siempre va a pesar y más aún ante un film de encargo como este en el que seguramente Johnston filmó bajo la amenazante presencia de un productor que no le quitaría el ojo de encima y que raudo se llevaría el material para montarlo él, o los suyos, a su manera.

Pero bueno, a lo que vamos, ¿qué tal está "El hombre lobo" según los parámetros del Hollywood del 2009?. Pues..., regular. Regular porque no es un espanto de película, lo cual, francamente, se agradece. Y regular porque el film de Johnston no aporta nada..., de nada. Ni en lo argumental, ni en lo dramático, ni en lo efectivo, por más que el equipo de diseño de efectos visuales viniera presidido por Rick Baker, el mago todopoderoso de los legendarios efectos de "Un hombre lobo americano en Londres". Pero ¡ay!, los tiempos han cambiado. ¡Cuando beneficio y a la vez, cuando daño ha hecho el ordenador en el cine!. Y "El hombre lobo" es un buen ejemplo. Por un lado, la película de Johnston se preocupa por conservar el modelo clásico del licántropo, en el que el hombre lobo es eso, un hombre con apariencia lobezna en contra de esa tendencia en la que en un hombre lobo se transformaba en un lobo..., humanazoidamente..., grande... Pero a la vez, el hombre lobo de Johnston resulta demasiado plastificado, demasiado digitalizado, de modo que pierde la carnalidad que sí poseían películas como "Un hombre lobo americano en Londres" o incluso "Aullidos" por discutidas que sean.

De modo que supongo que, una de cal y otra de arena, de forma de nos quedamos donde empezamos. Una vez uno sale de ver "El hombre lobo", según nos dicen lo créditos, de Joe Johnston, nada ha cambiado, todo sigue igual en el mundo y en el cine. De modo que la película con la misma facilidad que se ve, todo que hay decirlo. Yo, lo único que destacaría, para bien, de la película, es el personaje y el propio actor de Hugo Weaving. Primero porque Weaving es un actorazo de primera por reivindicar y segundo porque que actor interpreta nada menos que a Frederick Goerge Abberline, uno de los inspectores estrella del misterioso caso de Jack el Destripador (aún por resolver, por cierto...) que aquí es ficcionizado y lo que es más, maldecido por la maldición del hombre lobo, lo que abre interesantes vías a posibles secuelas.., lo que siempre es interesante, siempre cuando ande de por medio Hugo Weaving...

domingo, 21 de marzo de 2010

Star Wars in Concert


No se me suele ver a mi en este tipo de concentraciones, más que nada porque en muchas ocasiones considero mucho más enriquecedor (y barato) ver una buena película, leer el periódico o seguir con el libro que tengo a medio. Pero se daban ciertas circunstancias que hacían una completa estupidez no haber ido. Primero el gesto que nunca olvidaré de mi buen amigo Antonio Rentero que me dijo más o menos tengo una entrada para Star Wars in Concert y está huérfana... ¡Para qué les voy a decir más! Segundo que ir a Madrid siempre es una buena idea y tercero, que escuchar a una orquesta tocando, no sólo los típicos temas de Star Wars, sino algunos que hemos repasado cientos de veces y que jamás hemos visto interpretar en director era una ocasión, probablemente única.
Cuando me acercaba al Palacio de los Deportes de Madrid lo primero que me llamó la atención no fue la kilométrica cola que me encontré, sino ¡¡las cuatro kilométricas colas que me encontré!! Por alguna razón no me esperaba tanta gente. Aunque como me dijo mi mujer si sumas a los cuatro freak de Murcia, los cuatro de Cuenca y así hasta llegar a los doce de Madrid.., pues eso, se juntan las 20.000 personas que allí nos congregamos. Quizá debería haberlo esperado, pero me hizo gracia ver, no ya a niños pequeños disfrazados de Darth Vader, Obi Wan o Luke Skywalker, sino a familias enteras disfrazadas de todos los personajes citados más la princesa Leia, Amidala, Han Solo, Qui-Gon Jinn, soldados de asalto, artilleros de la Estrella de la Muerte, soldados de asalto terrestres y hasta Cheewaka... Era todo un espectáculo la verdad.
Una vez dentro del edificio, las sorpresas continuaban. Resulta que habían tríado varios muñecos originales de las películas como el propio Cheewaka, Han Sólo congelado en carbonita, camisetas, llaveros, imanes, vamos de todo y todo, a precios muy poco populares. Me gusta el universo Star Wars pero no tanto...
Con diez minutos de retraso se apagaron las luces, el director hizo acto de presencia. Todo el mundo se olía lo que iba a pasar a continuación: la fanfarria de la 2th Century Fox y acto seguido, en una gigantesca pantalla aparece la leyenda Long ago, in a galaxy far, far away.... (con los cuatro puntos de rigor, no se crean, yo me enteré de esto hace poco) Y entonces la orquesta literalmente explotó en una de los temas más conocidos de la historia. No hubo mucho demasiado espacio para escuchar las primeras notas, porque el público explotó a aplaudir. Una vez terminado el tema, entró en escena la otra sorpresa de la noche, Anthony Daniels, el actor bajo lo metales de C3 PO. Con un ingles exquisito y formas de un actor formado en el teatro, Daniels hizo de oportuno presentador de cada uno de los temas.
Como era de esperar, y salvando Duel of the Fates, los temas de la última trilogía de Star Wars fueron digeridas por el público más que un aperitivo de lo que vendría después que otra cosa. Y es que no es lo mismo, ni las películas, ni la música (de esto ya hablaremos en otra ocasión). El auditorio casi se cae cuando terminó la pieza que presagiaba el que sería uno de los momentos álgidos de la tarde; la Marcha Imperial. Ahí sí que temblaron los cimientos del Pabellón...
Hubo entonces un inesperado descanso, habían tipos ahí con barriles a la espalda vendiendo cervezas y cubalibres de Ron (15 pavos, por cierto...). Ir al baño era inutil, había tanta cola como para entrar al concierto. Un botellín de agua costaba dos euros, en fin...
Según el discurrir de la música, los que estábamos allí sabíamos que ahora venía lo mejor. Y así fue; The Asteroid Field, Tie Fighter Attack o The Ewok Battle son sólo los ejemplos más espectaculares de esta segunda parte y de paso, la prueba irrefutable de que, por las razones que sean, John Williams estaba mucho más inspirado veinte años atrás que cuando la nueva trilogía se puso en marcha.
En suma, tarde memorable, música de primera, juegos de luces, una pantalla gigante con imágenes de las seis películas, un entorno disparatado, todas las franjas de edad disfrutando como enanos, más de uno marcando el ritmo con los pies, la cabeza, las manos, una copa! Irrepetible. Yo hubiera eliminado, es cierto las imágenes de la película y las hubiera sustituido por imágenes de la orquesta, que es al fin y al cabo lo que habíamos venido a ver. Ocurrió en un par de ocasiones, pero supo a poco. Pero por lo demás, apasionante.
De modo que ya para terminar esta fiesta freak os voy a dejar con un vídeo que me he tropezado por Youtube verdaderamente divertido. Se trata de un fan de John Williams que canta A capella algunos de los temas más populares de la obra de Williams con una letra inventada sacada directamente de La guerra de las galaxias. Sin desperdicio alguno, se lo aseguro. Pinchen aquí y disfruten.