martes, 29 de julio de 2008

"La máscara del demonio"


Absoluta y definitiva obra maestra del cine de terror. Digámoslo cuanto antes. "La máscara del demonio", de Mario Bava, era uno de esos pecados inconfesables que un cinéfago como yo no se podía permitir durante más tiempo. Había leído y leído sobre sus logros y hazañas visuales durante años, décadas diría yo. La película supone la desconcertante (por lo buena que es) ópera prima de su director, el italiano Mario Bava, después de haber trabajado como director no acreditado en un buen puñado de películas de terror de serie B.

Lo primero que llama la atención de "La máscara del demonio" es su portentoso blanco y negro. Nos encontramos en 1960, pero Bava optó por un formato bastante más tosco y primitivo, un blanco y negro que se adaptaba a los escenarios oscuros como un guante. De hecho, el arranque del film es una excelente muestra de ello. Arrebatador, en el inicio de "La máscara del demonio" se nos cuenta el ritual que termina con la vida de un temida bruja (una inmejorable Barbara Steel) hace siglos. Pero lo mejor, tal vez, viene después. Cuando dos médicos camino de Moscú, se detienen ante una decrépitas ruinas que ocultan en su interior la lápida de la temida bruja. Los decorados, la cuidadísima planificación, esa neblilla que ya es inseparable de los clásicos del horror, traen a la memoria de forma inmediata a directores como Tim Burton. No quiero pensar que habría sido de "Sleepy Hollow" sin "La máscara del demonio". El film gana y apabulla gracias a su atmósfera.

Otra cuestión interesante de la película de Bava es el uso de insólitos movimientos de cámara que van desde el simple zoom -a mi parecer, siempre una herramienta peligrosísima- hasta determinados rocambolescos y vertiginosos movimientos. Esa formidable autonomía de la cámara contrasta con ese formato en blanco y negro del que hablábamos antes, dotando al conjunto de un contexto enrarecido entre lo moderno y lo antiguo.

"La máscara del demonio" contiene además algunos de los momentos más aterradores que haya visto últimamente en una película. Desde la progresiva composición del cadáver de la bruja, hasta su resurrección, sus decorados, su iluminación, en fin... Una maravilla fundamental que recomiendo, con fervor y pasión desaforada.

9 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

¿La apuntamos para algún MARATÓN?

Sobre lo del zoom... sí que es peligroso, sí.

Pero cuando se usa en el momento adecuado resulta brillante... si se sabe cuándo es ese momento :-)

Recuerdo un plano de "Star Wars Episodio III"...

Indiana Jones dijo...

La verad es que en el momento idóne, la pelia para un Maratón molaria. Yo sólo he visto a uno o dos directores usar el zoom como Dios manda, pero en la mayóría de los casos resulta un recurso verdaderamente anacrónico. Se puede utilizar también como un recurso retro y esas cosas pero en conjunto hay que llevar mucho cuidado. Bava lo hace de puta madre. En cuanto a tu pasión divinizadora hacia "Star Wars III"... tio, dejame el pasiodio II y III (porque el I me niego categóricamente a volver a verlo), ok?

Antonio Rentero dijo...

El Episodio II te loo dejo cuando quieras, pero lo ves rápidito que enseguida veamos juntos el Episoio III... que por cierto... ya tengo encargado el proyector :-)

Ramón Monedero dijo...

miedo me das...

Antonio Rentero dijo...

Proyector estrenado con aclamador éxito.

Tenemos que quedar cuanto antes que te deje el Episodio II y que lo veas RAPIDITO, que tengo MUCHAS ganas de ver el Episodio III.

Corre, insensato!!!!

Indiana Jones dijo...

A ver...., eso nos obliga, sin dilación alguna, a recurrir a unos farolillos, sin ir más lejos.... POr cierto, mándame la lista de pelis del maratón para ir organizándonos.

Antonio Rentero dijo...

Te cambio cena pantagruélica en los Faroles por refrescante granizado de sandía en el Chambi...

No te digo más que esta tarde allí un amigo y yo nos hemos postrado de hinojos y alzando los brazos al cielo hemos dado gracias a Dios por ser hombres... de verdad.

Ramón Monedero dijo...

Lo de dar gracias por ser hombres está muy bien..., pero unos farolillos..., ¿y por qué no encotramos un punto intermedio? ¿un lugar donde, a trago cervecero, podamos dar gracias a dios por ser hombres?
Hay que ver lo que ha divagado estos comterios a propósito de la obra maestra de Bava...

Antonio Rentero dijo...

Uffff... si es que me pillas siempre después de pegarma una pansá comé y no me apetece pensar en comida...

Tú hazme caso, déjate de cervezas y vamos a apretarnos unos granizados de sandía en el Chambi... hazme caso QUE YO SÉ POR LO QUE LO DIGO!!!