miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cicatrices de guerra, heridas de paz


Ayer terminé de leer "Cicatrices de guerra, heridas de paz. La tragedia árabe israelí". El volumen viene escrito por Shlomo Ben Ami, ex ministro de exteriores de Israel y ex embajador de Israel en España. El hombre, se nota de aquí a Lima, que controla lo que dice. De hecho, el único problema que puede tener un libro como este es precisamente eso, su tremenda complejidad y lo enmarañado del asunto que está narrado por Ben Ami dando por supuesto, que el lector tiene los conocimientos de base necesarios para enfrentarse a tamaña lectura. En mi caso concreto el asunto iba casi, casi... Reconozco que en ocasiones me perdía un poco, porque Ben Ami sabe demasiado sobre el tema, su forma de escribir resulta poco esclarecedora en algunos detalles de base, como cuales fueron las razones que llevaron a Ariel Sharon a sitiar a Yasser Arafat en su cuartel de Ramalah. Y es que, "Cicatrices de guerra, heridas de paz" es más un libro global, que pretende ofrecer algo de luz a un conflicto con más de cien años de historia sin detenerse demasiado en los detalles y si en las consecuencias generales del enfrentamiento entre árabes e israelíes.


Pero lo que si cabe reconocerle al libro de Ben Ami es su generosa neutralidad. El ex ministro de exteriores admite desde el principio las imperdonables barbaries que tanto juidos como palestinos ha inflingido a la otra parte. Echa en cara sin pelos en la lengua las constantes pérdidas de oportunidades, tanto de unos como de otros por encontrar puntos de acuerdo. Recrimina la soberbia israelí con respecto a los palestinos, a los que siempre han visto un escalón por debajo, pero Ben Ami también es muy duro con los palestinos, especialmente con Arafat, a quien acusa de mantener una doble cara, una, la más amable y reconciliadora que el líder palestino ofrecía a la comunidad internacional y otra de absoluto inmovilismo y en favor del alzamiento de las armas, que ofrecía a su pueblo.


Ben Ami también reprocha los vagos intentos de los líderes judíos por encontrar una solución al conflicto, incuso a Issac Rabin, una de las vacas sagradas de la política israelí que apunto estuvo de firmar un acuerdo de paz que se fue al carajo cuando un extremista judío lo asesinó en 1994. Donde Ben Ami admite todas sus simpatías es en la cumbre de Camp Davis auspiciada por Bill Clinton y en la que él participó. Amin considera que el plan Clinton era el más justo y adecuado para un problema demasiado enmarañado como para no cortarlo de raíz.


Sin embargo, Ben Ami también pasa de puntillas por cuestiones, ciertamente espinosas. Por ejemplo, el ex embajador israelí en España no hace ninguna consideración previa a los derechos supuestamente históricos del pueblo judío sobre Palestina, aunque bien es verdad que Ben Ami considera -no sin razón- que esta cuestión hay que superarla de una vez por todas y pasar a la mesa de negociación, porque abanderando derechos históricos e ideologías religiosas, reconoce el autor, no se llega a ningún sitio. Tampoco menciona Shlomo ben Ami que la votación de la ONU de 1948 que aprobó la creación del estado de Israel fue fruto de numerosas coacciones y chantajes por parte de judios que por aquellos días en Nueva York, perseguían a los cónsules de los distintos países amenazándoles -en cuestiones, fundamentalmente económicas- si no votaban a favor de la creación de Israel.


En cualquier caso, "Cicatrices de guerra, heridas de paz" es un libro ciertamente importante y necesario que ha sido aplaudido incluso, por aquellos que atacan con ferocidad la política israelí. Porque Shlomo Ben Ami reconoce la complejidad del conflicto y admite los serios problemas, tanto en un bando como en el otro para dar con una solución. La política israelí está demasiado anclada a los designios de los ortodoxos, facción judía que aspira al Eretz Israel, es decir, los antiguos reinos de Judá e Israel, históricamente, cuna de los israelitas y la célebre Tierra Prometida, que angloba territorios del actual Israel si, pero también de Siria, Líbano, Cisjordania, Jordania y Egipto, una completa insensatez según el propio Ben Amin. El problema es que estos juidos ortodoxos son un fuerte grupo político que condiciona y mucho, la política de Israel.


El otro problema, en el bando palestino es la falta de una autoridad que aúne a las innumerables facciones que pueblan Cisjordania y Gaza, incluso, cuando Yasser Arafat estaba al frente. Los palestinos, desgraciadamente, no gozan de una democracia en condiciones como para decidir de forma unánime, libre y al unísono, el destino de su pueblo y eso, es un escollo de difícil solución.


Y todo esto, lo escribió Shlomo Ben Ami antes de que Ariel Sharon cayera en coma y fuera sustituido por al actual Ehud Ormet, antes de que Hamas fuera elegida democráticamente y se hiciera por la fuerza con el control de la franja de Gaza, antes de que Tony Blair fuera nombrado mediador europeo para el final del conflicto, antes de la enclenque cumbre de Annapolis... Pese a todo, el discurso de Shlomo Ben Ami en "Cicatrices de guerra, heridas de paz" es de rabiosa actualidad, y desgraciadamente lo seguirá siendo mientras árabes e israelíes no se sienten a hablar, busquen y encuentren un camino hacia la paz. Bien le hace falta a dos pueblos, que ya está bien, han sufrido demasiado y todo, paradójicamente en torno a una ciudad como Jerusalén, que significa la ciudad de la paz.

5 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Si te digo que le quites la N al final de "ben Amin" las 15 veces que lo has escrito ¿me odiaras?

:-)

Ramón Monedero dijo...

Vaya comentario...me voy a callar y no voy a ser cruel. Por otro lado me hace mucha gracia, porque te puedo jurar que lo escribí sin "n" al final y después, no se porque razón, pero fui nombre por nombre poniéndole la "n".
Si, se la quitare, si (y eso va por todos los que vengan detras). Y si, te odio.

Antonio Rentero dijo...

Jajajaja

Era la pequeña maldad del día ;-)

Hace muchos años que conozco la trayectoria diplomática y política de Shlomo ben Ami, de hecho fue el primer embajador que Israel tuvo en España a finales de los 80, principios de los 90, y tuvo un destacado papel en las célebres conversaciones de Madrid.

Ya te pediré un día ese libro, que me parece muy interesante, aunque si a ti en ocasiones reconoces que se te queda "espeso", a mi, que no tengo tantos y tan profundos conocimientos como tú en el conflicto árabe-israelí igual se me queda más inalcanzable aún, pero igualmente sé que me proporcionara información, formación y criterio.

Major Reisman dijo...

Buenas

Como bien dices el problema es bastante complejo pero está claro que están condenados a entenderse.

Reconozco que cuando en mi adolescencia empecé a leer sobre el tema era más pro-palestino, pero con el tiempo he acabado teniendo más simpatías hacia la parte judía. Lo que si tengo muy claro es que la llamada "comunidad internacional" habla mucho pero al final hace poco, y lo poco que hace encima es malo para ambas partes.

Un saludo

Ramón Monedero dijo...

Antonio. si el tema te interesa tengo un dossier de La vanguardia interesantísimo sobre el tema que te puede resultar bastante interesante a modo de texto preparatorio para abordar el trabajo de Ben Ami.
Major: en un principio, cuando comencé a adentrarme en este conflicto, vi que había una facilidad pasmosa a la hora de ponerse al lado de los palestinos y eso es algo (la adhesión a una postura de forma masiva) que siempre me producido ciertas sospechas... Yo no tengo mi postura muy definida, pero lo que si creo es que, como dices, están condenados a entenderse, aunque para eso, tengan que morir miles de personas lo que siempre, es una lástima...