domingo, 4 de enero de 2009

La tiranía del zoom


Como es bien sabido, el zoom es una herramienta relativamente moderna. Surgió de la televisión. En aquellos primeros pasos del medio televisivo, resultaba muy útil una combinación de lentes que parecían acercar la cámara a un presentador sin tener que mover esos tremendos armatostes que eran las primeras cámaras de televisión. Aunque el zoom se dejó notar muy rápido en el cine con distintas sensibilidades, no fue hasta la década de los 60 y 70 cuando su presencia en el cine empezó a resultar masiva. Hoy día, resulta relativamente fácil identificar el año de producción de una película en función del uso que se haga del zoom.

Terence Fisher solía decir que el zoom era un truco, por eso, viniendo de un director profundamente honesto como él, el director de "La maldición de Frankenstein" no era muy amigo de su uso. Fisher tenía razón, el zoom es un truco porque crea la ilusión de crear una distancia entre objeto y cámara que en realidad no existe. Gracias a un zoom, un objeto o un personaje puede aparecer en primer plano, dando la sensación de que la cámara está a escasos metros, cuando en realidad se encuentra a varias decenas. Cuando un zoom se acerca a un objeto, la sensación que provoca es la de acercar el fondo a la cámara y no al revés, que es lo que consigue un travelling, es decir, acercar la cámara a un objeto. El zoom además, cuando es empleado sin mesura, provoca enseguida la sensación de estar viendo un telefilme. Fue una herramienta inventada para la televisión, y su uso y abuso es normal, sugiera una película para la televisión. Ya se sabe que la estética telefilme nunca ha sido buena para un film, de modo que yo soy de los que se le ponen los pelos como escarpias cada vez que un zoom hace su incómodo acto de presencia en una película.

A día de hoy, ya podemos decir que el zoom no es sinónimo de mala película, o de telefilme, pero también es cierto siguen siendo pocos los que lo usan con verdadero acierto. El primero que mejor uso hizo del zoom en el cine fue, como no podía ser de otro modo, Alfred Hitchcock en su monumental "Vertigo". Hitchcock fue muy listo. Tal vez porque dedujo que el zoom por si solo no tenía demasiado sentido, o tal vez, resultaba demasiado brusco, de modo que se le ocurrió combinar un zoom hacía adelante con un travelling hacía atrás. ¿El resultado?, la impresionante escena de "Vertigo" en la que James Stewart mira hacía abajo en las escaleras del campanario y siente vértigo (en la imagen). Desde entonces, esta especie de travelling invertido ha sido imitado hasta la saciedad. Por Spielberg en "Tiburón" o por Scorsese en "Uno de los nuestros" que yo recuerde ahora mismo.

Otro uso habitual del zoom bastante loable es el denominado teleobjetivo. Es decir, rodar una escena con la cámara a varios metros de distancia de los actores pero con el zoom al máximo. Esto provoca un granulado muy característico en la imagen. Quizá el gran público no sea consciente, pero genera la sensación de distancia entre lo que estamos viendo y el espectador. Por ejemplo, buena parte de "Traffic" fue rodada así y la más reciente "Tiro en la cabeza" también. La ocurrencia está muy bien para generar un tono documental al producto final. Pero como en todos los casos, el problema viene cuando se abusa de este recurso.

Mucho más molesto resulta la herramienta en cambio cuando queremos ofrecer vitalidad, dinamismo al asunto. Por ejemplo, la serie española "Policías" lo hacía, y muy mal, constantemente. El zoom es una herramienta demasiado violenta, demasiado brusca, su uso, se nota demasiado y si no se hace con mesura, rápidamente se percibe el truco, hasta llegar a molestar. En el cine, también ha ocurrido esto, ahora no recuerdo un caso concreto, pero ocurre y demasiado.

El zoom, como todo en este mundo, con moderación puede resultar una herramienta útil, aunque como verdaderamente uno puede exprimir las posibilidades de un zoom es a través de ingenio, pero claro, eso es más difícil. Por ejemplo, su uso ocasiones y premeditado en una película como "Munich" conseguía darle al conjunto un agradecido y necesario -por razones de contexto- tono setentero a la película de Spielberg, John Woo, aunque malabarista y efectista hasta la médula, usa el zoom como un abracadabra más, que en ese contexto circense, no desentona del conjunto, es más, lo dota de cierto tono de serie B, algo que hace sin remilgo alguno y orgullosamente de lo que hace Quentin Tarantino cada vez que tiene oportunidad.

Como vemos en suma, el zoom puede ser, a priori un elemento incómodo, pero bien empleado, puede resultar adecuado primero, imperceptible segundo y genial tercero. Cosas del ingenio, ya se sabe...

8 comentarios:

Tigretón dijo...

Se aprende mucho en este blog, sí señor, a la par que se pasa bien.

La escena que has mencionado de "Vértigo" es antológica... (como tantas otras del "maestro" del suspense, pero también del cine) película acompañada de una partitura musical estupenda (como lo son casi todas las grandes películas de Don Alfredo). La escena del campanario de la iglesia colonial, la recordaba mentalmente pero la he revisitado en esa maravilla que es Youtube, para verla con detalle, al hilo de tus palabras:

http://es.youtube.com/watch?v=WWvZyFtSLqw

Me encanta esa Kim Novak, por cierto, esos ojos, ¡qué mujer!... Tengo varias películas pendientes de poseer: "Bésame tonto" o "Me enamoré de una bruja"

Y, volviendo al zoom en España, si no recuerdo mal y no me corriges, el zoom lo introdujo en televisión Valerio Lazarov (no sé si eso es un mito)

Ramón Monedero dijo...

No estoy al día con respecto a quien, cómo y dónde fue introducido el zoom en España, en realidad, esta entrada no es fruto de ninguna lectura sino un compendio de ideas que me han ido rondando la cabeza desde hacía tiemppo y que hoy se me ha ocurrido comentar, sobre todo a raíz del pack aquel de la Hammer que te comenté que tirán del zoom que da gusto...
De Don Alfredo..., ¡qué podemos decir de Don Alfredo que no se haya dicho ya!? Que era el más grande y que no hay nadie como él y que ya veremos si estar por llegar el que tan sólo, le haga sombra.
Un abrazo trigretón.

El chache dijo...

Como todo lo que se usa en el cine de forma muy repetitiva, el zoom puede resultar, como tu dices, molesto en incontables ocasiones.
Un saludete

Ramón Monedero dijo...

El problema es que a mi juicio, y según la época, el zoom puede llegar a resultar absolutamente insoportable...
Saludillos.

Athena dijo...

¿Y qué me dice del abuso de la cámara al hombro? Llega a ser mareante cuando a un director le da por ir de "independiente" y, tachán, quita el cacharro del trípode y a fastidiar los estómagos de los espectadores.

Ramón Monedero dijo...

Athena, la cámara al hombro puede situarse en dos extremos en mi opinión, la de la escuela Lars von Trier, que queda muy bien y si te lo curras, hasta te pueden dar un premio, y la de la escuela McTiernan pero mal hecha, muy habitual en el cine de acción donde en una situación confusa de lucha o lo que sea, nada mejor, que generar eso, confusión por lo que al final uno no se entera de nada...
Si, la cámara al hombro también podríamos detenernos un día y hablar de ella, si...

Miguel dijo...

Muy interesante el artículo, saber utilizar la cámara correctamente es esencial para obtener un buen resultado. Me gustaron mucho tus ejemplos.

Salu2.

Ramón Monedero dijo...

Muchas gracias por tus palabras Miguel. Un saludillo y me alegro que te haya gustado.