jueves, 2 de octubre de 2008

Domingo sangriento


El otro día revisé "Domingo sangriento" (en la imagen). Había visto hace poco "El ultimátum de Bourne" de Paul Greengrass. Recordé que este hombre era también el director de "Vuelo 93" y que además, tenía un pequeño clásico moderno titulado "Domingo sangriento". Como sabrán, este film recrea los incidentes que tuvieron lugar en Derry, en Irlanda del Norte, en 1972 en una manifestación en contra del "internment" (aunque esto no se menciona en el film), una medida que metía entre rejas, sin juicio previo, a los sospechosos de pertenecer al IRA. Lo que si fue, desde luego, es una manifestación premeditadamente pacífica. 15.000 personas se dieron cita en Derry. Demasiada gente junta, demasiadas vísceras sobre la mesa... En unos 20 minutos los manifestantes se enfrentaron con las fuerzas del ejército británico. 14 personas murieron. En 20 minutos. Nadie en el ejército inglés fue sancionado, es más, lo soldados fueron condecorados...

Tema espinoso donde los haya, no cabe duda. La situación en Irlanda en la década de los 70 era complicada y reunir a tanta gente en un entorno sitiado por el ejército era un error de planificación básico. Controlar a 15.000 personas sin que nadie se saliera del esquema fijado (manifestación pacífica) era también muy, muy complicado. Cuando un grupo de alborotadores, los más jóvenes, empezaron a plantarle cara al ejército (una práctica muy habitual, por otro lado, en esa zona y en aquellos años), la semilla ya estaba plantada. Aquello dio alas al ejercito a hacer lo que de todos modos, parece ser, que tenía pensado hacer, actuar con suma dureza. El asunto se fue de las manos, alguien disparó primero, no se sabe con seguridad quien. Parece ser que fue el ejército. 14 muertos en 20 minutos. Según el film de Greengrass, los soldados dispararon indiscriminadamente a los civiles, rematándoles incluso en el suelo. También según Greengrass (puesto en boca de unos de sus personajes), aquel día los británicos le dieron un soplo de aire fresco al IRA porque esa misma noche, decenas de jóvenes que no pasaban de meros alborotadores dejaron las piedras a un lado para pasar a empuñar un arma. El odio enjendra odio.

Dejando a un lado la polémica el film está rodado con aire de premeditado pseudo-documental; la cámara se mueve mucho, está siempre al hombro, no es nada estable y hay muchos zooms. El efecto se consigue, desde luego. En realidad es como siempre filma Greengras, una vez vistas "Vuelo 93" y hasta "El ultimátum de Bourne" que es un auténtico desaguisado de planos y movimiento. Es lo que yo digo, unas formas no sirven para todos los relatos. Esta manera de rodar encajó como un guante en un film como "Domingo sangriento", quedaba bastante bien en "Vuelo 93" pero en "El ultimátum de Bourne" era más un inconveniente que un incentivo. Más que ver las cosas, se intuían. Todo resulta demasiado conjunto en esa película.

De todos modos, creo, las formas de Greengrass son las más fáciles. Es decir, no hay nada rápido que rodar una escena confusa haciéndola también confusa, pero eso, ya está muy visto. Y la prueba de que esto no es siempre una buena opción es "Domingo sangriento" y "El ultimátum de Bourne", en un sitio si encaja bien, en otro es un cocido de difícil conexión que no hace justicia a las -dicen- excelentes escenas de acción de esa película.