martes, 24 de febrero de 2009

"Monster Show"


Que David J. Skal publique un libro es ya razón más que suficiente para no perderle la pista al ejemplar. Skal es uno de los historiadores cinematográficos más importantes de Estados Unidos y además es uno de lo mayores conocedores de la primera Edad Dorada del cine de terror de la Universal y del cineasta norteamericano Tod Browning, tanto, que Skal es el único escritor hasta la fecha que le ha dedicado a Browning un monográfico en exclusiva. Por todo esto y algunas cosas más, el último libro de David J. Skal, "Monster Show. Una historia cultural del horror", se tercia un volumen apasionante, imperfecto tal vez, pero repleto de apuntes, hallazgos, anécdotas e interesantes reflexiones a cerca del cine de terror y los fenómenos culturales que lo han visto crecer.
Por decirlo de algún modo, el esqueleto sobre el que se articula "Monster Show" es la demostrada relación existente entre el cine de terror, la sociedad en la que nació, la lucha contra las censuras y los gustos populares que alimentaron o acabaron con determinadas tendencias de escasa longevidad. Propuesta apetitosa, no cabe duda, ahora bien, si "Monster Show" se subtitula "Una historia cultural del horror" muy bien debería haberse subtitulado "Una historia cultural y parcial del horror americano". Parcial porque Skal se ventila en un par de páginas tanto a Val Lewton y sus míticas producciones para la RKO como a Roger Corman y sus particulares adaptaciones de relatos de Edgar Allan Poe, así como pasa de puntillas sobre películas tan fundamentales como "La noche de los muertos vivientes". Americana porque en el libro de Skal no hay rastro de la obra de Dario Argento, las producciones de la Hammer simplemente las menciona en un par de ocasiones y de Roman Polanski sólo parece recordar "La semilla del diablo" y todo quizá, porque venía producida por William Castle, uno de los feriantes más lucrativos que tuvo el cine de los 50. Y esto, no es del todo bueno. Ahora bien...
Pese a todo, si uno aborda la lectura de "Monster Show" y asume las citadas carencias, el libro de Skal, en buena parte de lo que aborda resulta una propuesta terriblemente interesante. De hecho, donde más hace hincapié "Monster Show", es precisamente en aquello que más conoce Skal, en la Edad Dorada de la Universal y en los trágicos vaivenes del director Tod Browning.
En lo referente a la Universal, los conocimientos de Skal no tienen parangón, tal es así, que aunque esta etapa ocupe una abusiva mitad de todo el volumen, lo cierto es que uno hubiera preferido que Skal se hubiera limitado a escribir sobre la Universal, porque no se escapa casi ninguna película y sobre todas, hay algo interesante que decir. Skal desgrana como los grandes mitos del horror, Drácula, Frankenstein, la momia y el hombre lobo fueron explotados, desarrollados, exprimidos y tirados a la basura –aunque siempre en el recuerdo colectivo de los americanos- en una década de cine irrepetible. Nos relata también las continuas luchas con la censura de la época, las complejas referencias culturales, las gestiones internas de sus maquinaria de producción y sobre cómo determinadas películas afectaron, de forma definitiva, al ideario colectivo norteamericano de forma, mucho más sentida que en el resto del mundo. Pero a Skal tampoco se le escapan otras películas producidas fuera de los estudios de la Universal como "El hombre y el monstruo" o "Asesinato en la calle Morgue" pero sobre todo, el autor ofrece un riquísimo repaso a la obra y la personalidad de Tod Browning, de lo más valioso del libro, que nos descubre a un hombre acomplejado, bebedor, lisiado tras un terrible accidente que casi le cuesta la vida, lastrado por un genio que supo controlar y olvidado por Hollywood tras filmar su obra maestra, "La parada de los monstruos".
Pasados estos capítulos la densidad de "Monster Show", al menos en mi opinión decae, aunque esto no impide que el libro siga ofreciendo jugosas anécdotas, interesantes datos y reflexiones. En este último caso sin duda, hay dos cuestiones particularmente curiosas, Una es la lectura que Skal hace de la figura del niño en la década de los 70. Según el autor, un niño pasó de ser una bendición a convertirse en una carga, fundamentalmente económica, que lastra la vida de pareja y sume las relaciones en un caos. De aquí, según Skal, surgieron películas como "La semilla del diablo", "El exorcista" o "La profecía". La otra, es la interpretación que el autor hace de la plaga del sida, sus primeros años en los que el cine hemoglobínico explotó literalmente salpicando de sangre las pantallas de medio mundo (“Hellraiser”), y como este fetichismo por la sangre revisitó a los vampiros ("Entrevista con el vampiro") hasta convertirse en un refinado y hasta amanerado canibalismo propio sólo de los snob y los intelectuales ("El silencio de los corderos", "American Psycho").
Pero además, "Monster Show", por su naturaleza de libro profundamente americano, escarba y expone, algunos fenómenos de la cultura americana que aquí, a España, nos han llegado e pasada, de rebote o ya, adulterados por la industria. Skal explica cómo y por qué nacieron y murieron fenómenos como "La familia Adams", "La familia monster", Vampira o "Historias de la cripta". Pero Skal habla también de literatura y centra buena parte su libro (demasiado, diría yo), sobre Stephen King, figura -es cierto- fundamental para comprender el terror de los 80 y como su comunión con el cine estuvo plagada de altibajos, más bajos que altos, todo sea dicho de paso.
En cualquier caso, libro enriquecedor, con carencias, es cierto, pero repleto de curiosidades e información básica para comprender el horror americano y aunque nos pese, también buena parte del horror occidental, aunque insisto, se obvien figuras fundamentales.