viernes, 27 de marzo de 2009

Harvey Manostijeras


Acabo de terminar de leer "Sexo, mentiras y Hollywood", ensayo imprescindible para aquellos que quieran conocer los entresijos del cine independiente de los años 90 y de paso conocer también cómo es y de qué vive el mundo del cine en Hollywood. El libro, escrito por Peter Biskind empieza diciendo algo así como "si el cine es la mafia, el cine independiente es la mafia rusa". O dicho de otro modo, si quieres encontrar a buitres rastreros viles y cobardes, nada mejor que escarbar en el mundillo del cine independiente americano. Eso es al menos lo que deja entrever con bastante evidencia el trabajo de Biskind, que a través de infinidad de entrevistas va construyendo un complejo y abultado mosaico de testigos y declaraciones en torno fundamentalmente a dos cuestiones íntimamente relacionadas con el cine independiente americano. Una, el festival de Sundance. Otra Miramax.
De Sundance, la verdad es que Biskind destierra esa imagen generalizada que todos tenemos de un Robert Redford bondadoso preocupado por la independencia y la creatividad del cine y lo describe como un ególatra obsesionado por mantener el control absoluto de Sundance y capaz de robar proyectos a quien sea (al parecer, la -fantástica- película de Redford "Quiz Show", era un proyecto que en principio iba a dirigir Steven Soderbergh cuando éste se estaba, poco menos, que muriendo de hambre) a Dios rogando (Sundance) y con el mazo dando (sus películas hollywoodienses).
Pero el auténtico, verdadero y absoluto protagonista es Miramax y por extensión, sus dos co-directores, Harvey y Bob Weinstein, pero sobre todo el primero. De Harvey Weinstein (en la imagen) no es que Biskind eché pestes, es que lo pone a caer de un burro, literalmente lo entierra y lo apalea como un ser despreciable, colérico, un verdadero volcán en constante e imprevisible erupción que arrasa como un tsunami todo lo que le rodea estés con él o contra él. Harvey no tardó en hacerse con el apodo de Manostijeras por, según cuentan, su tendencia a recortar toda película que tenía la suerte o la desgracia de caer en Miramax. La empresa (cuyo nombre viene de la fusión del nombre de los padres de Harvey y Bob, Mirian y Max) comenzó distribuyendo conciertos de música, algo que contra todo pronóstico, les proporcionó el dinero suficiente como para empezar a comprar películas y distribuirlas en Estados Unidos. Fue así como comenzó la leyenda de Miramax, comprando, cortando, montando y volviendo a montar, para finalmente publicitar y distribuir películas como "Cinema Paradiso", "Fresa y chocolate" o "El piano". Eran películas en las que nadie creía, pero que Weinstein reinventó para el publico norteamericano y de paso para el resto del mundo. Fue entonces ya, cuando Weinstein empezó a tener algo más que palabras con directores como Giuseppe Tornatore o con el mismo Bernardo Bertolucci para quien distribuyó "El pequeño Buda".
Paralelamente, por aquellos días, los Weinstein comenzaron a alimentar y confiar en el ingenio de jovencísimos cineastas que con poco más que una cámara y muchas cosas que contar, se lanzaban al rodaje de una película. Una creación de Harvey es Kevin Smith ("Clarck"), Steven Soderbergh ("Sexo, mentiras y cintas de video"), Matt Damon y Ben Affleck ("El indomable Will Hunting"), Quentin Tarantino o Billy Bob Thorton. De igual forma, y más o menos por aquellos años, en 1989, Miramax genera Dimension Films, una filial de la productora dedicada al cine comercial, barato y de rápido rendimiento, generalmente de género que sería dirigida por Bob. De este modo, Harvey se encargaría del cine, digamos de prestigio y Bob del comercial y menos bueno. Bajo la batuta de Dimensión han nacido éxitos del inesperado calibre de a saga de "Scream", "Scary Movie", "El cuervo", "Spy Kids", "Sin City", inagotables secuelas de la serie Halloween además de haber distribuido películas como "Los sin nombre", "Darkness" o "Los otros".
A los Weinstein les sonreía la fortuna hasta que comenzaron a pasar cosas que nadie identificó en su momento como preocupantes signos de atención. Primero fue "Sexo, mentiras y cintas de vídeo", después "Pulp Fiction", luego "El indomable Will Hunting" y finalmente "Al otro lado de la vida". Las películas de Soderbergh, Gus Van Sant, pero sobre todo la de Tarantino demostraron que invirtiendo poco dinero en cine independiente se podía hacer mucho dinero, pero mucho, mucho. Entonces Miramax comenzó a invertir más dinero en cine independiente y lo que en un principio era un negocio moderadamente arriesgado pasó a convertirse en una inversión cada vez más grande y arriesgada. Ese punto de inflexión lo marcó "Al otro lado de la vida". Aquella era una peliculita de un tipo al que nadie conocía llamado Billy Bob Thorton. Harvey quería esa película y pujó con no buenas artes por ella hasta alcanzar la disparatada cifra de 20 millones de dólares. Pagar esa cifra por una película que había costado un millón de dólares era un mal negocio, pero así se hizo.
Miramax entonces destapó la caja de los truenos, el mundo de la producción y la distribución independiente empezó a gastarse mucho más dinero, tanto, que las majors comenzaron a interesarse por un cine que nunca le había preocupado. Tanto, que la Disney compró Miramax, Universal, October, la Fox creó la filial Fox Searchlight y así sucesivamente, todos querían su trocito de pastel independiente. En el caso concreto de Miramax, que Disney la hubiera comprado en un primer momento fue bueno y malo. Bueno porque de pronto Miramax disponía de mucho más dinero para comprar y producir proyectos, malo porque Disney tenía derecho a veto, y fue por ejemplo la cuna de Mickey Mouse la que evitó que Harvey y Bob metieran la cabeza hasta el fondo en "El señor de los anillos".
Esto provocó que de pronto, productoras independientes comenzaran a lanzar películas muy caras y en el fondo, muy poco independientes. De pronto Miramax se gastó 25 millones de dólares en "Shakespeare in Love", después 40 en "Chicago" y finalmente 95 en "Gangs of New York". Aquello de independiente empezaba a tener más bien poco. Además Harvey, que según cuenta Biskind ladraba a sus empleados, engañaba, coaccionaba y alimentaba campañas de descrédito contra sus rivales en los Oscar (la última contra "Slumdog Millonaire", haciendo correr la voz de que la India se había escandalizado ante la imagen que el film de Danny Boyle daba del país), llegó a encararse incluso con su hermano Bob. A Bob, las cosas le iban de maravilla, se gasta poco dinero en las películas y recaudaba cientos de millones de dólares con cosas como "Scream".
Miramax llegó a crecer tanto que se convirtió en un titán de tres pisos y unos 500 empleados martirizados por las iras de los Weinstein. "Sexo, mentiras y cintas de vídeo" cuenta a lo largo de este proceso un buen aluvión de anécdotas de lo más jugosas, por ejemplo. Pone al descubierto como Quentin Tarantino se convirtió en un show man más preocupado por su ego que por el cine y como el director de "Reservoir Dogs" terminó pelándose con todos sus compañeros de generación durante el rodaje de "Four Rooms". Era el mimado de los Weinstein. Peter Biskind cuenta también como durante el rodaje de "Scream", Bob Weinstein hizo parar la filmación porque no le gustaba la careta que llevaba el asesino. De modo que dio orden de que Wes Craven rodara las escenas en las que apareciese el asesino enmascarado cuatro veces, con cuatro máscaras distintas. Craven, que no era ningún jovencito le dijo a Bob algo así como estás de coña, ¿no?. Cuando Bob se enteró de que la máscara la había comprado en una tienda de disfraces y que no era fruto del diseño de un artista puso el grito en el cielo y comenzó a tirar muebles a la cabeza de quien tenía alrededor. Al final Bob, en uno de esos pocos momentos de humildad de los Weisntein reconoció que ellos tenían razón y yo estaba equivocado, no recordé que la máscara de Michael Meyers de la saga "Halloween" también se había comprado en una tienda. Aquello era una buena señal y yo no supe verla.
Tal vez uno de los episodios más curiosos para el cinéfilo sea el rodaje de "Mimic". Bob había contratado a Guillermo del Toro pero al señor Weinstein no le gustaba nada lo que estaba haciendo ni como lo estaba haciendo. Organizó una lectura de guión y comenzó a sacarle pegas desde la primera hasta la última coma, a todo. Se desplazaba a Canadá, dónde se estaba filmando la película para sugerirle a De Toro como debía rodarla. El asunto, llegó hasta tal punto que Bob se reunió con Del Toro en un hotel y le dijo, matiz arriba, matiz abajo, estas despedido. Y además, continuó y ahora, vas a bajar al Hall y le vas a decir a Mira Sorvino (protagonista del film y por aquel entonces pareja de Tarantino, recordemos, niño mimado de los Weinstein) que no te sientes capaz de seguir adelante y que abandonas la película. Al parecer, Bob tenía tan claro que De Toro no iba a seguir con el film que ya tenía un segundo director contratado, Ole Bornedal (director de la curiosa "El vigilante nocturno"). De Toro, absolutamente compungido, bajó al hall, se plantó delante de Mira con Bob a un lado y le dijo como un zombi autómata; no me siento capaz de seguir con la película, abandono el rodaje. Según cuenta Biskind, Mira entonces miró a Bob, comprendió lo que estaba pasando y lo más suave que le dijo a Weinstein fue hijo de puta. Mira se negó a que De Toro se fuera, si se iba él, ella también se iría. Bob no podía permitir aquello y finalmente Del Toro se quedó.
Todo esto por parte de Bob, porque Harvey era otro que tal baila si cabe, todavía peor. Sin duda, la trifulca más emblemática de todas que las que narra Biskind en su libro es la que Harvey tuvo con Martin Scorsese a propósito de "Gangs of New York". Los episodios narrados son unos cuantos en torno a que si Daniel Day-Lewis no aparecía guapo, que si era un film demasiado violento (Harvey quería eliminar la formidable batalla campal que abre la película) pero sobre todo, que la película era muy larga. Harvey además quería incluir diálogos, música distinta y un montaje más convencional (le llegó a decir a Scorsese que se deshiciese de su legendaria montadora Thelma Schoonmaker). La película comenzó a rodarse sin un guión terminado y Scorsese y Weinstein casi llegaron a las manos hasta el extremo de lanzarse, literalmente, algún que otro mueble a la cabeza. El final es por todos conocidos, un fiasco de taquilla y de crítica.
La única pega que tiene el libro de Peter Biskind es que concluye sin la resolución que parecía lógica, la guerra abierta entre Miramax y Disney. A los pocos meses de publicarse "Sexo, mentiras y Hollywood", Disney despidió de su propia empresa a Harvey y Bob Weinstein. Los eternos roces se convirtieron en abiertas hostilidades hasta llegar al fuego abierto.
A renglón seguido, Harvey y Bob fundaron la Weinstein Company, una nueva productora con el espíritu de Miramax pero sin la Disney detrás. ¿Y cual es ese espíritu? Pues visto lo visto, el éxito a cualquier precio. Venerar el hecho de que con una buena campaña de marketing cualquier película puede ser un éxito. No inmiscuirse en los rodajes y poner toda la carne en el asador en la post-producción (montaje, banda sonora, efectos...), la creación de iconos, el último, Penélope Cruz, para quien Harvey ya le ha conseguido un Oscar y que sigue la estela de otras creaciones de la casa como Gyneth Paltrow o Uma Thurman. En suma, vender, vender y vender, vender cine, vender personajes, vender estrellas, vender propuestas, vender ídeas, siempre vender y siempre, al menos coste posible. De entrada, la Weinstein Company ya ha generado películas como "Clerks II", "Hannibal. El origen del mal", "Grindhouse" (o dicho de otro modo, "Death Proof" y "Planet Terror"), "Sicko" de Michael Moore, "El sueño de Cassandra", "Diario de una niñera", "Persépolis", "Miss Potter", "Diario de los muertos" (por cierto, aún sin estrenar por estas latitudes), "La niebla" de Darabont, "Superhero Movie", "Vicky Cristina Barcelona" y "Zack y Miri hacen una porno", lo último de Kevin Smith y ya tiene en cartera apuestas como "Sci-Fi Movie", "Giallo", lo último de Dario Argento, "Inglourious Basterds", más y más secuelas de Halloween, una cuarta entrega de "Scream" y una película sobre Los Fraggles, como lo leen...
En suma, los hermanos Weinstein son al parecer dos auténticos tiburones del cine. Responsables, según Biskind de haber matado y enterrado al cine independiente americano, obsesionados por rivalizar con cualquier majors, pero también lo suficientemente hábiles como para haberlo demostrado. Una curiosa y ruidosa contradicción en la Tierra de los Seños, las mentiras, la intrigas, las drogas, el sexo y el cine. Cosa fina...

10 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Interesante lectura. Me confirma algunos puntos que ya conocía y me abre los ojos con respecto a otros. Y es que al final todo se reduce a "etiquetitas" por las que pagar una pasta.

Comentando otras cosas. ¿"Quiz Show" Fantátisca? A mi me pareció uno de los coñazos más infumables que se han rodado nunca. Bueno, aplicaré el principio de las opiniones según el bueno de Harry Callaghan.

En cuanto a los Weinstein, no debemos olvidar que la principal función de un productor es hacer muuuuuuucho dinero. Gracias a Dios, allí en los USA no tienen ministerio de cultura que subvencione el cine. El problema de los productores es que según avanza el negocio comienzan a creerse que los verdaderos genios son ellos y al final pasa lo que pasa. Y de hecho viendo la lista de títulos que hace la Weinstein Company, me parece que siguen creyéndoselo.

Un saludo

Tomás Serrano dijo...

Muy interesante, Ramón.

El chache dijo...

Madre mia los entresijos y chanchullos que se mueven detras de las bonitas peliculas.
Menudos piezas son todos.
Un saludete

David Kow dijo...

lo de Penelope Cruz y su oscar ya sabía yo que detrás tenía un mecenas que le estaba "ayudándo" para que se lo diesen, pero no localizaba a quién...Harvey Weinstein es sobretodo conocidísimo por los "regalos" que suele hacer a los mienbros de la academía para que elijan tal o cual pelicula y en este punto el libro debe ser jugosísimo. a ver si lo pillo en alguna libreria que pinta harto interesante. Por cierto, te recomiendo una serie llamada "El Séquito" por lo que tiene de didáctico en referencia de los entresijos de hollywood, ya que, se muestran muchos de los métodos que tienen productores y agentes para llevar a cabo las peliculas.

Antonio Rentero dijo...

De la época de "Matrix" ya conocía yo algunos tejemanejes del amigo Bob... menudo pájaro!!!

Ahora que soy oficialmente guionista espero no toparme nunca con personajes de esta ralea, croe que afortunadamente eso le toca al director ;-)

Y como en todas partes cuecen habas ya me gustaría a mi ver alguna vez un estudio semejante al que has mencionado pero acerca de Andres Vicente Gomez o el propio Pedro Almodovar...

Tigretón dijo...

Pues sí, vaya elemento... Guerra y de la sucia...

Qué lecciones da usted a los profanos como yo... (simples aficionados)

Tocayo: ¿Guionista? Con los conocimientos que tienes de lo divino y de lo humano, puede salir algo muy potable

Antonio Rentero dijo...

Gracias, gracias... en ello nos andamos.

De momento ya tenemos registrado el guion de un corto, tenemos otro que en dos patadas lo dejamos negro sobre blanco y lo mejor, dos magnificas ideas para sendos largometrajes revolucionarios.

Seguiremos informando.

Ramón Monedero dijo...

Reisman: a mi, tengo que admitir que "Quiz Show" me gusto y mucho, pero mucho, mucho. Me parece que Ralph Fienes, Rob Morrow y John Turturrou, estan sobervios y bueno, me agrada eso de que se hagan una película sobre algo tan infravalorado como la moral. Me gusta, si...
Por otro lado Reisman, si, es verdad, el objetivo final de hacer una peli es sin duda hacer pasta. Ya lo dijo Billy Wilder, no debemos olvidar que al fin y al cabo, una película es una grandísima inversión de dinero que, como poco, hay que recuperar.
David: por lo visto Harvey Weinstein, no sólo hacer regalos a los académicos, sino que además organiza fiestas de postín para agasajar al personal y demás, cada vez que insultaba a alguien, al día despues le mandaba un ramo de flores, salvo que te hubiera echado las cruces, que han habido unos cuantos.
Antonio: según tengo entendido en efecto, Almodovar creo que es un metomentodo, y que de hecho en "Acción mutante" "trató" sobre todos los medios no meter la cabeza aunque la pregunta es obvia, ¿por quñe Alex de la Iglesia no tiró de Almodovar en su siguiente película?...
En cuanto a Andrés Vicente Gómez, yo creo que con el rodaje de "Manolete" ya habría para varios libros porque creo que ahi, tela...
De todos modos es que en USA, aunque aquí creamos que son unos conservadores de pacotilla, a la hora de ponerse a parir ellos mismos tienen más uevos que nostros. Ojalá alguién con conocimiento de causa escribiera un libro sobre los entresijos de los prodcutores españoles, seguro que sería una pasada,,,

Major Reisman dijo...

Buenas

No se si has dedicado alguna entrada a "Quiz Show" pero si lo haces algún día podríamos tener una animada discusión :-D

Sobre las opciones morales yo creo que hay muchas otras películas bastante mejores que esa. A bote pronto me viene la reciente "El lector", también "El dilema" o "Serpico". A lo mejor es que "Quiz Show" la fuí a ver con muchas ganas, pero cuando la volvieron a echar por la tele ni siquiera aguanté hasta el primer intermedio.

Y totalmente de acuerdo contigo en lo de que los americanos son un ejemplo en lo de "auto-ponerse-a-parir". En contraste, nosotros somos los maestros del "A moro muerto, gran lanzada".

Un saludo

Ramón Monedero dijo...

No conocía ese refran del moro, muy bueno...
En cuanto a lo de una entrada para "Quiz Show", me lo apunto. Antes tendría que volver a verla, pero me la apunto...
Un saludo.